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Garbiñe Muguruza: “¿Que podía haber ganado más? Y también menos, ¡no te fastidia!”

La española reflexiona para EL PAÍS sobre su retirada, las expectativas y el éxito, y asegura tener ganas de iniciar la nueva vida alejada de la pista y la competición

Garbiñe Muguruza, durante su despedida en el Palacio de Cibeles de Madrid.
Garbiñe Muguruza, durante su despedida en el Palacio de Cibeles de Madrid.JUAN BARBOSA
Alejandro Ciriza

“Estoy primaveral, ¿eh? No iba a venir de negro, que esto no es un funeral”. Florida de arriba abajo, Garbiñe Muguruza (Caracas, 30 años) toma asiento para departir con EL PAÍS instantes después de anunciar el final de su carrera. Y se la ve feliz, plena, libre. Desde hace un año fue rompiendo el corsé que la oprimía y descubriendo el extraordinario encanto de la normalidad y lo cotidiano. No desprende tristeza ni nostalgia, sino todo lo contrario: felicidad. Asiste a la conversación en el Palacio de Cibeles de Madrid —en el contexto de los Premios Laureus— su responsable de comunicación y, sobre todo, amiga, confidente, hombro en el que apoyarse, Cecilia Casla. Ella la conoce como pocos y describe: “Garbiñe es una superviviente”.

P. Extenista…

R. ¿Extenista ya? ¡Pronto empezamos, no me lo puedo creer! [risas]. Me retiro con 30 años y tal vez sea algo extraño, pero ha sido una decisión progresiva. Desde que competí en Abu Dabi [7 de febrero de 2023], no he vuelto a jugar. Bueno, alguna pachanga, pero no en serio. He recibido muchas señales de que ya era la hora de terminar, sobre todo porque cuando me alejé de la pista me sentó muy bien.

P. ¿Liberada?

R. Sí, y aliviada también, de la exigencia, del sacrificio… Simplemente quiero hacer otras cosas.

P. Sigue el camino contrario a la gran mayoría, que estira el chicle todo lo que puede.

R. Cada uno tiene su timing en la vida. Es muy importante también saber cuándo dejar paso y cambiar. Yo también tengo esa sensación de, ostras, que soy joven y quizá podría aferrarme más, pero hay que saber cuándo irse. ¡La vida empieza! ¡Que esto no es un funeral! Hay que celebrar mi carrera, porque si de niña me hubieses dicho que iba a conseguir tantas cosas, lo hubiese firmado inmediatamente; eso es con lo que me quiero quedar, la verdad.

Me siento liberada y también aliviada. La disciplina que hay que tener para mantenerte es insostenible

P. ¿Y qué le dice a aquellos que piensan e incluso le reprochan que podía haber ganado más?

R. ¡Y menos, no te fastidia! Claro que podía haber conseguido más, y me quedo con las ganas de haber jugado bien de una vez en Madrid [risas], de haber ganado en Australia, donde me quedé a las puertas, y de muchas otras cosas, pero al final todo pasa por una razón, y yo estoy feliz.

P. ¿Ha terminado harta?

R. Cuando paré de jugar, es verdad que estaba un poco agotada mentalmente y era como: ‘chicos, vámonos ya a casa, tengo que descansar, no fluyen las cosas’. Y le voy a explicar: antes también influyó lo del covid, porque cuando no jugué durante ese parón de seis meses pensé: ‘oye, pues esto no está tan mal’. Así que le perdí el miedo a tomarme un descanso, y cuando lo hice no echaba de menos competir y fue como: this is it [esto ya está]. Obtuve una respuesta de manera natural, no fue que un día me desperté y dije: ‘mira, no…’. He terminado cansada, con mucho desgaste mental y físico también, porque también tengo muchos problemas físicos. La disciplina que hay que tener para mantenerse es durísima, casi insostenible.

P. ¿Considera que, de alguna forma, no se ha sido del todo justos con usted? ¿Se siente incomprendida?

R. No, para nada. Incomprendida no, lo que ocurre es que la gente de afuera [del tenis] tiene una vida muy diferente y desde ahí es muy complicado ponerse en la piel de otro. No me he sentido incomprendida, sino que las expectativas que se han tenido conmigo han sido grandes, y eso en cierta forma me gusta, porque la gente creía que era capaz de hacer más cosas. Todos sabemos que hay que tener una piel dura ante el mundo de las opiniones y aguantar, resistir siempre.

Muguruza posa como campeona de Wimbledon en 2017.
Muguruza posa como campeona de Wimbledon en 2017.Tim Clayton - Corbis (Corbis via Getty Images)

P. Resistir, un verbo contundente.

R. Es fuerte, sí. Me sale en inglés: resilience [resiliencia]. Cuando vienen esos momentos duros hay que resistir, porque hay que salir adelante. Sucede en el tenis, pero también en la vida de cualquier otra persona.

P. ¿Siente que ha podido llevar las riendas como ha querido?

R. Sí, creo que sí. Una va adaptándose a las situaciones, pero en ese sentido me voy muy contenta. Lo he conseguido.

P. ¿Y continúa teniéndole alergia a los conceptos de regularidad y constancia?

R. ¡No! ¡Cómo no, la palabra constancia! Tenía que salir... [risas] ¡A ver, que cada entrevista es diferente! [más risas]. No, a ver. Mi tenis nunca fue un tenis constante, pero sí fue de grandes victorias y grandes éxitos, y yo lo prefiero así. Prefiero ser una jugadora de finales y de Grand Slams que de cuartos en muchos torneos, si le digo la verdad. Mi juego era así, pero es que mi personalidad también lo es; soy explosiva, alegre…Y cuando no es no, pero ojo, que ha dado sus frutos.

