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La policía interrumpió una manifestación encabezada por la alcaldesa y los concejales de Fuenterrabía

La muerte del joven irunés, Jesús María Zabala, ocurrida el pasado miércoles en Fuenterrabía, por disparos de la Guardia Civil, cuando era reprimida una manifestación, ha originado la dimisión en pleno del Ayuntamiento de Pasajes que, de esta forma, acordó ayer, en sesión extraordinaria, mostrar su total disconformidad con la actuación de las fuerzas del orden. Con este son ya tres los ayuntamientos guipuzcoanos que actualmente se encuentran dimitidos -Rentería, Pasajes y Fuenterrabía-, por problemas surgidos a raíz de diversas actuaciones de las fuerzas de orden público.

También ayer, y en señal de protesta por la falta de esclarecimiento de los sucesos ocurridos el pasado mes de mayo en Montejurra, en los que perdieron la vida dos personas, dimitió el Ayuntamiento de Estella. Esta cadena de dimisiones podría verse incrementada en la provincia de Guipúzcoa, si no se esclarecen con rapidez las responsabilidades de lo ocurrido el pasado miércoles en Fuenterrabía.Algunos de los ayuntamientos guipuzcoanos que han firmado un duro escrito en relación con estos sucesos -ver EL PAIS de ayer- podrían dimitir asimismo si no reciben una satisfactoria respuesta. Por otro lado, a los 18 ayuntamientos que suscribieron el manifiesto se sumaron ayer otros tres más: Tolosa, Villafranca de Ordicia y Zarauz.

Mientras en las casas consistoriales guipuzcoanas se espera una rápida respuesta a sus peticiones -esclarecimiento de los hechos, aplicación de responsabilidades y garantías de que no volverán a producirse este tipo de actuaciones represivas-, el pueblo de Fuenterrabía no se ha recuperado aún del impacto producido por los sucesos del miércoles. Continúan la estricta vigilancia en las calles y el control riguroso en los accesos. Durante todo el día de ayer se repitieron las carreras, y los saltos en diferentes calles. En el lugar donde cayó muerto Jesús María Zabala, la fuerza pública y los vecinos se sucedían en el empeño de desmontar y rehacer el túmulo.

Sobre las siete y media de la tarde, la iglesia parroquial, la cercana plaza de Armas y la calle Mayor, aparecían abarrotadas de gente para asistir al funeral en memoria de Jesús María Zabala. Poco antes de dar comienzo la misa fue recibida, en medio de grandes aplausos, la alcaldesa dimisionaria, Mercedes Iridoy, que había permanecido dos días en cama.

La misa fue concelebrada por sacerdotes de Irún y Fuenterrabía en castellano y Euskera. Al igual que en el funeral celebrado en el día anterior en Irún, se dio lectura a la homilía de los obispos de San Sebastián y una reflexión de un grupo de sacerdotes guipuzcoanos sobre los hechos.

Al comienzo del acto religioso fue colocada una ikurriña-bandera vasca- sobre el altar, pero la familia pidió que fuera retirada para que el acto tuviese un carácter exclusivamente religioso. Al término de la misa, los asistentes iniciaron una manifestación con el propósito de llegar hasta el lugar donde había caído mortalmente herido Jesús María Zabala. Encabezaban la marcha la alcaldesa y todos los concejales. Al llegar a las cercanías del callejón donde se había producido el tiroteo hicieron acto de presencia las brigadas antidisturbios que ordenaron que se detuviese la marcha.

La alcaldesa y algunos miembros de la corporación municipal dialogaron durante breves instantes con los mandos de las fuerzas, que se mantuvieron inflexibles. Ante esta actitud, la alcaldesa invitó a los presentes a rezar allí mismo el padrenuestro que pensaban rezar ante el túmulo, para disolverse a continuación, como efectivamente hizo la gran mayoría. Algunos grupos se arrodillaron, a unos sesenta metros del escenario del suceso, y continuaron rezando, con los brazos en alto, por espacio de unos minutos.

En los balcones. de la ciudad permanecen aún las colgaduras y los crespones negros, que han hecho también aparición en distintas zonas de la capital guipuzcoana, donde se han colocado numerosos pasquines convocando a una huelga general para el próximo lunes.

Coincidiendo con estos hechos se cumplen hoy los 40 años de la entrada de las tropas franquistas en la ciudad de San Sebastián. Mientras el Ayuntamiento se dispone a celebrar el acontecimiento con recepciones y festejos, doce asociaciones de vecinos de la capital han suscrito un manifiesto, en el que piden a la opinión pública que celebre dos días de silencio y duelo, en recuerdo de aquella fecha y en señal de protesta por lo ocurrido en Fuenterrabía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de septiembre de 1976

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