Reportaje:

El clima mundial va a cambiar

Las consecuencias del llamado desarrollo humano sobre nuestro futuro se presentan bastante obscuras. Estamos fabricando mucho más anhídrido carbónico del aceptable y es más que probable que, de seguir así las cosas, se multiplique por cuatro o por ocho la cantidad de anhídrido carbónico en la atmósfera. Esto traerá consigo una serie de secuelas que van desde una alteración grave del clima hasta una degradación masiva de la atmósfera que respiramos y en la que intentamos vivir. El escandaloso anuncio ha sido hecho hace unos días en el Internacional Council of Cientific Unions, en el marco del comité para problemas de medio ambiente, en Washington, y difundido por los servicios informativos del New York Times.

La degradación ambiental pasa de ser, según el riguroso informe científico que acaba de ver la luz, un problema más o menos localizado, dependiente de las políticas nacionales, para convertirse en una cuestión universal, un problema de nuestra atmósfera entera en peligro.Numerosos científicos, bajo la dirección del profesor Victor A. Kovda, de la Universidad de Moscú y el profesor Gilbert F. White, de la Universidad de Colorado, afirman que durante los 200 próximos años, si la actividad -industrial de nuestro mundo-continúa como hasta la fecha, el dióxido de carbono (CO 2) contenido en la atmósfera aumentará por lo menos cuatro veces y probablemente ocho. Se ha podido saber que durante la década de los años 1960 el aumento que tuvo lugar de la cantidad de dióxido de carbono fue equivalente a la mitad de todo el aumento experimentado desde los albores de la revolución industrial.

El aumento de CO 2 está produciendo serias consecuencias. En relación con ello se señala en el informe que es de temer que los productos fluocarbonados alteren el ozono protector de nuestra estratosfera. El ozono, que es una variedad de agrupación molecular del oxígeno (una molécula de ozono está constituida por tres átomos de oxígeno O 3), cumple una función protectora en la alta atmósfera. Si no existiese, penetrarían en nuestro mundo peligrosas radiaciones solares bajo cuyo efecto la vida no se habría podido desarrollar en el planeta Tierra del modo en que la evolución ha tenido lugar. Y, desde luego, si ahora desapareciese la capa protectora de ozono, el futuro de los organismos vivientes ya formados se vería más que comprometido.

Modelo de estudio

Los científicos que acaban de informar a la Academia de Ciencias norteamericana dicen que, «no se ha hecho casi nada desde la conferencia del Medio ambiente que tuvo lugar en Estocolmo en el año 1972, y donde se acordó la implantación de diversos GEMS (Global Environmental Monitoring System)».El GEMS es un modelo de estudio y trabajo que se basa en medir rigurosamente todos los elementos que definen la situación ambiental: mediciones concretas de CO 2, fósforo, azufre, mercurio, nitrógeno. Este es el camino para un cambio real, ya que, según el informe aludido, «sin establecer primero los hechos tal como son no se puede pasar de la interminable especulación pasajera al conocimiento científico».

Los científicos reclaman un plan de trabajo con los sistemas GEMS basado en las siguientes primas de trabajo:

1. Medición de los niveles reales de sustancias potencialmente dañinas o beneficiosas no sólo en el aire, sino también en el suelo, en el agua y en los organismos vivientes, incluido el hombre y su alimentación.

2. Medición de otras variables que inciden en el tema, tales como la potencia de radiación solar, la transparencia del aire y la química solar.

3. Registro de la extensión de los efectos dañinos o beneficiosos sobre la vida de los factores anteriormente señalados así como de los efectos sobre las enfermedades y variaciones genéticas.

4. Creación de un inventario de los índices de cambio climático, tales como extensión de las capas de hielo, tamaño de los glaciares y nivel del mar, así como los efectos de deforestación e incidencias de la agricultura, la urbanización y el empleo de la energía.

Los científicos autores del informe han constatado un hecho ya repetido muchas veces: las consecuencias del desarrollo industrial no son el producto de la racionalidad humana, sino los del descontrol y la falta de investigación y estudio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0016, 16 de octubre de 1976.

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