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Nueva técnica francesa para el enriquecimiento del uranio

Francia acaba de terminar la puesta a punto de un procedimiento revolucionario de enriquecer el uranio. Esta puede ser la bomba que Giscard d'Estaing lleve en la maleta a la reunión de Londres y, concretamente, a su cita especial con Carter prevista para el próximo lunes.El procedimiento francés tiene la ventaja de permitir, con muy bajo costo, la producción de uranio débilmente enriquecido. La suficiente para alimentar las centrales nucleares, sin posibilidad de ser utilizado en la fabricación de ingenios nucleares, para la que es necesario un uranio enriquecido a altas dosis (hasta un 95%).

Teniendo en cuenta que el plan de no proliferación nuclear de Jimmy Carter ha sido contestado por los políticos europeos, que reconocen en el plano nuclear el liderazgo tecnológico de Francia, es más que cierto que el presidente francés no dejará de emplear tan importante argumento ante un Carter que, muy probablemente, traiga a Londres una interpretación suavizada de su plan.

Al deseo de independencia nuclear de europeos y japoneses se añade la contradicción, que no dejará de ser utilizada, de que los americanos intentan justificar su proyecto de construcción de fábricas de enriquecimiento de uranio (están ya en posición de casi monopolio) con una técnica de centrifugación que favorece la proliferación por una razón esencial: permite enriquecer el uranio en más de un 90% y a ese nivel el uranio constituye una base aún más interesante que el plutonio, para construir una bomba.

André Giraud, comisario nacional de la Comisión de Energía Atómica de Francia (CEA), manifestó ayer ante la Conferencia de Especialistas Nucleares de sesenta países, actualmente reunida en Salzburgo, que la nueva técnica francesa no producirá combustible para armas nucleares, ya que, debido al escaso grado de enriquecimiento del uranio de la nueva técnica, eran necesarios treinta años de trabajo para producir el combustible necesario que requiere la fabricación de una bomba nuclear.

Por otro lado, señaló que el proceso químico del nuevo procedimiento eliminaba el riesgo de alcanzar el «grado crítico», es decir, la explosión, que existe en las centrales tradicionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de mayo de 1977

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