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La Subdirección General de la Condición Femenina levanta polémicas entre las mujeres

La reciente creación de la Subdirección General de la Condición Femenina está levantando polémicas y diatribas entre las feministas y demás grupos de mujeres. Algunas asociaciones consideran que la Administración ha rebajado sus primitivos presupuestos, dejando un organismo con rango de dirección general con un equipo sugerido por todas las mujeres, como prometió el ministro de Cultura, Pío Cabanillas, en una subdirección general con una titular, Pilar Yzaguirre, nombrada' prácticamente a dedo y sometida al director general de Desarrollo Comunitario, «que es quien pincha y corta», según algunas feministas.

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La condición femenina, como se ha dado en llamar al organismo, se queda así en subdirección general, mientras se da el rango de dirección general a la juventud y «las mujeres -opinan algunos grupos- asistimos así a una discriminación más».Las feministas y quienes sólo se consideran grupos de mujeres se han dividido, como en tantas cosas, ante la posibilidad de entablar un diálogo con la Administración. Y si bien los hechos parecen dar la razón, hasta el momento, dada la falta de resultados concretos, a las que dicen que no vale la pena dialogar con el poder, varios grupos de mujeres siguen intentando la vía participativa, «aunque sin hipotecar nuestra libertad de trabajo», con el criterio de presionar frente a la Administración en la medida de lo posible.

La gestación del diálogo mujeres-Administración ha sido una ,sucesión de entrevistas en el Ministerio, polémicas entre los grupos feministas sobre la conveniencia o no de hablar con Pío Cabanillas y política de hechos consumados por parte de las esferas oficiales.

La primera entrevista con Pío Cabanillas, propiciada por el gobernador civil de Madrid, Juan José Rosón, tuvo lugar hace varios meses. Las mujeres acudieron al gobernador civil para plantearle la falta ' de locales para reunirse y, la urgencia de legalización de sus movimientos, a los que no se admite por la ley de Asociaciones de 1964, por no ser asociaciones políticas, ni el registro de partidos por no constituir grupos de esa índole. El señor Rosón les dijo que el tema excedía de su competencia, por no ser de Madrid todos los grupos feministas, y se comprometió a gestionarles un encuentro con el ministro de Cultura. En esta entrevista Pío Cabanillas habló por primera vez de la posibilidad de crear un departamento a nivel de dirección general y pidió a las mujeres de todo el Estado ideas y objetivos, así como que se le sugirieran nombres para la posible dirección general.

Una persona "puente"

Tras esta llamada a la colaboración por parte del Ministerio, los grupos feministas convocaron varias reuniones, incluso a nivel estatal, y aunque no adelantaron la presentación de un equipo, sí pensaron en una persona puente para el diálogo con la Administración: Consuelo de la Gándara, de la Asociación de Mujeres Universitarias. Pero, sin que la propuesta llegara a materializarse, el Ministerio de Cultura, prescindiendo de unas opiniones que había pedido, creo la Subdirección General de la Condición Femenina, dependiente de la Dirección General de Desarrollo Comunitario.Ante el hecho consumado de la creación de la Subdirección General hubo nuevas deserciones de los grupos partidarios de dialogar con la Administración. Los restantes decidieron nombrar un equipo para que llevara las conversaciones con el Ministerio.

Pese a la composición de este equipo, el Ministerio de Cultura volvió a echar un jarro de agua fría sobre los grupos feministas dispuestos al diálogo, proponiendo a Pilar Yzaguirre, creadora de la Asociación para la Promoción y Evolución Cultural (APEC), para la Subdirección General.

La nueva subdirectora consultó con el equipo de mujeres sobre su nombramiento y las feministas respondieron que sólo la apoyarían si la Administración se avenía a dialogar sobre el tema. Pilar Yzaguirre escogió, sin más preámbulos, sus cinco colaboradoras para un gabinete de estudios; las nuevas colaboradoras proceden mayoritariamente de APEC, excepto Mabel Pérez Serrano, presidenta de la Asociación de Mujeres Separadas. Cuando los grupos dispuestos a dialogar preguntaron cómo iban las negociaciones, la nueva subdirectora -dicen fuentes feministas- informó que tenía ya formado su equipo.De este modo el diálogo mujeres-Administración ha entrado en una fase bien distinta, ya que, en puridad, la intención cooperadora de los grupos feministas no ha sido tenida en cuenta con hechos concretos por el Minieterio. Las mujeres no conciben la nueva Subdirección como órgano de control, sino como gestor en orden a obtener unos puntos mínimos: legalización de los grupos feministas, amnistía para los delitos específicos de la mujer; reforma jurídica de los Código Civil y Penal, de la ley de Peligrosidad Social y de las leyes laborales; desaparición del Patronato de Protección de la Mujer y reforma del Tribunal Tutelar de Menores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de noviembre de 1977

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