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El Gobierno de Pretoria retrocede frente a la presión de la población negra

La decisión del ministro de Policía sudafricano, James Kruger, de permitir que vuelvan a abrir las escuelas africanas, a menos de veinticuatro horas de haber ordenado la continuación de su cierre, ha sido interpretada como una nueva concesión de Pretoria ante la intensa campaña de manifestaciones y disturbios de la población negra.

En los últimos incidentes de Witbank, la ciudad minera, murieron dos personas y más de mil resultaron heridas. A pesar de la decisión de Kruger, justificada para salvar las apariencias como respondiendo a una demanda de la Asociación de Padres de Alumnos, los escolares no asistir a clase.

Se cree que esto se debe a la confusión creada por las órdenes y contraórdenes del ministro de Policía. La derogación del decreto que hacía obligatorio en las escuelas para negros el aprendizaje del afrikaander, se considera como el otro gran éxito de la población negra contra el Gobierno central.

A pesar de todo, la calma no ha vuelto a las «townships» y, particularmente en Soveto, se prevén nuevos incidentes. Las autoridades de Pretoria están preocupadas ahora porque numerosos jefes tribales, con los cuales contaban para formar los gobiernos autónomos de los bantustanes, se han declarado contrarios a ellos ahora y manifestaron que se oponen a la teoría del desarrollo separado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de julio de 1976