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Cinco imputados apoyan la moción de censura de Rubiales contra Villar

El CSD aún no ha suspendido a los investigados y les permite firmar y votar

Rubiales, durante la rueda de prensa en la que anunció su renuncia a la presidencia de la AFE y su candidatura a la Federación.
Rubiales, durante la rueda de prensa en la que anunció su renuncia a la presidencia de la AFE y su candidatura a la Federación. EFE

Cinco presidentes de federaciones territoriales imputados por el juez Santiago Pedraz en el marco de la Operación Soule apoyan la moción de censura presentada por el expresidente del sindicato de futbolistas (AFE) Luis Rubiales contra Ángel María Villar. José Ángel Peláez (Cantabria), Jacinto Andrés Alonso (La Rioja), Antonio García Gaona (Ceuta), Diego Martínez (Melilla) y José Miguel Monje (Murcia) han puesto su rúbrica en la documentación presentada por Rubiales y admitida ayer por la junta electoral de la Federación Española de Fútbol por lo que la moción de censura, por el momento, sigue adelante.

El retraso del Consejo Superior de Deportes (CSD) en suspender cautelarmente a los cinco barones de las territoriales citadas, están imputados desde el pasado 31 de julio, ha permitido que estos puedan apoyar a Rubiales y que puedan votar en la asamblea que dirimirá la moción de censura si no son sancionados. Los cinco dirigentes regionales, que tienen abierto un expediente administrativo por faltas muy graves, también acuden periódicamente a las reuniones de los presidentes de territoriales donde se deciden, entre otras cuestiones, el dinero público que llega al fútbol procedente del 1% de las quinielas. Incluso uno de ellos, Diego Martínez (Melilla) llegó a proponer una intervención de la FIFA por injerencias del Gobierno. Esto podría llegar a suponer la expulsión de los clubes españoles de las competiciones internacionales y que la selección no pudiera participar en el próximo Mundial. El quinteto de directivos, igual que Rubiales, fue un firme defensor de la gestión de Villar, que se siente traicionado por ellos y por los otros cuatro presidentes de territoriales (Baleares, Canarias, Navarra y Extremadura) que también han puesto su rúbrica a favor de la moción de censura. Todos ellos firmaron una carta a favor de Villar a pocas semanas de las elecciones y por ello también les fue abierto un expediente en el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) al haber vulnerado el principio de neutralidad.

 

Traición a Larrea

La repetición de las elecciones es la gran baza de Lete

La repetición de las últimas elecciones ganadas por Villar el pasado mes de mayo es la gran baza del presidente del CSD, José Ramón Lete, para terminar de sacar al dirigente vasco de la presidencia de la Federación que aún ostenta al estar suspendido cautelarmente. La demanda de unas elecciones limpias está en boca de gran parte del fútbol español como la gran solución. El jueves pasado, el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) admitió el recurso de revisión presentado por Lete en el que solicitaba la repetición de todo el proceso electoral por las presuntas irregularidades descritas en el auto del juez Pedraz. El TAD ha enviado al Consejo de Estado, que es el que debe decidir, un dictamen favorable a la repetición de las elecciones. Aunque con retraso, porque exploró antes opciones como la dimisión de Villar, la repetición de las elecciones sería el gran triunfo de Lete y del Gobierno en su intento por reordenar el fútbol español.

La traición de los barones que ahora reniegan de Villar también se extiende al presidente en funciones Juan Luis Larrea, que dejaría su cargo si la moción de censura saliera adelante. A Peláez (Cantabria), imputado por la desaparición durante dos años de 210.000 euros de dinero público para un campo en Torrelavega, Larrea le dio recientemente la comisión de Tercera División. A Pedro Rocha (Extremadura), le asignó el comité de fútbol sala. Este último está investigado por falsedad documental en las elecciones a la federación extremeña de 2013 y la justicia está pendiente de decidir si se anulan las elecciones que le elevaron a la presidencia.

La fecha de la moción de censura, de celebrarse, puede dilatarse más allá del mes de febrero porque de las 57 firmantes que presentó Rubiales, algunos ya no pertenecen a la asamblea de la federación. Sus sustitutos deben ser elegidos mediante elecciones parciales en sus respectivos territorios y el proceso puede durar un par de meses.

 

 

 

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