P. A tenor de su trayectoria y de lo que ha ido expresando siempre ha sido muy coherente. ¿Lo siente así?

R. Yo he sido yo. ¿Qué podía haber sido más regular? Perfecto. ¿El ejemplo de Nadal? Incomparable, ni me lo mencione porque no es normal; lo normal es tener altibajos, ganar, perder... Eso es imposible, los demás somos normales. Solo pueden hacerlo él y dos más.

P. Y Serena, no lo olvide.

R. Y ella, es verdad. ¿Cuántos tiene, 22 o 23 grandes? Bueno, tenemos un buen head to head [cara a cara; 3-3], así que yo solo digo eso… [risas].

Creo que he sido una jugadora con determinación y valiente. Mi tenis era intimidante, con mucha garra

P. En su día decía que en la pista hay que ser un poco actriz. Algunos días lo consiguió, pero era más bien un libro abierto, ¿no?

R. Había días que aguantabas y te decías por dentro: ‘venga va, Garbiñe, no gesticules, que no se te note que estás enfadada o como sea’. Pero hay días que la competición te supera. Al final, este es un deporte individual y estás tú sola contra tu contrincante, contigo y con el mundo entero; entonces se nos nota, claro. A veces lo conseguí, pero las que no… Ya lo visteis.

P. ¿Qué sello tenístico deja?

R. Creo que he sido una jugadora con mucha determinación en los momentos importantes. Voy a decir solo cosas positivas, ¿eh? Creo que he tenido esa determinación y que también he sido talentosa y valiente. Esas tres cosas han sido mis fuertes, y mis débiles no las voy a decir… [risas].

P. ¿Sentía que también era poderosa? Su juego así lo decía.

R. Sí, bueno, también. Mi tenis era poderoso, intimidante quizá, con mucha garra.

P. E imparable, cuando iba viento a favor.

R. Si tenía el momento, ya podía venir quien fuera, que yo sabía que ¡zas! Pero para que eso se diese, no era tan fácil.

Muguruza celebra su tiunfo en la Philippe Chatrier de París, en 2016.
Muguruza celebra su tiunfo en la Philippe Chatrier de París, en 2016.NurPhoto (NurPhoto via Getty Images)

P. ¿Le queda alguna espina?

R. Lo de la final de Australia [en 2020, derrota en la final ante Sophia Kenin] fue durísimo. Todavía lo pienso y… Cuando veo algún vídeo, no puedo ni mirar. Al final, lo que me ha tocado me ha tocado, y más allá de algún torneo que no he podido ganar, no hay nada que se me haya quedado ahí.

P. Lo que sí dijo siempre es que tenía otras inquietudes más allá del tenis y su profesión. ¿Eran una vía de escape?

R. Al principio era como un caballo de los carruajes, que les ponen las cositas esas en los ojos y solo van hacia delante, concentrados, en su autopista, pero conforme pasa el tiempo sabes cuándo priorizar, cuándo estar más o menos concentrada… Siempre he aprovechado las oportunidades que me ha dado el tenis, pero, ¿por qué no hacer esas cosas de moda o tele que te proporciona el tenis?

P. ¿Qué sintió el primer día que no tenía que ir a entrenar?

R. Sientes un poco de culpabilidad. Es como cuando te saltas una dieta, que estás ahí firme y de repente… ¡Hamburguesa! Es ese síntoma de culpabilidad. Pero nada, luego vas controlándolo. He recibido el descanso con los brazos abiertos; necesitaba estar en casa, con mi gente, la calma. Eso es todo lo que no te da el tenis, así que ha sido como un bálsamo, una cura.

P. ¿Tiene ya un plan concreto en mente? ¿Qué va a hacer?

R. Estoy abierta a muchas cosas, tanto en el deporte como en muchos campos. Pero es pronto todavía. Ahora lo que quiero es no hacer nada, descansar y vivir la vida. Soy una persona activa, así que me veréis, estaré presente por ahí.

Me lo tomaba todo a vida o muerte, y ahora vivo a otro ritmo. Esa vida que llevaba no era del todo sana

P. Pero, por ejemplo, ¿sabe qué va hacer luego, después del acto, o mañana cuando se levante?

R. No tengo ni idea, la verdad. Solo sé que algo voy a beber… Pero solo algo, ¿eh? No, es broma, ¡si yo no bebo nunca!

P. Algún tequila, quizá. Por lo menos tras lo de Guadalajara.

R. Bueno, de vez en cuando un margarita en una cena… Pero no, bebo poco. Me siento rara, porque ahora es como: now what? [¿y ahora qué?]. Así que con calma. Debo digerir todo esto y ver. No hay que hacer nada, tan solo vivir el momento. Me lo tomaba todo a vida y muerte, y he aprendido a vivir a otro ritmo. Esa vida que llevaba no era del todo sana.

P. ¿Es consciente de que ya es historia?

R. ¡Ahora me acaba de dar la bienvenida al club de las retiradas… [risas]! Lo dicho: estoy feliz con mi carrera y creo que ha llegado la hora. 30 es la edad perfecta.

P. Entonces, se ha quedado a gusto.

R. ¡Sí! ¡Ya está! Finito [acabado], new life now [nueva vida ahora].

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza
Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra. Autor de ‘¡Vamos, Rafa!’.
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