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Reportaje:La intervención de la inteligencia norteamericana en el mundo editorial / y 2

La CIA ha manipulado periódicos, agencias de noticias y asociaciones de periodistas en todo el mundo

«En un momento determinado llegamos a tener por lo menos un diario en cada capital extranjera», confesó recientemente un hombre de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana. La intervención de ésta en publicaciones, en lengua inglesa o no, era una práctica habitual, con dos objetivos fundamentales: dar cobertura legal a sus agentes y vehicular su propia propaganda. Cuando la propiedad de los medios no era directamente detentada por la agencia norteamericana, agentes infiltrados le aseguraban un relativo control de los mismos. Además, la inteligencia norteamericana disponía de una serie de extrañas agencias de reportajes y noticias, a través de las cuales llegó a colocar informaciones en diarios tan prestigiosos como el New York Times, cuya serie de artículos sobre la intervención de la CIA en el mundo editorial resumimos en estos trabajos. Entre las actividades de la CIA en este terreno destacan sobre todas las relacionadas con la agencia Forum World Features, fundada en Londres en 1958. La larga mano de la agencia norteamericana llegó también a intervenir en algunas asociaciones profesionales de periodistas en Europa y América.

Docenas de periódicos en lengua no inglesa, agencias de noticias y otras organizaciones fueron financiadas y manejadas por la CIA. Dos de las más destacadas fueron la agencia de noticias de Alemania occidental Dena y la agencia Orbo Latino Americano, un servicio de reportajes sobre América Latina.Además la CIA realizó amplias inversiones en una amplia gama de organismos de prensa de lengua inglesa. Preguntado por qué la agencia tenía preferencia por ésta, un antiguo alto, funcionario de la agencia explicó que era menos difícil justificar la propiedad de publicaciones que tenían ostensibles razones para pertenecer a un americano y que era más fácil colocar agentes americanos, como redactores o directores, en esas publicaciones.

El Rome Daily American, en cuya propiedad participó parcialmente la CIA desde 1956 hasta 1964 -fecha en que fue comprado por Meek, de J. Walter Thompson- es sólo uno de los diarios de habla inglesa «propiedad» de la CIA. La agencia tenía también «propiedades» semejantes en otras capitales, entre ellas Atenas y Rangun. Estas publicaciones cumplían normalmente un doble papel: proporcionar cobertura y operaciones de inteligencia y, al mismo tiempo, insertar propaganda de la agencia.

Pero la directa participación de la CIA en la propiedad de periódicos fue considerada como costosa y difícil de justificar, por lo que, según se ha informado, ha concluido en la actualidad.

«Más fácil comprar a un periodista que a un periódico»

Un antiguo agente de la agencia afirmó que la CIA había dejado pasar la oportunidad de comprar otro diario de habla inglesa, el Brussels Times, que era dirigido por un hombre de la CIA, pero que no tenía otras vinculaciones con la agencia. El mismo funcionario añadió que la agencia respondió a la oferta de compra afirmando que «era más fácil comprar a un periodista, lo que ya hemos hecho, que comprar un periódico».

Además de la participación directa de la CIA en la propiedad de diarios de Atenas, Rangun y Roma, fuentes de la agencia afirmaron que también tenía intereses en el Okinawa Morning Star, utilizado más para cobertura de acciones que para propaganda; el Manila Times y el Bangkok World, ambos ya desaparecidos, y en el Tokyo Evening News hasta días antes de que fuese comprado por la organización editorial Asahi.

«Teníamos por lo menos un diario en cada capital extranjera en un momento dado», afirmó un hombre de la CIA. En aquellos cuya propiedad no era detentada o estaban fuertemente financiados por la agencia, se infiltraban agentes pagados o incluso funcionarios de plantilla con el objeto de favorecer la publicación de artículos que eran útiles a la agencia y torpedear la de aquellos que le eran perjudiciales.

En Santiago de Chile, el South Pacific Mail, aunque aparentemente nunca fue propiedad de la CIA, proporcionó cobertura a dos agentes: David A. Phillips, que más tarde fue jefe de la división del Hemisferio Occidental de la CIA, y David C. Hellyer, que dimitió de su puesto de director para América Latina de la organización de periódicos Copley para integrarse en la CIA.

Entre otros diarios en los que se ha afirmado que la agencia colocó agentes en sus plantillas durante largos años se encuentran el Guyana Chronicle, el Haiti Sun, el Japan Times, Nation of Rangoon, el Caracas Daily Journal y el Bangkok Post. Antes de la revolución de 1959, el Times of Havana, propiedad de un antiguo hombre de la CIA, proporcionó cobertura a Phillips, que figuraba como columnista del mismo.

La CIA en las agencias de noticias

Según estas informaciones, la CIA tuvo agentes en numerosas agencias de prensa, entre ellas Latin, una agencia latinoamericana dirigida por la agencia británica Reuters y la organización escandinava Ritzhaus.

