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Por "desmoralizar" a los espías puede perder su puesto el director de la CIA

La prometida reorganización de los servicios de espionaje norteamericanos está a punto de entrar en vigor y su alcance será anunciado, posiblemente hoy, por el presidente Carter. Al mismo tiempo, surgen rumores sobre la dimisión del director de la CIA, almirante Stansfield Turner, que sería vista con agrado por destacados miembros del Gobierno.

La reorganización, prometida por Jimmy Carter después de que en los años pasados se descubrieran numerosos abusos y actos delictivos cometidos por el espionaje norteamericano, dentro y fuera del país, está destinada también a incrementar los poderes del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), especialmente por medio de su control sobre los fondos destinados a tales actividades. Sin embargo, no parece que Stansfield Turner haya conseguido, como quería, el control sobre el espionaje militar, que seguirá dependiendo del departamento de Defensa.Enfrentamiento con Brown

Precisamente crecen los rumores, recogidos por diarios y agencias de noticias, acerca de un enfrentamiento entre Harold Brown, secretario de Defensa, y el almirante Turner. Brown habría pedido el cese de Turner, petición que estaría apoyada también por el influyente Zbigniew Brzezinski, consejero del presidente para Asuntos de Seguridad, y contaría con la aprobación tácita del secretario de Estado, Cyrus Vance. El motivo de estas demandas contra Turner sería la «desmoralización» creada en la agencia de espionaje por la gestión del almirante Turner.

Después de que el Congreso se opusiera al nombramiento de Ted Sorensen como director de la CIA, por considerarle demasiado liberal, Carter eligió al almirante Turner y le encargó el «saneamiento» y la reforma de la agencia. Recientemente, se anuncié que unos ochocientos agentes de la CIA serían despedidos a lo largo de este año, lo que provocó una tensión inusitada en el interior de la CIA. Además, las demandas de mayor poder hechas por Turner crearon malestar en otras agencias y lo acusaron de que pretendía convertirse en un «zar del espionaje».

Según pudo saberse, el plan de reforma de los servicios secretos incluirá la prohibición a la CIA de desarrollar actividades dentro de Estados Unidos, la prohibición de planes para asesinar a dirigentes políticos enemigos de Norteamérica y también la de contratar a clérigos, periodistas y profesores sin revelar la naturaleza del contrato.

La vigilancia electrónica (micrófonos ocultos, intercepción de llamadas telefónicas, etcétera) requerirá la aprobación previa del presidente y el visto bueno del ministro de Justicia para poder llevarse a cabo, aún en el caso de que la persona a espiar sea un agente extranjero, según disponen las nuevas normas. Por otra parte, se establecerá un «comité especial de coordinación», que dependerá del Consejo Nacional de Seguridad y estará dirigido por Zbigniew Brzezinskii Junto a esto, la reorganización decretada por Carter confiere mayores poderes al director de la CIA. Rumores no confirmados indicaban ayer que el almirante Turner estaría dispuesto a dimitir del cargo, a cambio de un importante puesto en el Ministerio de Defensa, algo a lo que el titular del departamento, Harold Brown, se opondría radicalmente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de enero de 1978

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