Crítica:Crítica
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Las advertencias del Club de Roma

La publicación del informe Los límites del crecimiento supuso un severo impacto a la política desarrollista del mundo occidental. Desde aquel marzo de 1972, el Club de Roma, grupo de intelectuales promotor del mencionado informe, pasó a la historia como el profeta del apocalipsis del siglo XX.A favor o en contra, lo cierto es que la humanidad comenzó a replantearse su desarrollo. Con ello, -Aurelio Peccei, fundador y actual presidente del Club de Roma, había logrado su objetivo primordial, en palabras suyas: «Abrir los ojos de la gente ante el problema del crecimiento de la sociedad.»

La trayectoria de Peccei, prestigioso manager de la industria italiana, está salpicada de intentos logrados por corregir y mejorar el actual curso de la humanidad. De estos esfuerzos nos habla en la primera mitad de su libro La calidad humana, obra que encabeza una colección de publicaciones e informes en torno al Club de Roma, de la editorial Taurus.

Aurelio Peccei

La calidad humana Infonnes al Club de Roma. Taurus, 1977.

La biografía de Peccei llega a fundirse con la de los diversos proyectos del Club de Roma, a los que actualmente dedica todos sus esfuerzos. Conocer las circunstancias y pormenores de la gestación de estos informes es un punto de referencia importante para saber interpretar esas «llamadas al orden» que los científicos agrupados alrededor de Peccei, hacen continuamente a una humanidad desbordada por la inercia de su propio desarrollo.

Uno de los conceptos básicos que guía el pensamiento de Peccei es el de la globalidad. Para él, el árbol no nos deja ver el bosque. Los hombres estamos tan absortos en nuestras disputas y diferencias de detalle, que somos incapaces deelevarnos sobre el pretente para vislumbrar ese futuro negro que nos anuncia el Club de Roma en caso de que no sepamos corregir los vectores de nuestro desarrollo.

Este libro de Peccei es una llamada más, casi angustiosa, para que los seres humanos comprendan la necesidad de adoptar urgentes medidas antes de que sea demasiado tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 01 de noviembre de 1977.

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