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Keith Jarrett

Sorprendente grabación que comienza con el tema que da título al álbum y de entrada nos introduce en una atmósfera clásica, reposada, ligera... todo lo contrario de lo que uno pensaría de un pianista que como Keith Jarrett se ha revelado como imaginativo. innovador y avanzado. Son sólo seis minutos quince segundos de desconcierto. después. sostenido por una rítmica coherente y eficaz, dura y sutil (Charlic Haden en el contrabajo y Paul Motian en la batería), Jarrett y el saxofonista Dewey Redman empiezan a volar; cambia el sonido escuchamos otro fraseo, las ideas rompen el reposo anterior y nos encontramos ya con el habitual Keith Jarrett por quien pasa y no seré yo el que se atreva a dudarlo. una parte muy importante del estilo pianístico del jazz del futuro. En Jarrett hay mesura, equilibrio, audacia e independencia: es un disco de la semana muy adecuado para todos aquellos que quieren ser modernos sin que, fisiológicamente puedan presumir de serio. Merece la pena, porque es una gran realización muy dentro de una corriente que digan lo que digan es auténtico jazz sin paliativos.

«Birth»

(Hispavox HA TS 421-192).

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 25 de septiembre de 1976.

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