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El enigma de Roger Federer

Después de fallar en Wimbledon y en una temporada decreciente, el suizo (37 años) quiere reconquistar Nueva York tras 10 años de sequía y ante el reto físico de las dos semanas: “Esta vez he hecho lo correcto”

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Federer, durante el partido de la segunda ronda contra Paire en Nueva York. AFP

Con esa elegancia y esa ironía que le caracteriza, después de batir al francés Benoit Paire (7-5, 6-4 y 6-4) y alcanzar la tercera ronda en Nueva York, Roger Federer despachó una pregunta que le incomoda no tanto por la cuestión en sí como por la reiteración. “¿Si planeo retirarme? Me lo lleváis preguntando desde hace nueve años, así que no sé qué decir…”, se arrancó. “Puntualmente está bien, lo entiendo, porque el periodista debe hacer su trabajo, pero a veces me pregunto: ¿No escucharon lo que dije ayer? Todos tenéis que preguntármelo, porque quizá en un determinado momento podría decíroslo durante una entrevista, pero no, no creo que lo haga así”, continuó antes de zanjar el tema con una sonrisa: “De todos modos, me lo tomo bien, ¿eh?”.

El suizo, al que hace unos días se le pudo ver por el Metropolitan Museum of Art, resolvió su segundo compromiso como un espadachín y dio otro paso hacia un trofeo que se le resiste desde hace exactamente una década. Entonces, 2008, batió a en la final a Andy Murray y un año después tropezó con Juan Martín del Potro, el mismo hombre que le frenó el curso pasado en los cuartos. “Fue una lástima esa final con Delpo, me encantaría poder volver a jugarla. A partir de ahí he tenido algunas oportunidades, pero no ha funcionado”, reflexionaba el de Basilea, derrotado también en la resolución de 2015 por Djokovic.

El US Open, pues, se ha convertido en una cuestión personal para el ganador de 20 grandes. Ahora bien, ¿está preparado Federer para coronarse en Queens, a estas alturas de la temporada y con la exigencia propia de un torneo de larga distancia? “Ganar aquí lo significaría todo para mí”, admitía antes de que arrancase el evento. “El año pasado no me sentía al cien por cien [aterrizó con dolores en la espalda] y sabía desde el primer momento que no iba a poder ganar. Esta vez creo que he hecho lo correcto”, precisaba en referencia a su decisión de saltarse la escala de Montreal y afrontar Nueva York habiendo competido únicamente en Cincinnati.

Allí, a pesar de alcanzar la final, el suizo no ofreció su verdadero nivel y reconoció sentirse cansado en el careo definitivo con Nole, claramente superior. “Fue solo un partido, un partido que quiero olvidar. En realidad, creo que fue un torneo positivo para mí”, explicó Federer, con 37 años en las piernas y cada año con un poco menos de mecha, de ahí que vuelva a configurar su calendario a la carta. Esta temporada, en la línea de la anterior, prescindió de la gira de tierra y se apunta solo a los certámenes en los puede dar el estacazo; en ese sentido, Wimbledon siempre figura con un círculo rojo, pero esta vez tropezó en Londres con Kevin Anderson, en los cuartos, dando la sensación de que las dos semanas se le terminan haciendo demasiado largas.

Combustible, descansos y supersticiones

Este año, Federer ha disputado hasta ahora 39 partidos, seis menos que Nadal (45) –este también más selectivo cada vez– y cinco que Djokovic (44). Empezó como un tiro en enero, haciéndose con el Open de Australia, y engarzó otros dos premios en Rotterdam y Stuttgart. Sin embargo, la incógnita gira estos días en torno a él, en si será capaz de resistir el pulso a un torneo tan exigente como el neoyorquino y cuando el cuerpo ya pesa, más allá de los descansos programados. Frente al enigma, Nadal (32) y Djokovic (31) comparecen completamente a tono: el primero con el armazón intacto, en una línea estupenda todo este 2018, y el segundo renacido y reivindicado, con ganas de aumentar sus 13 majors.

Antes, cuando venía aquí, tenía respuestas, así que confío en mí

Frente al poderío físico del balear y el fondo del balcánico, al depósito de Federer le va quedando cada vez menos combustible, aunque en la recta final de 2017 fue capaz de dar un par de zarpazos en Shanghái y Basilea. No obstante, falló en Nueva York y falló en la Copa de Maestros, y en el presente no desprende la misma fuerza ni la misma dinámica del último tramo previo. Tal vez por eso haya decidido sustituir su nueva raqueta, blanca y negra, por el modelo completamente oscuro con el que ganó sus tres últimos grandes. Porque a Federer, pese a ser Federer, también le llama la superstición. “Son iguales, sencillamente creí que esta queda mejor aquí”, respondió en la previa del choque con Paire.

“Durante un largo periodo, cuando venía a Nueva York, tenía todas las respuestas. Rara vez hice un mal torneo aquí, así que confío en mí”, relataba hace unos días ante los periodistas. Por su mente, pues, solo pasa hoy un objetivo, tres palabras: reconquistar Nueva York, territorio perdido hace 10 años. Muchos, muchísimos para Federer.

RESULTADOS DE LA 3ª RONDA

CUADRO MASCULINO: Rafael Nadal, 5-7, 7-5, 7-6 y 7-6 a Karen Khachanov; Juan Martín del Potro, 7-5, 7-6 y 6-3 a Fernando Verdasco; John Isner, 7-6, 6-7, 6-3 y 7-5 a Dusan Lajovic; Borna Coric, 6-3, 7-5 y 6-2; Milos Raonic; 7-6, 6-4 y 6-3 a Stan Wawrinka; Kevin Anderson, 4-6, 6-3, 6-4, 4-6 y 6-4 a Denis Shapovalov; Dominic Thiem, 3-6, 6-3, 7-6 y 6-4 a Taylor Fritz; Nikoloz Basilashvili, 6-3, 6-4, 1-6 y 7-6 a Guido Pella.

CUADRO FEMENINO: Serena Williams, 6-1 y 6-2 a Venus Williams; Ashleigh Barty, 6-3 y 6-2 a Karolina Muchova; Karolina Pliskova, 6-4 y 7-6 a Sofia Kenin; Sloane Stephens, 6-3 y 6-4 a Victoria Azarenka; Elisa Svitolina, doble 6-4 a Qiang Wang; Elise Mertens, 6-3 y 7-6 a Barbora Strycova; Anastasija Sevastova, 4-6, 6-1 y 6-2 a Ekaterina Makarova; Kaia Kanepi, 6-3 y 7-6 a Rebecca Peterson.

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