La regionalización y las nacionalidades pueden desestabilizar la democracia

Felipe González, secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que se encuentra desde ayer en Venezuela invitado por el partido en el poder, Acción Democrática (AD), desayunó con el presidente venezolano, Carlos Andrés Pérez, en la residencia presidencial de La Casona. Asistieron el presidente del Congreso y de AD, Gonzalo Barrios; el ministro del Interior, Octavio Lepage, y el candidato presidencial del partido del Gobierno; Luis Pinerúa.

También estuvieron presentes los líderes de Acción Democrática Enrique Tejera París y Jaime Lusinchi, y, por parte del PSOE, su secretario de relaciones internacionales, Luis Yáñez, y el senador Rafael Fernández, quienes se encuentran en Caracas desde el martes.

Felipe González manifestó, entre otras cosas, que su partido está estudiando el contenido de la legislación vigente española, pero que no ha querido articular el producto de sus análisis debido a que tiene la intención de brindar comodidád a todos los partidos.

Ello, agregó, es con el propósito de que las opiniones de los otros partidos sobre la actual Constitución y demás leyes no estén profundamente cargadas de sectarismos doctrinarios que posteriormente impidan llegar a acuerdos razonables.

Indicó que el tema más delicado es el de la regionalización y dijo que si a ese problema, al de la regionalización y las nacionalidades, no se le da una respuesta adecuada, se puede provocar una desestabilización del actual proceso democrático.

Se refirió también al ingreso de España en el Mercado Común Europeo, en el sentido de que no presenta obstáculos políticos pero sí económicos, para cuya resolución la economía española debe ir adaptándose a las necesidades de ese Mercado Común a fin de alcanzar la plena incorporación en un plazo de cinco o seis años.

Peligro de franquismo

Sobre la unidad socialista en España, dijo que está planteada bajo condiciones distintas a la época anterior a las últimas elecciones, justificando la diferencia con el argumento de que la unídad ahora debe basarse en la fuerza de cada cual, una vez que el pueblo ha señalado sus preferencias.Al referirse a un posible peligro de la influencia del franquismo en la conducción política española, manifestó que «las fuerzas residuales del franquismo son muy pocas» y que, hay elementos de mayor importancia que pueden resultar peligrosos, como el de la crisis económica y la inflación.

Felipe González asistió a una recepción que le ofreció el embajador de España en este país, Juan Castrillo, en la sede de la oficina española de turismo, para que tuviera oportunidad de tomar contacto con los miembros de la colonia española en Venezuela.

Estuvieron presentes en el acto directivos y representantes de varios centros españoles de Caracas y otras ciudades, como la Hermandad Gallega, el Hogar Canario, el Centro Asturiano y la Asociación Civil de Amigos de Santiago.

El líder socialista español asistió ayer a un almuerzo que le ofreció en su domicilio el ex presidente Rómulo Betancourt, máximo líder y fundador de Acción Democrática, donde se reunió con la plana mayor de este partido y con el fundador y jefe del partido peruano Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), Víctor Raúl Aya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de septiembre de 1977.

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