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Tribuna:COMUNICACION

Vuelve "Spirit"

La editorial Garbo de Barcelona ha ampliado su catálogo con la publicación de una amplia serie de personajes americanos para adultos entre los que el Spirit de William Eisner es el más interesante, sin despreciar al resto.No se trata de una simple reedición de las viejas páginas de los años cuarenta que revolucionaron el género del thriller en su versión gráfica, sino de un auténtico remake, es decir, de dibujos actualizados de las historias originales, cuya fecha de aparición es anotada escrupulosamente, lo que es muy raro en estas lides empresariales y debe ser señalado con admiración. Muchos hubiéramos preferido una reproducción de las viejas planchas -sin que por una vez molestara el homenaje a la moda retro- o, ya en el colmo de la felicidad, la inclusión simultánea de las dos versiones, porque el personaje las merece.

El Spirít fue editado en España en los años cincuenta, pero el intento pasó, desafortunadamente, sin pena ni gloria, salvo para unos cuan tos profesionales devotos de la fabulosa fantasía de Eisner y unos pocos aficionados, afanosos coleccionistas de sus trabajos. Esta operación editorial -que procede de un revival anterior en las revistas especializadas de todo el mundo nos permite entrar en contacto con una invención espléndida, largo tiempo marginada. El personaje enmascarado de Eisner no se puede comparar con ningún otro, y su tratamiento gráfico -a medias entre el humorismo y el terror, en una mezcla absolutamente personal e intransferible- es único en el comic mundial. Los guiones, a pesar de las inevitables servidumbres industriales, no son el habitual pretexto torpe para hilvanar unas cuantas imágenes, sino fascinantes relatos que no ocultan su parentesco con los clásicos del género policíaco (Hammet, Chandier) y con las novelas populares de los años treinta, La Sombra y, Doc Savage.

Eisner, autor completo de los dibujos y del texto literario, es un artista especialmente dotado y, aún hoy, sus invenciones y hallazgos expresivos no han sido superados. Pocos creadores se han atrevido a romper paralelamente las limitaciones de un medio expresivo como el de las narraciones gráficas que él contribuyó a desarrollar como pocos. Las nuevas versiones de sus historias de los años cuarenta conservan el clima original sin apenas cambios y los nuevos matices se refieren, sobre todo, a la parte gráfica, más elaborada en general que en las primitivas ediciones.

El universo de Eisner está cerrado y lleno de sombras; por él se deslizan encarnaciones del mal, hombres y mujeres diabólicos que desafían el poder establecido de la policía, encarnado en el viejo comisario Dolan, ayudado por los irregulares Spirit y su ayudante Ebony. El enfrentamiento de arribas fuerzas se suaviza, en ocasiones, con relatos humorísticos y satíricos en los que el héroe escapa como puede del asedio de sus admiradoras -expuesto con una franqueza poco habitual en la época- o intenta recuperar a su menudo ayudante, mientras que en los instantes cruciales, una maldad inimaginable impregna atmósferas dramáticas representadas con un brío estético fuera de serie.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de agosto de 1976