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Los alpinistas Reinhold Messner y Krzysztof Wielicki, Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2018

Los montañeros suceden como galardonados a los All Blacks, ganadores en la edición de 2017

Krzysztof Wielicki y Reinhold Messner. En vídeo, quiénes son los ganadores del Princesa de Asturias de lo Deportes.

Por vez primera, el Premio Princesa de Asturias de los Deportes repara en el diminuto universo del alpinismo para reconocer las figuras de dos de sus actores de leyenda: el italiano Reinhold Messner (74 años) y el polaco Krzysztof Wielicki (68), dos transgresores siempre dispuestos a contradecir a los agoreros.

Justo ahora hace 40 años, la comunidad científica sermoneó a Messner y Habeler, dos que sí creían posible escalar el Everest sin ayuda de oxígeno embotellado. Señalados como locos, los tipos de la bata blanca les vieron partir con una mueca de preocupación que pronto derivó en exclamación de asombro. Messner y el austriaco Peter Habeler decidieron explorar los límites del ser humano exponiéndose a lo desconocido, como en el primer viaje a la luna, una constante en la carrera mágica del italiano, coronado como el primer ser humano en hollar las 14 montañas más elevadas del planeta.

Wielicki, atrapado tras el Telón de Acero, llegó tarde al himalayismo, justo cuando Messner ya se había saciado. De la mano del idéologo Zawada, los polacos de los años 80 decidieron hacer historia a su manera: conquistando las montañas más elevadas de la Tierra en invierno. Llevaban años de entrenamiento en los Tatras soñando con un universo prohibido. Se abría una era diferente en el mundo del himalayismo, y Wielicki se apuntó en 1980 la primera ascensión invernal a una montaña de más de 8.000 metros de altitud y lo hizo a lo grande, escogiendo el Everest. “Si hemos podido escalar el pico más alto, podremos escalar el resto”, se justificó entonces. De seguido, logró lo propio con el Kangchenjunga y el Lhotse, mientras varios de sus compatriotas le daban relevo para conquistar en invierno el resto de ochomiles de Nepal. Crearon una escuela que murió con ellos, fue retomada mucho después por Simone Moro y hoy en día sólo falta el K 2 por ser derrotado en invierno. Los últimos en intentarlo hace escasas semanas eran polacos… a las órdenes de Wielicki. No podía ser de otra manera.

Wielicki siempre ha defendido el valor del ejemplo de superación, el impacto que sus gestas podían generar en los jóvenes de su país, adolescentes que podían llegar a soñar no solo con montañas sino con cualquier proyecto vital. Por eso el fallo del jurado destaca “como un ejemplo para la humanidad su labor social, humanitaria y de divulgación de los valores del alpinismo. Sus gestas permanecerán en la memoria de las futuras generaciones”.

El alpinismo no está exento de egocentrismo, mentiras, individualismo, bajezas y envidias, antivalores que, sin embargo han alimentado carreras impresionantes. Uno puede ser insufrible y, al mismo tiempo, un enorme alpinista. Pero en su versión más amable resiste una búsqueda personal, una ética, un respeto hacia el medio, el trabajo en equipo, la solidaridad, la renuncia como forma de tomar un nuevo impulso, y tantos otros valores que sí aprecia la sociedad y que conceden al alpinismo una categoría que ciertamente supera el ámbito meramente deportivo. A través de Messner y Wielicki, el Premio Princesa de Asturias de los Deportes reconoce finalmente una forma de vida. 

Candidatos de 12 nacionalidades

La candidatura de los alpinistas se ha impuesto en las votaciones que se han celebrado entre este martes y este miércoles en el hotel de la Reconquista de Oviedo a otras 20 que incluían deportistas de 12 nacionalidades. El premio está dotado con una escultura de Joan Miró –símbolo representativo del galardón−, un diploma, una insignia y la cantidad en metálico de 50.000 euros.

El premio de los Deportes es el cuarto de los ocho que se han fallado ya este año. El de Cooperación Internacional recayó en la ONG Amref África; el de Comunicación y Humanidades, en Alma Guillermoprieto; el de las Artes, en Martin Scorsese.

El jurado ha estado integrado por Abel Antón, Alberto Borregán, Vicente del Bosque, Emilio Butragueño, Marisol Casado, Cristina Cubero Alcalde, Isabel Fernández, Joaquín Folch-Rusiñol, Ernest Folch, Andrea Fuentes, Patricia García, Joan Llaneras, Edurne Pasabán, Alfredo Relaño, Juan Antonio Samaranch Salisachs, Theresa Zabell y Julián Redondo.

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