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Más de treinta ceremonias en menos de sesenta horas

Los Reyes de España, iniciaron el domingo su visita oficial de seis días de duración a tres paises latinoamericanos -República Dominicana, Colombia y Venezuela -con el fin de presidir los actos conmemorativos del 12 de octubre, Día de la Hispanidad, llamado aquí Día de la Raza. La primera etapa de su viaje fue Santo Domingo, donde llegaron, en escala técnica, a las cinco de la tarde (hora local) del domingo.

Esta visita de cortesía no revistió carácter político alguno y por tanto Don Juan Carlos no mantuvo entrevistas a nivel oficial ni se pronunciaron discursos que no fueran meramente protocolarios. En medios diplomáticos se consideró esta escala como una etapa previa de descanso, cara a la intensa actividad oficial que desarrollarán los Reyes durante su estancia en Colombia, ya que en menos de sesenta horas presidirán más de 30 actos y ceremonias.Debido al carácter no oficial de la visita, el recibimiento a los Monarcas españoles en la isla fue menos protocolario y popular que en la anterior visita de los Reyes, el pasado mes de mayo en su escala hacia Estados Unidos. No obstante, se habían tomado fuertes medidas de seguridad, y tanto el aeropuerto como el trayecto de la comitiva real estaba muy vigilado por militares con armas largas apostados en las terrazas y principales avenidas y por agentes de las fuerzas de operaciones especiales de la policía (FOEP), así como por agentes de los servicios de seguridad del Gobierno.

Don Juan Carlos y Doña Sofía que llegaron en un DC-8 de Iberia bautizado con el hombre de El Españoleto, fueron recibidos en el aeropuerto de Las Américas por el presidente dominicano, doctor Joaquín Balaguer y el vicepresidente Rafael Goico, batallones de los distintos cuerpos del Ejército les rindieron honores y desde un podium los Monarcas y el presidente dominicano escucharon los himnos nacionales de los dos países.

Posteriormente los Reyes saludaron a las autoridades de la isla y a una representación de la colonia española en la que se encontraban numerosas monjas. Unos niños vestidos de baturros entregaron a la reina un ramo de flores con los colores nacionales.

A continuación, y en medio de una intensa lluvia tropical que no dejó de caer en toda la tarde, los Reyes abandonaron el aeropuerto para dirigirse a la embajada de España, su lugar de residencia durante su estancia en la isla. Acompañaban a Sus Majestades, el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja que presidía la comitiva real compuesta por más de 30 personas, y el embajador de España en Santo Domingo, Javier Oyarzún.

A primera hora de la noche, el presidente Balaguer ofreció en su residencia una cena de carácter privado a los Monarcas y sus acompañantes, a la que asistieron tan sólo 16 personas.

El lunes por la mañana, tras asistir a una misa en la iglesia Santa

María la Menor, catedral primada de América (fue la primera catedral que estableció España en el continente), los Reyes inauguraron la avenida de España y un puente que ha sido bautizado con el nombre del Rey de España y que cruza la principal autopista de la ciudad. En el acto pronunciaron unas breves palabras el síndico dominicano Rafael Estrella y el ministro español de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, en las que se puso de manifiesto los múltiples lazos que unen los dos países.Los Monarcas abandonaron Santo Domingo -único país del continente que ha sido visitado en dos ocasiones por los Reyes de España- poco después del mediodía para dirigirse en avión a Barranquilla (Colombia).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de octubre de 1976

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