Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El virtuoso Carlos Vela le da un apagón anticipado a su carrera

El mexicano se despide con un gol tras seis y media temporadas en el equipo donostiarra para fundar un club en Estados Unidos

Carlos Vela
Vela se despide de Anota junto a su esposa e hijo. Getty Images

Nadie puede descifrar la mente de Carlos Vela. Uno de los mejores futbolistas mexicanos en la historia se siente más atraído al baloncesto como deporte. Hace cuatro años rechazó asistir a la Copa del Mundo en lo que era su mejor momento. Su última decisión, quizá la más cuestionada, ha sido su salida a la MLS, hacia un equipo aún en construcción.

Vela jugó sus últimos 13 minutos en la victoria de la Real frente al Sevilla 3-1. El mexicano se la pasó en el banquillo, una imagen que prevaleció en esta temporada. Vela fue homenajeado por sus hinchas con una manta monumental y un minuto de luces. Y el mexicano correspondió con el último gol, el primero y último en la campaña. Su partida ha sido tomada como una jubilación anticipada a la trayectoria más brillante en Europa de un mexicano después de Hugo Sánchez. 

En agosto, Vela confirmó la noticia que nadie en México quería leer: su salida de la Real Sociedad y su incorporación hacia Los Ángeles FC. El anuncio era funesto. A un año del Mundial en Rusia, uno de los jugadores más virtuosos de su país renunciaba a un ritmo de juego para sumarse a una liga experimental, en el punto de madurez se su carrera. Cuando el nacido en Cancún (Quintana Roo) firmó su contrato el equipo solo tenía el nombre y logotipo. “A mí se me ha criticado por todo, decida lo que decida siempre hay alguien que me diga algo, pero me da igual”, justificó el mexicano de 28 años. Vela volverá a jugar hasta el 4 de marzo. Pasará 74 días sin jugar.

Había una relación intrínseca entre Carlos Vela y la Real Sociedad. Si el mexicano estaba bien, el conjunto también lo estaba. En uno de sus mejores años formó parte de una mancuerna envidiable en la Liga junto con Antoine Griezmann. Llevaron al equipo a un cuarto lugar en la tabla y jugaron la Champions League en la temporada 2013-14. Vela se despide tras la sombra de Hugo Sánchez como el segundo mejor delantero mexicano en la Liga con 69 goles por los 234 de Hugol

Fue en Anoeta donde el mexicano fue el alumno más destacado. Carlos Vela estaba predestinado a la gloria. Desde adolescente demostró que quería comerse el mundo, pero este último lo devoró. Con 17 años logró lo inimaginable: junto con sus compatriotas conquistaron el Mundial juvenil frente a Brasil. El Arsenal de Wegner lo reclutó. El francés le dosificó las oportunidades en el primer equipo.

Salamanca le abrió las puertas a un joven Vela en el que empezó a dar esos dotes para manejar el balón a toda velocidad, de jugar con desparpajo. En la temporada 2007-2008 el Osasuna de José Ángel Ziganda le brindó su debut en primera división. Wegner le llamó para nutrir a los gunners liderados por Robin Van Persie, Theo Walcott y de Nicklas Bendtner. Durante dos temporadas se la pasó como suplente. El entrenador le encontró acomodo en el West Bromwich para que tuviera minutos y Vela se topó con la intransigencia de Roy Hudson.

En San Sebastián le ofrecieron hospedaje a Vela. El Arsenal le dejó ir cedido. El atacante forjado en las divisiones inferiores de las Chivas de Guadalajara empezó a ser un titular inamovible. Sus primeras tres temporadas en el conjunto vasco fueron deslumbrantes con 107 partidos y 42 goles en la Liga. En junio de 2014, la Real le contrató por 11 millones de euros.

La manta con la que se despidieron de Carlos Vela. ampliar foto
La manta con la que se despidieron de Carlos Vela. EFE

Vela se ganó una fama de díscolo. En 2010, un grupo de futbolistas de la selección de México montó una fiesta en el hotel de concentración en el que, de acuerdo a medios locales, contrataron prostitutas. Uno de los sancionados fue Vela. Un año después volvió y después rehuyó de cualquier convocatoria. Durante más de tres años, el aún jugador de la Real rechazó  jugar el Mundial de Brasil pese a que su país estaba en apuros. “Hoy igual quiero una cosa, mañana otra. O igual llega el final y digo: estoy aburrido del fútbol y me retiro. Soy así, no sé por dónde puedo salir”, dijo la temporada pasada.

Vela se despedirá con un rendimiento que fue de más a menos. Esta temporada se fue sin hacer ningún gol y como sustituto. Fue, sin duda, su peor temporada con el conjunto donostiarra. Su estratega, Eusebio Sacristán, previno el porvenir de su equipo sin el mexicano y le relegó al banquillo. Lo alarmante será la espera que afrontará hasta que en marzo inicie la temporada en la MLS. Ese parón afectará a su preparación rumbo al Mundial en Rusia.

Lo que Vela quiere, y así lo ha enfatizado, es vivir sin que le reconozcan en la calle, que le dejen vivir su vida. En Los Ángeles, California vivirá rodeado de todo tipo de celebridades. “Siempre me ha llamado la atención la forma de cómo viven, de cómo dejan vivir a la persona de a lado”, admitó en una entrevista concedida a su club.

“El tiempo es lo que más te hace madurar. Lo bueno o malo, las adversidades, ver las cosas desde afuera, de todo eso se va aprendiendo y creo que he encontrado el equilibrio”, señaló Vela en una inusual rueda de prensa en junio pasado. Vela dejará estas estadísticas: 249 partidos jugados y 73 goles. El mexicano se volvió un líder y el brazalete de capitán le sentaba bien. Un adiós precipitado del talento más promisorio.

Más información