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Espanyol - Barcelona: el derbi de Piqué

La intervención del central del Barça, que ha merecido una réplica publicitaria del Espanyol, capitaliza un partido declarado de alto riesgo en Cornellà

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Quique Sánchez Flores y Ernesto Valverde en el RCDE Stadium. EFE

Un derbi siempre ha sido algo más que el relato de un partido; tres consecutivos suponen ya una novela, y no solo ciudadana, como es el caso del Espanyol-Barça, sobre todo si en el contencioso interviene un personaje de película de nombre Piqué. El central azulgrana, culer de cuna, futbolista internacional extraordinario, aspirante a presidente del Barcelona, periodista amable, conductor desafiante, catalán comprometido con el procés, empresario eficiente, compañero de Shakira y padre de dos hijos, decidió denominar al Espanyol, como se ha conocido siempre al equipo blanquiazul, “Espanyol de Cornellà”, así, con coletilla, rintintín y un tono que da para muchas interpretaciones: ¿es clasista? ¿habla con desprecio? ¿es una cuestión de localización? Habrá que esperar a que vuelva a hablar Piqué.

Ofendido, el Espanyol ha respondido cada día y de diferente manera, la última con una página de publicidad en la prensa en la que se lee “RCD Espanyol de Barcelona, de Cornellà, del Prat, de Sant Adrià, de Sarrià, del Poblenou, de Pedralbes, de L’Hospitalet, de la Bonanova, de La Verneda, de dalt, de baix, dels forts, dels febles, dels rics, dels humils. RCD Espanyol vostre. RCD Espanyol de tot aquell qui somia”. Y firma con su eslogan de Maravellosa Minoria. El club ya denunció a Piqué y sorprendentemente también a Busquets, y el Comité de Competición abrió un expediente a ambos jugadores, decisiones que provocaron estupor en el Barcelona.

Los hechos difieren de las apariencias porque representantes de ambas directivas tienen previsto almorzar antes del partido, después de que los dos entrenadores, Valverde y Sánchez Flores, ya se fotografiaran ayer en el RCDE Stadium, y hablaran de forma respetuosa en sus comparecencias, más el azulgrana por su pasado como jugador y entrenador vinculado al Espanyol. El partido ha sido declarado de alto riesgo, se anuncia la presencia de unos 150 antidisturbios y se procurará que no entren al estadio radicales barcelonistas después de que algunos hinchas blanquiazules sortearan la seguridad del Camp Nou en la vuelta de la Copa, eliminatoria que dejó secuelas deportivas y afectivas, propias de la rivalidad y de dos marcadores opuestos y ajustados: 1-0 en la ida y 2-0 en la vuelta. El Barça se clasificó después de perder su condición de invicto en casa del Espanyol.

El reencuentro se presenta tan tenso y emocionante que invita a tomar precauciones, sobre todo con los aficionados extremistas, cada vez más visibles en el fondo norte del Camp Nou y en alguna zona del RCDE Stadium, especialmente despectivos y groseros con la familia de Piqué. Los insultos han adquirido tal volumen y agresividad en ambos campos que hay un cierto temor a que la contienda se inflame como no ocurría desde los tiempos de los Boixos Nois y las Brigadas Blanquiazules. Hay quien advierte incitación a la violencia y también se cuentan los que hablan de libertad de expresión; las gradas de animación, en cualquier caso, no parecen ser precisamente uno de los mejores inventos de la Liga.

Al Barça le sobra de alguna manera el derbi hasta el extremo de negarlo, que es en el fondo a lo que se refiere Piqué. El desgaste es mayúsculo para el líder y equipo hegemónico de Barcelona y Cataluña. El rival ya no es el Espanyol sino el Madrid. Y al Espanyol en cambio le conviene el derbi para afirmarse después de quedar en tierra de nadie en la Liga y ser eliminado de la Copa. Las dudas sobre el proyecto de Mister Chen son menores cuando se gana al Barça. “Ser del Espanyol no es fácil. Se vive avasallado por los medios de comunicación, en la calle. Nos hacen invisibles”, ha dicho Sánchez Flores. “Representamos un sentimiento y se tiene que notar en el campo”. Muy distante con el club, el técnico se puso con orgullo la zamarra blanquiazul ante la visita del Barça. Reforzado por la Roca Sánchez, el equipo cuenta con muchos jugadores periquitos dispuestos a reivindicarse como Gerard Moreno.

A la excitación del Espanyol responde el Barça con la calma de Valverde: “Se hace mucho ruido en muchas cosas y luego la gente es más normal. No espero dureza ni agresividad sino tensión en el RCDE Stadium”. Al entrenador le preocupa tanto la carga de partidos de su equipo, y puede que también la cita copera del jueves en Valencia, que “refrescará” al equipo y es muy capaz de dar descanso a Piqué, protagonista de los Espanyol-Barça.

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