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La sangría de jugadores deja sin goles al fútbol argentino

El promedio de la Superliga está por debajo del fútbol americano y europeo, producto del éxodo de delanteros y las apuestas defensivas

Jugadores de Boca y Atlético de Tucumán disputan la pelota en un partido de la Superliga disputado el 8 de febrero.
Jugadores de Boca y Atlético de Tucumán disputan la pelota en un partido de la Superliga disputado el 8 de febrero.

Los campeonatos argentinos podrían adoptar un refrán sobre su mayor paradoja: “En país de goleadores, partidos sin goles”. Si el fútbol fuese una operación de regla de tres simple, en la tierra de Lionel Messi y de Sergio Agüero -y de Diego Maradona y de Alfredo Di Stéfano- deberían abundar las goleadas, los gritos y las celebraciones, pero la realidad es menos festiva. Comparada a las competiciones más importantes de Europa y del resto de América, la Superliga es el torneo en el que menos se convierte. Las redes de los arcos argentinos son casi decorativas.

A cuatro fechas del final de la Superliga, y con River y Boca peleando por el título, la temporada 2019/20 registra una media de 2,22 goles por partido, un promedio inferior a los 3,24 de la Bundesliga de Alemania (exactamente un gol menos por encuentro), los 3,08 de la Eredivisie de Holanda, los 2,92 de la Serie A de Italia, los 2,83 de la Primera División de Bélgica, los 2,77 de la Premier League de Inglaterra, los 2,53 de la Liga de España, los 2,51 de la Ligue 1 de Francia y los 2,47 de la Primeira Liga de Portugal, números de la actual temporada europea.

“El primer motivo es que los mejores futbolistas de mitad de cancha para adelante están afuera", teoriza el técnico de Arsenal, Sergio Rondina, el segundo equipo más goleador de la Superliga detrás de River, el puntero. "Los que marcan la diferencia en el uno a uno, los más desequilibrantes, se van muy rápido y sin ellos se hace difícil abrir los cerrojos defensivos que plantean los rivales. Tenes que hacerlo en base a juego colectivo, pero a veces se cierran tanto que no alcanza”, dice.

“Cuando todas las figuras jugaban acá", agrega Alejandro Fabbri, historiador del fútbol argentino, autor de numerosos libros, "los goles explotaban. Pero desde hace rato quedan muy pocas figuras sin ser vendidas al exterior, y eso afecta al nivel del torneo. De los delanteros en actividad en la Superliga, los únicos dos que convirtieron más de 100 goles son Santiago Silva (hoy en Argentinos Juniors) y José Sand (Lanús), que ya tienen 39 años y están cerca del retiro”. En esa sintonía, el goleador del último campeonato fue Lisandro López, delantero de Racing de 36 años.

Salvo en Argentina, los torneos en América se juegan por año calendario, pero ya en su arranque de 2020 muestran registros superiores a los de la Superliga. En México, las cinco primeras fechas de la Liga MX 2020 muestran una media de 2,91 goles y las cuatro jornadas iniciales de la Primera A de Colombia promedian 2,41. A la espera del comienzo de su edición 2020, el término medio del Brasileirao 2019 fue de 2,31 por partido, mientras que, también en 2019, el Clausura de Perú llegó a 2,50, la Primera División de Chile totalizó 2,88 y la MLS de Estados Unidos cerró en 3.04.

Los goles filtrados por gotero en la Superliga, el actual 2,24 por partido, no es un promedio aislado sino acorde al de las últimas temporadas: en la temporada 2016/17 fue de 2,28, en la siguiente bajó a 2,26 y en la 2018/19 se hundió a 2,21. Los goles nacen en Argentina (y en Brasil) pero se gritan en otro lado.

Está claro que Argentina no sólo le vende al mundo cereales: también goles. Su balanza comercial futbolística es mucho más exportadora que importadora y en 2018 fue el segundo país, detrás de Brasil, que transfirió más jugadores al exterior: 891, sobre todo a Chile, México, España e Italia. Según el censo de la web especializada Argentinos Por El Mundo, en diciembre de 2019 había 2.965 futbolistas argentinos repartidos en el mundo entre las ligas masculinas y femeninas. “Muchos equipos de la Superliga, incluso de los más poderosos económicamente, están formados por jugadores del Ascenso”, agrega Fabbri como principal consecuencia de semejante exilio.

Que Messi sea el máximo anotador de la actual Liga española es una anécdota en comparación a los 622 goles que lleva en el Barcelona. Agüero acumula 353 entre su paso por Atlético de Madrid y Manchester City y desde enero es el máximo goleador extranjero de la historia de la Premier League. Y si Gonzalo Higuaín está cerrando una notable carrera -todavía en el máximo nivel, en la Juventus-, Lautaro Martínez lo está comenzando en el Inter.

Cuidar el cero

“También ocurre que aquí se vive todo a la tremenda y en cada partido está en juego tu trabajo", agrega Rondina, cuyo Arsenal anotó 31 goles en 19 fechas de la Superliga, cinco menos que el puntero River, y ocupa el sexto puesto. "A veces se cierran los partidos simplemente para no perder y sobrevivir un tiempo más. Se arman defensas muy duras, bloques sólidos”, admite.

Entre la fuga de estrellas y los planteos conservadores para sobrevivir algunas fechas más, los goles quedaron en el camino hace rato. De la última década en la Superliga, solo dos equipos promediaron más de dos goles por partido: el Newell’s dirigido por Gerardo Martino en 2013 (40 festejos en 19 fechas, 2,10 de promedio) y el Boca de Guillermo Barros Schelotto en 2016/17 (62 goles en 30 presentaciones, 2,06 de media).

En la actual Superliga, dos equipos convierten goles en un mismo partido sólo en el 43% de los encuentros, en contraste con el 60% de los partidos en Alemania e Italia, en los que anotan los dos clubes. El 64% de los juegos de la Superliga terminan con dos goles como máximo: 0-0, 1-0, 1-1 o 2-0.

Y si los 2,24 goles suenan a poco, el resto de los torneos argentinos presenta registros aún inferiores. En la actual temporada 2019/20, ninguno de los 137 equipos que participan en los torneos de AFA -entre Primera y Ascenso- alcanza los dos goles de promedio. En la Primera B, la Tercera División, Almirante Brown ni siquiera necesitó convertir un gol por fecha para ganar el torneo Clausura 2019: se consagró campeón con 16 gritos en 17 presentaciones. El subcampeón, Villa San Carlos, anotó 17, uno por partido. Los goles en el ascenso deberían festejarse como un milagro.

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