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Crítica:CINE

Caza mayor

Desde que allá por los años sesenta, realizara Bonnesfemmes, en donde se relataba la vida humilde en un pequeño barrio de la Bastilla, a través de sus protagonistas femeninas, hasta estas Biches-filinada ocho años más tarde, el cine de Chabrol ha ido evolucionando no sólo en lo que se refiere al objeto de su análisis, sino en su modo de mostrarnos los problemas de la mujer en el amor, sobre todo, en sus relaciones con su sexo opuesto y a la vez com lementario.Bonnes femmes, con su aureolá de obra redonda y su total fracaso comercial, con su velado aire de sátira, se hallaba, conscientemente o no, ligada a- las corrientes de estilo' imperantes entonces. De igual modo Les biches responde a una corriente nueva, más que de análisis, de interpretación del amor'eíí la mujer con matices a la vez sangrientos y mundanos, tal como vimos en su último filme presentado en España. El mismo equipo de colaboradores se repite. Guión, fotografía y música son obra de los mismos. Incluso idéntica actriz: Stepliane Audran, es aquí una de las dos ciervas que se conocen, se aman y se persiguen a lo largo de¡ Sena, en la costa de Saint Tropez y en la otra costa más abrupta donde disputan el amor del mismo hombre.

Les biches

(Las ciervas). Guión y diálogos de Paul Gegauff y Claude Chabrol. Fotografía, Jean Rabier. Música, Pierre Jansen. Intérpretes: Stephane Audran, Jaqueline Sassard, Jean Louis Trintignant. Francia. Drama. 1968. Local de estreno: Cine Galileo.

Pues el amor de, las dosmujeres, amor comprado en un principio y que al final acabará tornándose en amor violento y verdadero, de posesión y dominio, concluye a la postre en el último vértice de un triángulo ideal y, por tanto, im posible de mantener en equilibrio. Como todos sabemos, lo que desde hace un siglo entendemos por eter no triángulo viene a romperse,. no por la parte más débil, sino por la más fuerte, que acaba por asumir el papel de juez y verdugo, provocando el desenlacel Todo esto. nos lo ha explicado Bergman muchas veces, pero Chabrol no es Berg man, evidentemente, ni posible mente entre en sus cálculos llegar a serlo. Quiere decirse ' que en esta' historia las relaciones entre las dos mujeres se desarrollan, más que en, profundidad, linealmente, a ras de superficie, animadas en ocasiones por un par de amigos que alivian con sus bromas la tensión de lá'tra ma y sirven, a la vez, de eficaz con trapunto complementario. Cuán do el hombre aparece y con él surge el drama, -este segundo amor se ha ce palpable, visible, gracias, sobr e todo, al habitual buerí trabajode

Trintignant.El -amor de les biches pierde tensión y ambas pasiones quedan descompensadas, iniciándose el declive de la película. Tal declive se evidencia en el epílogo y no sólo en el desenlace en sí, sino también,en la literatura inútilque lo envuelve y que en ciertos momentos frena, el proceso en general fluido, aunque grave, del filme. El desenlace viene a ser como un añadido cuya gratuidad no salva la monó tona interpretación de Jaqueline Sassard, bella y fría como siempre, ni una múlica que recuerda, por cierto, al Concierto de Aranjuez enalguno de sus motivos principales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de febrero de 1977

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