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Carolina Marín: “Me enorgullece que se esté hablando de bádminton”

La tricampeona mundial es recibida en el Consejo Superior de Deportes tras su victoria en China

Carolina Marín, en su recepción en el CSD, junto a su entrenador, Fernando Rivas, el vicepresidente de la Fesba, Juan Carlos Longo, y la presidenta del CSD, María José Rienda.
Carolina Marín, en su recepción en el CSD, junto a su entrenador, Fernando Rivas, el vicepresidente de la Fesba, Juan Carlos Longo, y la presidenta del CSD, María José Rienda.

Han pasado menos de 48 horas y Carolina Marín todavía no ha asimilado su victoria en el Mundial de bádminton en Nankín (China), por la que ha sido recibida este martes en el Consejo Superior de Deportes (CSD) a su regreso a España. A estas alturas, ya ha escuchado de boca de propios y extraños que el tricampeonato que acaba de conseguir —un palmarés inédito en el bádminton femenil— le ha convertido en la mejor jugadora de la historia. Marín no ha dejado de agradecer los elogios, pero lo que más le enorgullece es “que se esté hablando de bádminton”, como ha reconocido durante el acto, acompañada por su entrenador, Fernando Rivas; la presidenta del CSD, María José Rienda, y el vicepresidente de la Federación Española de Bádminton (Fesba), Juan Carlos Longo.

La onubense, de 25 años, derrotó el domingo en la final de Nankín a la india Pusarla Sindhu en dos sets (21-19 y 21-10), luego de ir perdiendo 9-14 en el primero. Marín, que había tenido un 2017 de capa caída, enfocó sus esfuerzos en trabajar la parte mental para recuperarse en el presente curso. En esa batalla cerebral, todo el trabajo psicológico que había hecho en las tres últimas semanas previas al Mundial cobró sentido: La jugadora española ganó presencia en la pista, empató el marcador a 15-15 y se introdujo en la cabeza de su contrincante. “Ella se metió en mi estrategia”, ha explicado. “Ese fue el punto de inflexión que me permitió ganar el partido”.

Antes de Nankín, Marín ya era la única mujer occidental que había conseguido ganar dos campeonatos del mundo (2014 y 2015) y unos Juegos Olímpicos (Río 2016) en un deporte históricamente dominado por jugadoras asiáticas. De hecho, la española ha llegado a entrenar con equipos chinos, que son la principal referencia en el bádminton. Sin embargo, lo que le ha permitido superar a las orientales ha sido encontrar su propio estilo. “Si jugamos como ellas, siempre vamos a ir por detrás”, ha comentado a EL PAÍS. “Nosotros hemos aprendido a buscar otro camino y a seguir innovando en lo nuestro”.

— ¿Quiere decir que es pionera de un estilo español de bádminton?

— Sí, claro que sí.

Estas cualidades, de acuerdo con la propia jugadora, tienen que ver con “la fortaleza” que le caracteriza sobre la pista y que ha logrado recuperar este año, y a eso le ha sumado la seguridad mental. “Me sentía preparada para ganar cada partido del Mundial”, ha manifestado en su recepción.

Referencia para los jóvenes

Con esta percepción ha coincidido su entrenador, Fernando Rivas: “Antes mirábamos a las chinas e íbamos a entrenar a China un mes, pero jamás con las [jugadoras] buenas, sino con las de tercera fila, que ya eran magníficas para nosotros”. Ahora, Rivas aplaude que su jugadora sea una referencia no solo para otros jugadores de bádminton, sino para el resto de los jóvenes españoles que “quieren una retribución demasiado rápido y sin esforzarse mucho”. “Cuando se trabaja con persistencia [como Marín], al final hay una recompensa”, ha reafirmado.

A su vez, la presidenta del CSD, María José Rienda, ha agradecido a Marín y Rivas la alegría que el campeonato ha significado para España y ha coincidido con que la onubense ha sentado un precedente histórico para el deporte de su país. “Con tu personalidad y la manera en que has luchado, estás dejando huella”, le ha comentado a Marín. “Gracias a tu impulso, vamos a hacer el bádminton muy grande”, ha agregado.

“Hace 15 años no nos imaginábamos que estaríamos aquí”, ha aceptado por su parte el vicepresidente de la Fesba, Juan Carlos Longo, en referencia a los inicios de Marín como jugadora de alto rendimiento. “Son un equipo irrepetible”, ha elogiado a la jugadora y su entrenador. En este sentido, ha admitido para este diario que “cuesta mucho sacar una deportista como ella”, pero espera que con el impulso de sus triunfos y el trabajo de la Federación sea posible producir jugadores que llenen el hueco “cuando Marín tenga que dejar el bádminton”.

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