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Otras manos para ayudar a Bale

El galés añade un fisio de confianza para intentar salir del agujero negro de las lesiones en el que está metido

Bale, sonriente, el pasado martes antes de volver a pisar el césped en el partido contra el Fuenlabrada. Ampliar foto
Bale, sonriente, el pasado martes antes de volver a pisar el césped en el partido contra el Fuenlabrada. Getty Images

“Disfruté mucho de estar otra vez allí fuera y aún más por pasar a la siguiente ronda”, escribía Gareth Bale en su Twitter el martes por la noche, después del partido de Copa contra el Fuenlabrada. Adjuntó dos fotos, una de cuando saltó al campo —entre los aplausos del Bernabéu— y la otra tocando el balón. La alegría del galés duró la media hora que jugó. Dio el pase de gol a Borja Mayoral y participó en el segundo tanto. Pero no pudo entrenarse con el grupo al día siguiente ni viajar a San Mamés el domingo.

El partido contra el Athletic lo vio desde casa. Unas molestias —otra vez— en el sóleo le dejaron fuera de la convocatoria. ¿Hasta cuándo? Zidane dijo el sábado que no puede dar una fecha para la vuelta del galés, que depende de él. En su entorno dicen que todo está OK y que pronto estará jugando de nuevo.

En el Madrid no esconden su preocupación por Bale mientras que este ha empezado a contar con una ayuda extra, la de un fisio de confianza que conoció en sus tiempos del Tottenham y que trabajaba en las categorías inferiores. Bajo la supervisión del cuerpo médico del Madrid, está trabajando junto a los demás fisios en la recuperación del galés. Se une así a las manos de Jaime Benito, que en la larga recuperación a la que se sometió Bale después de pasar por el quirófano en diciembre del año pasado, se convirtió en su sombra. Hacían sesiones de trabajo extra en su casa, era uno más tanto que en la familia empezaron a considerarlo como un tío postizo.

Bale quiere rodearse de todas las manos amigas posibles para intentar salir del agujero negro en el que le han metido las lesiones musculares. En el Real Madrid le han hecho todo tipo de pruebas y aparentemente siempre está bien. “Es importantísimo que tenga a su lado una persona que conozca su cuerpo, de la que se fíe al 100%. Sólo con esa figura al lado un jugador en esas situaciones es capaz de escuchar ese reloj biológico, de controlar la presión de volver a jugar. Sólo alguien que lleve muchos años a su lado puede conseguir resolver esos problemas musculares”, contaba hace poco a este periódico Emili Ricart, el fisioterapeuta del Barcelona que recuperó a Andrés Iniesta en el peor momento de su carrera, poco antes del Mundial de Sudáfrica.

Meses de calvario

A Zidane le han preguntado por activa y por pasiva si el problema de Bale es más mental que físico. Si se debe a la ansiedad o la presión que siente o que se autoimpone. Siempre nota molestias y esas sensaciones son las que mandan en su cuerpo. De ahí que entre y salga de la dinámica del equipo. Presión, por cierto, es la que le quiso hacer volver antes de tiempo el pasado invierno. La luxación de los tendones peroneos del tobillo derecho en noviembre del año pasado llegó en su mejor momento de forma. Tuvo que pasar por el quirófano y no volvió a pisar el césped hasta marzo. Un mes después, el sóleo le volvió a dejar tirado. Volvió de nuevo para disputar el clásico y aguantó 40 minutos.

Antes de la final de la Champions, Bale reconoció que tendría que tendría que haber descansado más después de pasar por el quirófano y que tuvo que tomar muchos calmantes para poder jugar y entrenarse. ¿Por qué no lo hizo?, se le preguntó a finales de agosto en una entrevista con este periódico. “Cuando has estado lesionado durante tres meses y ves a tus compañeros jugar, realmente quieres volver y es lo que hice”.

Desde la operación, Bale ha vivido un calvario. Se perdió, además, la final de la Champions en su ciudad (jugó los últimos 13 minutos). Pudo hacer la pretemporada de cero junto al resto de sus compañeros, algo que celebró casi como un triunfo. Pero la vuelta fue más lenta de lo esperado. También porque, como dijo Zidane el sábado, Bale es un atleta con un físico de tal envergadura que necesita estar al cien por cien para explotarlo y jugar.

Pensamiento positivo

Cuando empezaba a estar al 70%, volvió a frenarse. Lo que en Dortmund pareció un calambre, finalmente, fue un problema muscular en los isquios. De la concentración de Gales volvió con un otra lesión, un edema en el sóleo, y mientras preparaba su vuelta, una rotura muscular en el aductor le volvió a frenar. Volvió, por cierto, antes de tiempo.

“La de Bale es una situación complicada. Intentamos arreglar sus problemas, yo pienso positivo y lo que queremos transmitirle es que es un mal momento pero que va a salir de ahí, y los médicos, los fisios, todos los que estamos a su alrededor le vamos a dar cariño hasta que se encuentre bien”, dice Zidane.