Sito Alonso ve síntomas de rendición en su Barça

Los azulgrana se sumen en la crisis con su cuarta derrota seguida ante el Gran Canaria

Moerman lucha por un rebote.
Moerman lucha por un rebote.RODOLFO MOLINA (Getty Images)

Los malos resultados y el mal juego se repiten tanto que en la atmósfera del Palau Blaugrana flota una duda fatal, entre la resignación y la irritación. El Barcelona juega mal y pierde, y en el caso de ayer, se pasó todo el partido a remolque, netamente inferior al Herbalife Gran Canaria (77-88). El Barcelona no tuvo la más mínima oportunidad. Y eso es mucho decir si se tiene en cuenta que es un equipo construido para estar entre los mejores del continente. Pero vuelve a naufragar en la Euroliga, en la que es 12º con cuatro victorias y ocho derrotas, y con su cuarta derrota en la Liga Endesa, pierde de vista al Madrid y se ve superado por el Fuenlabrada y el Valencia.

El capitán Juan Carlos Navarro encarna a la perfección la impotencia y la desorientación que se respira en el equipo azulgrana. Contra el Gran Canaria jugó algo más de 14 minutos, falló los cuatro tiros que ejecutó y se le pudo observar fuera de su papel. El hombre que antes aterrorizaba a las defensas rivales, sufre ahora lo indecible para mantener el nivel defensivo que no es capaz de alcanzar su equipo y tratar de contagiar su carácter competitivo a sus compañeros.

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La derrota ante el Gran Canaria fue la cuarta consecutiva del equipo de Sito Alonso, tras las que sufrió ante el Fenerbahce (68-83), el Tenerife (91-93) y el Real Madrid (87-75). Tres de esas cuatro derrotas se han producido en el Palau, lo que extiende la sintomatología que en la Euroliga se radicaba en los partidos fuera de casa, con un dato demoledor: una victoria en sus 17 últimos desplazamientos.

Sito Alonso vio claro lo acontecido ante el Gran Canaria: “El partido tiene una lectura sencilla. La sensación que yo tenía era que ellos anotaban con más facilidad. La situación no es que sea preocupante sino que es que es un cambio radical. Yo también me preguntó por qué este cambio en tan pocas semanas, antes éramos una montaña rusa, pero ahora llevamos dos o tres partidos en que tenemos una sensación diferente a lo habitual”.

El Gran Canaria actuó con mucha soltura en ataque, con casi todos sus jugadores a un gran nivel: 17 puntos de Balvin, 12 de Mekel y Báez, nueve de Oliver, y lo que llamó la atención en el Palau, la aportación de tres jugadores salidos de la cantera azulgrana y que ahora visten de amarillo: 13 puntos de Eriksson, 10 de Oriol Paulí y cinco de Rabaseda.

Excusas para pobres

Las reflexiones de Sito Alonso tras el partido denotan su disgusto: “La solución pasa por cambiar diferentes situaciones del equipo, sobre todo la mentalidad. Al principio teníamos la mentalidad de querer construir algo ilusionante y a la mínima que tenemos un problema creemos que lo vamos a solucionar sin trabajar. Eso no entra en ningún proyecto difícil como es este. Al final la mentalidad supera tu estado físico. Antes ganábamos, y de forma clara, a equipos como Panathinaikos, Olympiacos o Maccabi. Ahora la situación se ha invertido y parecemos un rival fácil. En mi opinión, es un tema de mentalidad, de si estás preparado o no para sufrir. Las excusas son para equipos pobres”, sentenció.

El entrenador madrileño del Barcelona varió el quinteto inicial en el que Tomic y Pau Ribas ocuparon los puestos habituales de Koponen y Séraphin. El escolta finlandés ni siquiera jugó. El recuento final dejó a Heurtel como máximo anotador con 24 puntos, y tras él, muy irregulares todos, Pau Ribas y Séraphin, con diez cada uno, y Moerman y Sanders, con nueve. La aportación del resto en ataque fue mínima: un punto Claver, dos Tomic que fue visto y no visto, dos Pressey y cuatro Hanga. Otro síntoma alarmante fue la tarjeta de tiros libres del Barcelona: solo seis aciertos en 17 lanzamientos, un paupérrimo 35%.

Sito se refirió a la actitud de sus jugadores: “No quiero pensar en los jugadores que están en baja forma, sino en por qué están así. Por qué no luchar todo lo que podemos luchar cuando tenemos que hacerlo. Podíamos haber luchado más. Nos hemos rendido a nivel gestual en diferentes situaciones y eso no lo podemos permitir. Cuando se pierde es cuando debes demostrar que eres diferente. No estamos sabiendo focalizar bien esa presión. El rival debe irse con la sensación de que le ha costado, porque se ha llevado un golpe fuerte o has jugado al límite de lo legal”.

Las comparaciones de este Barça con el del año pasado de Bartzokas, que fracasó, son inevitables. Con el mismo número de partidos disputados, sumaba una victoria más en la Euroliga y una más en la Liga. “El proyecto debe ir unido a una sensación del equipo en la pista, independientemente de que gane o pierda. Para comparar hay que hacerlo a final de temporada”, afirma Sito Alonso. “No me paro a pensar si ganaba o no el año pasado. Eso es pasado. Antes ganábamos o perdíamos pero teníamos una sensación de equipo muy grande, ahora no”.

Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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