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Nick Foles, el subestimado ‘quarterback’ que rompió los sueños de los Patriots

En un partido ajustado, los Philadelphia Eagles lograron su primera Super Bowl al vencer por 41 a 33 contra el conjunto de Tom Brady

Nick Foles recibe el balón tras confundir a la defensa de los Patriots y consigue el touchdown.
Nick Foles recibe el balón tras confundir a la defensa de los Patriots y consigue el touchdown. USA TODAY Sports

En siete segundos, Nick Foles silenció a sus críticos. Camuflado entre sus compañeros, el novato quarterback se colocó como un defensor más y, cuando el árbitro pitó, permaneció inmóvil. Su inacción confundió a los rivales, que asumieron que el joven no era parte de la táctica ensayada. Entonces Foles arrancó a toda velocidad hacia la banda derecha del campo, se giró y sacó las manos para recibir el balón ovalado en la zona de touchdown. La defensa de los Patriots quedó rota; sus entrenadores, boquiabiertos.

Fue una jugada culminante para la histórica hazaña de los Eagles, que consiguieron su primera Super Bowl al vencer a los New England Patriots por 41 a 33. Era la última opción de anotar antes del descanso. Agotadas las opciones y a una distancia cercana a los palos, la mayoría de quarterbacks hubiera apostado por un tiro para asegurar al menos tres puntos. Pero no Foles. El mariscal, que hace semanas era suplente de su equipo, estaba bajo el escrutinio de millones de estadounidenses en la cita más importante del deporte estadounidense. Tomó la decisión arriesgada y despejó todas las dudas de quienes cuestionaban su madurez deportiva y le acusaban de ser inconsistente en su rendimiento.

No fue solo Foles. Desde el primer minuto los Eagles plantaron cara a los veteranos Patriots, que disputaban su décima Super Bowl. Contrarrestando las especulaciones de analistas, los verdiblancos no se dejaron intimidar y enlazaron sus pases siendo fieles a su estrategia y juego a lo largo de la temporada. Cuando el todopoderoso Tom Brady tomaba los mandos, los Eagles tampoco temblaron. Brandon Graham y la línea defensiva frustraron ataque tras ataque, y consiguieron atragantar al mejor equipo atacante de la NFL.

Los Pats tiraron de carácter y tampoco desplegaron nerviosismo pese a ir por debajo en el marcador la amplia mayoría del encuentro. En el tercer cuarto, después de una discreta actuación de Justin Timberlake en el half-time show, Brady reactivó a los suyos y los de Boston recortaron distancias. Con paciencia, los de Boston lograron perforar la robusta defensa de filadelfia y, en el último cuarto, Rob Gronkowski, el ala estrella de New England, culminó una buena jugada con una corta carrera para marcar su segundo touchdown. Con un punto de ventaja en el electrónico, los entrenadores de los Patriots miraron con alivio a Brady.

Faltaban dos minutos para el final del encuentro. Con el marcador ajustado en 32-33 a favor de los Pats, comenzó el juego mental y la estrategia. En Boston muchos seguidores confiaban en que su equipo, ganador de cinco Super Bowls frente a ninguna de los Eagles, hiciera uso de su veteranía para solventar el partido. Las miradas estaban puestas en el mago Brady, uno de los mejores quarterbacks de la historia de la NFL. Tras la frenética remontada contra los Falcons el año pasado, la misión de Boston parecía factible.

Se equivocaron. Atacaban los Eagles y Foles no falló ante la presión. Con templanza y paciencia, se movió ágilmente esquivando bloqueos para servir pases largos y cortos a sus receptores. Uno de ellos aterrizó en los guantes de Zach Ertz, joven promesa de Filadelfia, que con un espectacular salto por encima de su defensor, se tiró de cabeza a por el touchdown. 38-33 ganaba Filadelfia. La posesión era de los Pats y con una anotación lograrían los seis puntos necesarios para llevarse la Super Bowl por sexta vez y convertirse en uno de los dos equipos en conseguir el título nacional en la historia.

Corrían los segundos, Brady sostenía la pelota confiado y estudiaba sus opciones de pase. Los 66.000 espectadores del estadio US Bank de Minneapolis rugían. Y en vez de deslumbrar el quarterback, lo hizo la mejor defensa de la NFL, demostrando hasta el último segundo porque se habían ganado un hueco en la historia. Graham se deshizo de su marcador, llegó a la posición de Brady y con un manotazo tiró el balón al suelo y derrumbó las esperanzas de New England. El mariscal blanquiazul cayó tendido al suelo y los Eagles sellaron su histórica victoria.

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