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NBA

Muere David Stern, el impulsor del éxito y la globalización de la NBA

El abogado de Nueva York que proyectó la Liga, multiplicó sus ingresos económicos y maximizó su imagen gracias a estrellas como Magic, Bird y Jordan, muere a los 77 años

David Stern y Michael Jordan, en 1996. Ampliar foto
David Stern y Michael Jordan, en 1996. AP

Michael Jordan, Larry Bird, Magic Johnson, Kobe Bryant, LeBron James... Los más legendarios jugadores certifican la trascendencia de David Stern en la expansión y el éxito de la NBA. El caso de este abogado nacido en Nueva York y fallecido el miércoles por la noche a los 77 años, a causa del derrame cerebral que sufrió el 12 de diciembre, es excepcional. Su figura se ha elevado a la de icono, un estatus insólito si se atiende a que se lo ganó a pulso desde los despachos. Lo suyo fue sanear, proyectar, enriquecer y globalizar la NBA, una liga y una organización que poco menos que languidecía cuando él asumió el cargo de comisionado, en febrero de 1984. Cercada por una ingente cantidad de problemas, con un interés mediático a años luz del que poco después iba a generar, la competición necesitaba reactivarse. La mayoría de equipos perdía dinero. La asistencia a los pabellones, las audiencias de televisión y los patrocinios disminuían. Stern fue el impulsor del gran salto de la NBA.

Lejos de limitarse a contemplar los partidos entre los Lakers y los Celtics, supo explotar al máximo la rivalidad de Larry Bird y Magic Johnson, por supuesto los protagonistas genuinos de la competición. Supo interpretar también la llegada de la estrella que iba a sucederles, Michael Jordan. Acertó a encontrar la fórmula magistral para hacer compatibles y lo más rentables posible los intereses de los propietarios de las franquicias y los de los jugadores, que vieron centuplicadas sus ganancias y potenciada su imagen.

No se limitó a los confines geográficos de las franquicias. Además de la implantación de dos de ellas en Canadá —Vancouver y Toronto—, consiguió un impacto global. En ese sentido, fue decisivo el impulso para que los jugadores de la NBA compitieran en los Juegos Olímpicos, cimentado en la voluntad del expresidente de la Federación Internacional, Borislav Stankovic, y el del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch. Estados Unidos se estrenó en los Juegos a partir de 1992 en Barcelona con el legendario Dream Team encabezado, por Michael Jordan, Magic Johnson y Larry Bird. En 2002, negoció la incorporación de Yao Ming a la liga. La llegada del pívot a los Houston Rockets abrió un negocio de miles de millones de dólares para la NBA en China. Mucho antes habían abierto el camino lituanos, croatas o serbios, entre otros, pero fue con el cambio de siglo cuando las franquicias apostaron más fuerte por jugadores no estadounidenses. Se incorporaron jóvenes capaces de marcar diferencias y que propiciaron un mayor interés mundial en torno a la competición, caso del alemán Dirk Nowitzki, el francés Tony Parker, el español Pau Gasol y el argentino Manu Ginóbili.

La gestión de Stern fue rápida y muy eficaz desde el inicio. Estableció topes salariales para los equipos, contratos máximos, programas antidroga, códigos de comportamiento y vestimenta para los jugadores, duras sanciones para quienes no cumplieran los criterios fijados, y firmó acuerdos televisivos que fortalecieron económicamente a la liga. Solo así pudo superar la sucesión de problemas y desmanes que en los ochenta y en los noventa tanto perjudicaron la imagen de la NBA, cercada por los problemas económicos, de drogas, violencia y racismo. Después se produjeron más desmanes, un gran escándalo por el mal comportamiento de los jugadores (la gran pelea entre Detroit e Indiana en 2004), otro por los amaños arbitrales (Tim Donaghy en 2007) o el que derivó de la tenencia de armas en los vestuarios (Gilbert Arenas y Javaris Crittenton en 2010). Durante su larga etapa también hubo conflictos laborales. Los cuatro primeros cierres patronales de la liga se produjeron en 1995 y 1996, sin que se cancelaran partidos, y en 1998 y 2011, cuando la fase regular quedó recortada a 50 y 66 partidos, respectivamente. En 2011 vetó el traspaso de Chris Paul a los Lakers, que hubiera supuesto el pase de Pau Gasol a Nueva Orleans, aduciendo que así protegía a los Hornets, una franquicia que entonces era propiedad de la NBA.

