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Tribuna:Jazz
Tribuna

Los músicos se unen

Una de las características principales de la música de jazz es su enorme, y amplísimo poder de comunicación. El jazzman utiliza sus conocimientos musicales como idioma personal para establecer contacto con el oyente. Es paradójico, por ello, la poca comunicación existente entre los propios músicos; es una especie de contrasentido que nunca he podido acabar de entender. Percatados de este problema o de esta lengua, los músicos franceses de jazz han decidido establecer entre ellos una más estrecha relación a través de una Asociación de Música Paralela, con sede en París.Con esta sociedad, de fines mutuos, los jazz-men franceses intentan «... presentar un programa destinado a promover la música de jazz, mediante la organización de conciertos dedicados a la creación de obras complejas de difícil ejecución, al mismo tiempo que conseguir la resolución de los problemas que plantea esta música viva: es decir, los derechos de los ejecutantes, la supervivencia de los clubs de jazz y la enseñanza de esta música ... ».

Preside esta asociación el gran pianista Martial Solal, y forman parte de su consejo directivo, el compositor y teórico André Hodeir (autor de uno de los mejores libros que se hayan publicado sobre nuestra música: Hommes el problêmes du jazz), que es el vicepresidente; Daniel Bruley, el tesorero y el extraordinario saxofonista Jean-Louis Chautemps que es su portavoz. Lo que Música Paralela quiere conseguir es que el organismo oficial de quien depende la música (que en Francia es, concretamente, el Secretariado de Asuntos Culturales) otorgue al jazz la consideración debida a una música eminentemente creativa y enriquecedora, lo que es algo muy difícil de encontrar por estos mundos, debido, quizá, a que los poderes públicos temen que el jazz sea «... una música peligrosa ... ». La tarea que se ha planteado Música Paralela es muy difícil por su complejidad y entramado, pero los que han conseguido vivir del jazz son gentes que saben casi todo lo posible sobre dificultades y desprecios, que no se desaniman casi nunca.

Yo pediría desde aquí este mismo tipo de interrelación, bien entre músicos o bien, y de esto hablaremos otro día, entre aficionados, pues es ésta una de las maneras más positivas de conseguir algo sólido constructivo y útil, como es la unión entre los que pertenecen a esa cofradía de los aficionados a cualquier arte minoritario.

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