Apertura de curso "paralela" en Zaragoza

Al son de trompeta, tambores, guitarras y acordeones, más de 2.000 estudiantes de la Universidad de Zaragoza se dieron cita en el campus para celebrar la apertura de curso paralela a la que tuvo lugar, con carácter oficial, la semana anterior.Hasta entrada la noche, el campus para celebrar la apertura de aparecido sembrado de pequeños tenderetes en los que se vendían bocadillos, sangría, cervezas, posters, carteles, periódicos y publicaciones clandestinas, banderas, etcétera.

La concentración de estudiantes comenzó a las 11 de la mañana, al son de una charanga improvisada. Posteriormente, la comitiva recorrió todos los edificios de la Ciudad Universitaria, invitando a participar en la fiesta al resto del alumnado y entonando canciones e himnos. Los componentes de la charanga y algunos acompañantes portaban cascos y máscaras antipolución.

Mientras, en la escalinata central de la Facultad de Ciencias diversos partidos políticos -que habían convocado la concentración- colocaron pequeñas mesas desde las que se vendieron folletos, libros, revistas y carteles propios de sus partidos. Entre los representados, que exhibían banderas de sus agrupaciones, figuraban el Movimiento Comunista, el Partido Comunista de España, el Comité Revolucionario de Estudiantes de Zaragoza, el Partido del Trabajo, etcétera. También instalaron un pequeño tenderete representantes de la asociación de Mujeres Demócratas de Aragón, desde el cual estuvieron recogiendo firmas de adhesión para la solicitud de abolición de las restricciones en la capacidad jurídica de la mujer comprendidas en el Código Penal.

Alumnos de Magisterio fueron los encargados de vender bocadillos a precios módicos, como preparativo de la comida comunitaria que se celebró después, al aire libre. Otros estudiantes, junto al edificio de la Facultad de Derecho, ofrecían refrescos, vino y cerveza.

Poco después del mediodía, en el aula magna de la Facultad de Ciencias, se celebró un debate abierto acerca de la enseñanza universitaria en Aragón. Terminado el debate, más de 2.000 estudiantes tomaron asiento en el campus para comer; la mayoría de ellos portaban sus propios alimentos, y el vino se repartía gratis.

Por último, a partir de la hora del café, según se había anunciado, grupos de canción folklórica intervinieron repetidas veces. La concentración en torno a los cantantes -en su mayoría espontáneos- prosiguió hasta entrada la noche sin que durante todo ese tiempo la fuerza pública hiciera acto de presencia en los alrededores del recinto universitario.

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