Stern, con Pau Gasol en el draft de 2001.
Stern, con Pau Gasol en el draft de 2001. EFE

Durante su mandato, se incorporaron siete nuevas franquicias: Miami, Minnesota, Orlando, Toronto, Vancouver, y nuevamente un equipo regresó a Charlotte (los Bobcats) cuando los Hornets se fueron a Nueva Orleans. También ayudó a la creación de la WNBA, la Liga profesional femenina, que empezó a disputarse en 1997.

El excomisionado de la NBA, hace unos años, se refería a sus inicios: “Otros hablan de trabajar como secretarios para jueces de la Corte Suprema o jueces federales, pero disfruto diciendo que mi primer puesto fue en la Delicatessen de Stern”. Se enorgullecía de la experiencia que había adquirido en su primer trabajo, tras el mostrador del establecimiento que regentaba su familia, el Stern’s Deli en el barrio de Chelsea, Nueva York, donde creció. Aquellos años le imbuyeron de la ética de trabajo necesaria para encabezar un imperio multimillonario.

Después de graduarse de la Facultad de Derecho de Columbia en 1966, Stern comenzó a encargarse de los aspectos legales de algunos negocios de la NBA. En 1978, dejó su bufete de abogados para convertirse en asesor legal de la liga. Dos años después, accedió al cargo de vicepresidente ejecutivo. Se le encargó que encontrara formas creativas y productivas de utilizar el marketing, la televisión y las relaciones públicas para impulsar la imagen del torneo. En 1984, cuando tenía 42 años, se convirtió en el cuarto comisionado de la NBA. Estuvo ligado a ella durante casi cinco décadas y fue comisionado durante 30 años, antes de retirarse en 2014.

Cuando David Stern fue nombrado comisionado, la NBA ingresaba 165 millones de dólares, 28,5 por derechos de televisión. En 2013, poco antes de dejar el cargo, los ingresos ascendían a 5.500 millones, 937 por derechos de televisión. El promedio salarial de los jugadores pasó de 290.000 dólares a 5,7 millones. De un valor total de 400 millones de los 23 equipos en 1984 —16 de ellos registraban pérdidas—, se pasó, según Forbes, a los 19.000 millones de los 30 existentes en 2014. El promedio de espectadores pasó de 10.021, un 58% de la capacidad de los pabellones, a casi 18.000. Algunas de las finales de los años 80 se retransmitieron en diferido. Ahora, se retransmiten en directo en 215 países de todo el mundo.

Michael Jordan: “No estaría donde estoy si no fuera por él”

Michael Jordan, el legendario jugador de los Bulls y ahora propietario de Charlotte Hornets, elogió la figura de David Stern. “Guio a la liga a través de tiempos turbulentos y la convirtió en un fenómeno internacional”, afirmó Jordan en un comunicado, “creando oportunidades que pocos podrían haber imaginado antes. Su visión y liderazgo me proporcionaron el escenario global que me permitió tener éxito. David tenía un profundo amor por el baloncesto y exigía excelencia a quienes lo rodeaban, y lo admiraba por eso. No estaría donde estoy si no fuera por él”.

Magic Johnson, el base de los Lakers entre 1979 y 1996 y líder del Dream Team en Barcelona 92, explicó la intervención de Stern en un momento crítico de su carrera: “Fue un gran hacedor de historia. Cuando anuncié en 1991 que tenía VIH, la gente pensaba que podía contraer el virus al estrecharme la mano. Cuando David me permitió jugar en el All Star Game de 1992 en Orlando y luego con el Drean Team, pudimos cambiar el mundo. Durante 30 años como comisionado hizo que la NBA se convirtiera en una de las ligas más populares del mundo con sus ideas revolucionarias. Llevó a las finales de la NBA de la transmisión en diferido a los partidos en vivo y luego comenzó todos los domingos en CBS destacando los Celtics de Larry Bird y mis Showtime Lakers”.

Pau Gasol, que estrechó la mano de Stern en el draft de 2001 y con ocasión de la entrega de los anillos de campeón con los Lakers en 2009 y 2010, escribió el miércoles en su Twitter: “Hoy la NBA pierde a una leyenda, un líder que cambió nuestro deporte a mejor. Un padre, un marido, un amigo. Descansa en paz, David Stern, siempre te extrañaremos”.

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