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Reportaje:

El veto al trueque de Paul por Gasol enloda la NBA

Odom: "Uno no desea estar en un sitio donde no le quieren. Pau está desolado"

"¿Cómo le explican esto a Chris Paul cuando ya estaba traspasado a los Lakers? ¿Cómo argumentan el veto a su intercambio con Pau Gasol cuando hace solo tres años admitieron que fuera canjeado por Kwame Brown [uno de los mayores fracasos de un número uno del draft]? ¿Qué le cuentan ahora a Lamar Odom cuando ya le habían facturado a Nueva Orleans?".

Esas fueron las preguntas que dejó en el aire un exejecutivo de la NBA y que suscribieron miles de profesionales y aficionados a través de las redes sociales en una noche que acabó como el rosario de la aurora pese a que debía ser festiva porque concluía oficialmente el lockout o cierre patronal que ha atormentado más de cuatro meses a la Liga norteamericana de baloncesto.

Muchos dueños de clubes tratan de evitar más 'casos James, Bosch o Anthony'

La NBA, en una actuación sin precedentes en casos de tal magnitud, decidió vetar el intercambio de jugadores a tres bandas acordado por Nueva Orleans Hornets, Los Ángeles Lakers y Houston Rockets. Estaba hecho: los Lakers enviaban a Gasol a Houston mientras que los Hornets, equipo cuya propietaria es la propia NBA, recibían a Odom y a Kevin Martin, al argentino Luis Scola y al esloveno Goran Dragic, los tres de los Rockets.

Pero llegó el veto y se destapó la caja de los truenos. En primera instancia, la NBA alegó "razones baloncestísticas" para prohibir el intercambio. David Stern, su comisionado, fue algo más explícito bastantes horas después y forzado por el alud de críticas: "La decisión se tomó porque Paul, en Nueva Orleans, es más valioso que la transacción de la que se estaba hablando".

Se llegaba así al fondo de la cuestión, que no es otra que los propietarios, o buena parte de ellos, no desean que se repitan intercambios como los que llevaron a LeBron James y Chris Bosh a Miami o el que puso a Carmelo Anthony en los Knicks. En todos ellos primó la decisión de los jugadores en cuestión.

La franquicia de Nueva Orleans se quedó sin dueño la pasada temporada y fue a parar a manos de la organización de la NBA. Es la única en esa situación y los propietarios están ahora decididos a conservar sus figuras apelando a una competición con más igualdad de oportunidades.

Dan Gilbert, dueño de los Cavaliers, que perdieron hace un año a James, remitió una carta a Stern en la que acusa a la competición de "travestirse" y se pregunta cómo podía permitir un trueque en el que los Lakers se llevaban a una gran figura, se ahorraban 20 millones de dólares (14,3 millones de euros) en los tres próximos años y otros 21 millones (15,6) en la tasa de lujo que debe abonar por rebasar su límite salarial. Gilbert, además, considera que, en el fondo, los Lakers deseaban ganar espacio salarial para fichar también a otra figura de primer nivel, el pívot Dwight Howard, de Orlando Magic. Y concluye con sarcasmo: "¿Cuándo cambiaremos el nombre de 25 de los 30 equipos por el de Washington Generals?". Ayer mismo, los dueños de los Magic amenazaron con denunciar a dos clubes por entablar conversaciones con su jugador fuera del plazo reglamentario.

El asunto es igualmente espinoso para toda una estrella como Paul, que reaccionó con un "wow!", típica exclamación que utiliza el público estadounidense sorprendido, frustrado, por algo que no le gusta. De inmediato, se puso en contacto con directivos del sindicato de jugadores para informarse sobre si podía hacerse algo al respecto e incluso recurrir a los tribunales.

También queda maltrecha la relación entre los Lakers y los jugadores a los que estuvo a punto de traspasar, Gasol y Odom. Este amenazó con no acudir al primer entrenamiento del equipo tras el cierre patronal y... fue, pero muy tarde. En él les esperaba el nuevo entrenador, Mike Brown, y el mánager general, Mitch Kupchak.

Gasol, muy señalado por Phil Jackson y la prensa tras la eliminación de los Lakers en los playoffs de la pasada temporada, queda ahora en una situación de lo más incómoda. Acudió al entrenamiento, pero no se explayó mucho más sobre la situación creada.

Odom ya se había posicionado antes: "Uno no desea estar en un sitio donde no le quieren". Y también se refirió a su compañero: "Imaginen cómo se siente Pau. Está desolado. Vino a los Lakers y en cuatro años ganó dos finales y perdió otra antes de ser barridos por Dallas. No puedo ni siquiera creerme que esté pasando todo esto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de diciembre de 2011