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Nuevo golpe de Carolina Marín al imperio asiático

La jugadora española gana el Abierto de China una semana después de vencer en Japón

Carolina Marín celebra su victoria en la final del Abierto de China.
Carolina Marín celebra su victoria en la final del Abierto de China. EFE

Nuevo golpe de Carolina Marín en Asia, el gran imperio del bádminton. Una semana después de levantar el Abierto de Japón, la campeona olímpica y triple del mundo ha conquistado el de China, ante una jugadora local, Yufei Chen, y remontando. Se llevó la final en solo dos mangas (21-18 y 21-13), pero no fue por la vía rápida.

En ambas sufrió de lo lindo en los 46 minutos que se extendió el duelo, comprometida por dos malos arranques. En el primer set perdía 5-12 y en el segundo, 9-13. Doce puntos consecutivos de Carolina Marín le dieron la victoria en un pabellón olímpico de Changzhou entregado a su rival.

Los triunfos en Asia para una occidental siguen teniendo un valor simbólico especial, incluso para ella, que ya ha demostrado su superioridad en la pista con tres Mundiales y un oro en Río de Janeiro 2016. Es la cuna y el gran semillero del bádminton, con sus jugadores convertidos en estrellas mediáticas de sus países. Una de sus grandes rivales, la india Pusarla Sindhu, a quien la española derrotó en los últimos Juegos y en el Mundial de Nankín (China), aparece en la lista de la revista Forbes de las diez deportistas con mayores beneficios del último año, con 7,3 millones de euros, nada menos que 17 veces más que Marín. La gran popularidad de esta disciplina en un Estado de 1.300 millones de habitantes, con audiencias millonarias, explica esta diferencia tan sideral. Por tanto, las victorias en este continente ponen en valor todavía más su figura y conceden una oportunidad económica extra para captar patrocinadores en un lugar, como España, sin cultura ni tradición de bádminton.

La jugadora del modesto club Pitiús de Ibiza, por el que fichó de forma sorprendente este pasado verano, nunca había ganado este Abierto de China en sus cinco participaciones anteriores; de hecho, jamás había superado la barrera de las semifinales. El sábado, en la antesala de la final, doblegó a la japonesa Nozomi Okuhara -a la que ya se impuso en Japón siete días atrás-, en tres parciales, con remontada. Y así fue también este domingo ante Yufei Chen, aunque esta vez el título se lo adjudicó en solo dos sets. Empezó mal: 1-5 y 5-12 a rebufo en el marcador. A partir de ahí, Marín apretó, afinó mejor su zurda en la colocación del volante e igualó la primera manga a 12, para ganarla después 21-18.

12 tantos seguidos

El escenario se clonó en la continuación: 9-13 caía la española mediada la segunda manga, y entonces es cuando vino la gran reacción, 12 tantos consecutivos de rabia para sentenciar, al final incluso con cierta holgura, a la china Yufei Chen (21-13), empujada por un abarrotado, y finalmente resignado, pabellón. "Estoy muy contenta de haber ganado el Open de China, sobre todo por jugar aquí delante de todo el imperio asiático, con las mejores jugadoras", señaló después Carolina Marín. "Hemos pasado una semana complicada porque llegamos un poco cansados de Japón, pero he ido de menos a más".

Este torneo se sitúa en el tercer escalón, el Super 1000, del circuito internacional, en el que también están el All England (ya lo ganó en 2015) y el Abierto de Indonesia (el único que le falta en su palmarés de esta categoría). Con este de China, la española, de 25 años, se apunta su cuarto título de la temporada, tras el Europeo, el Mundial y el Abierto de Japón. Es el número 26 de su carrera, los dos últimos en apenas una semana y en ese imperio asiático al que ella sigue sometiendo.

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