Aunque también hubo agentes de la CIA en las oficinas del extranjero de las agencias Associated Press y United Press International, se ha dicho que la agencia norteamericana no tenía ninguno en Reuters porque esta agencia es británica y, por tanto, objetivo potencial de los servicios secretos británicos. Pero fuentes conocedoras de la situación aseguran que la CIA, a veces, «prestó fondos» a británicos dentro de Reuters con el propósito de colocar noticias.

Numerosas agencias de noticias y reportajes fueron controlan directamente o ampliamente financiadas por la CIA. Una de ellas, el Foreign News Service, distribuía artículos de un grupo de periodistas que se habían exiliado de los países de Europa del Este. Al principio de la década de los sesenta esos artículos fueron vendidos a unos trescientos periódicos de todo el mundo, entre ellos al New York Times, el Christian Science Monitor y al New York Herald Tribune.

Boleslaw Wierzbianski, un ex ministro polaco de Información que fue director de la agencia, afirmó que, de acuerdo con lo que él podía saber, la única intervención de la CIA en la agencia era de tipo financiero y que la agencia nunca intentó controlar el servicio ni usarlo como cobertura.

Pero una agencia de la que la CIA fue propietaria directa fue la Continental Press Service, con se de en Washington y dirigida por un hombre de la central de inteligencia llamado Fred Zusy. Una de sus funciones era proporcionar acreditaciones de prensa aparentemente oficiales a agentes de los servicios secretos que necesitaban una cobertura urgente.

La Editors Press Service era una agencia estable de reportajes con clientes a través de toda América Latina cuando, según dos antiguos funcionarios de la CIA y una tercera fuente autorizada, se convirtió en un canal de distribución de propaganda inspirada por la Central.

Quizá el de más, amplía circulación de los servicios de agencia propiedad de la CIA sea Forum World Features, fundada en 1958, con sede en Londres. Forum fue propiedad visible durante muchos años por John Hay Whitney, editor del New York Herald Tribune, que cesó su publicación en 1966. Según varias fuentes de la CIA, Whitney estaba «al tanto» del verdadero papel de la agencia. Un secretario de Whitney declaró recientemente que éste se encontraba demasiado enfermo para responder a preguntas acerca de su implicación en Forum.

También era conocedor del papel de la CIA, según antiguos y actuales funcionarios de la Central, el periodista conservador británico Brian Crozier, de quien los mismos funcionarios afirmaron que tenía un contrato con la Central, y Robert G. Galley. Galley, director ejecutívo de Forum a principio de los sesenta, fue un hombre de carrera de la CIA que llegó a realizar trabajos para la revista Newsweek, como director comercial en Extremo Oriente, y para la revista Asia, de Tokio.

Aunque la CIA ha insistido en que nunca intentó colocar directamente su propaganda en la prensa norteamericana, en cierto momento la Forum World Service contó entre sus clientes con treinta publicaciones de Estados Unidos, entre ellas el Washington Post, e intentó, sin éxito, vender su material al New York Times.

La venta de material de Forum al Washington Post ya otros diarios norteamericanos, según un funcionario de la CIA, «nos puso ante un dilema infernal». Las ventas -añadió- eran consideradas necesarias para la cobertura de la organización y supusieron un continuo y frenético esfuerzo para asegurar que a los clientes nacionales sólo se les proporcionase noticias autentificadas.

Otra importante organización de prensa extranjera, de la que funcionarios de la CIA afirmaron que estuvo financiada por la Central, era Visión, un semanario distribuido en Europa y América Latina. Sin embargo, ninguna de las personas asociadas a la fundación y dirección de Visión declaró tener alguna indicación de que la CIA hubiese puesto dinero en el semanario.

Entre otras organizaciones relacionadas con la prensa en las que la CIA estuvo implicada durante años se encuentra la Federación Internacional de Periodistas, con sede en 'Bruselas, que recibió fondos de la Central americana a través del periódico Guild

La SIP, utilizada contra Allende

Otra organización con la que la CIA contaba como «recurso para acciones encubiertas» era la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), organización de prestigiosas editoriales de Estados Unidos y América Latina entre los que estaban el New York Times, el Washington Post y la revista Newsweek.

La SIP fue utilizada al menos una vez en la campaña de propaganda de la CIA contra el presidente chileno Salvador Allende, en los años precedentes a septiembre de 1973, fecha en que fue derrocado el Gobierno de la Unidad Popular.

Según el informe del comité de inteligencia del Senado, una semana después de la decisión de la Administración Nixon, en septiembre de 1970, de evitar la elección de Allende a la presidencia chilena, "la CIA, a través de sus recursos para la acción encubierta, orquestó la protesta de una asociación internacional de prensa, así como una cobertura periodística mundial a la protesta de esa asociación».

El informe no identifica esa asociación de piensa, pero en el mismo mes de septiembre de 1970 la Sociedad Interamericana de Prensa publicó un comunicado, ampliamente difundido en los días siguientes, en el que se afirmaba que la libertad de prensa estaba en peligro como resultado de una campaña de intimidación llevada a cabo por Allende y sus aliados marxistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de diciembre de 1977