Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los vaivenes de Cristiano Ronaldo

El portugués, que en junio quería marcharse de España al sentirse criminalizado, ahora dice que está contento y pasa la pelota de una posible renovación al presidente

Cristiano Ronaldo celebra junto a Bale su primer gol (el del 0-2) al Borussia. Ampliar foto
Cristiano Ronaldo celebra junto a Bale su primer gol (el del 0-2) al Borussia. EFE

Cristiano Ronaldo ha pasado de querer marcharse del Real Madrid y de España, porque se sentía criminalizado, a decir que está feliz y contento. Todo en cuatro meses. El martes aludió incluso a una renovación dejando la pelota en el tejado del presidente, Florentino Pérez. Eran las doce de la noche pasadas en Dortmund cuando el portugués decidió hablar ante los micrófonos de Atresmedia. Sus compañeros estaban ya en el autocar esperando a que Modric y Carvajal pasaran el control antidopaje.

Hay renovaciones cada semana, ¿esperamos la tuya?, le preguntaron en las entrañas del Signal Iduna Park. “Buena pregunta”, contestó con una sonrisa de oreja a oreja. “Yo estoy contento, también por mis compañeros que terminaban contrato y han renovado… Las cosas salen de forma natural, esta es una pregunta que el presidente sabe contestar mejor. Estoy contento, hago lo que más me gusta que es jugar al fútbol”, dijo Cristiano Ronaldo, que renovó hace menos de un año —noviembre de 2016— hasta 2021 y con subida de sueldo y una cláusula de rescisión de 1.000 millones de euros.

En el palco, ese día de noviembre, le acompañó Florentino Pérez. Todas las demás renovaciones se hicieron y se hacen en la sala de prensa. Cristiano pidió que la suya fuera en el palco para diferenciarse del resto. Quería el sitio más especial. Siempre lo quiere porque necesita sentirse el mejor en todo, en la cancha y fuera. El mejor futbolista, el mejor pagado y el más querido.

El martes en Dortmund anotó un doblete que acabó con la sequía y frustración que arrastraba en Liga. Desde que volvió de la sanción, no había vuelto a marcar y se le empezaba a ver desquiciado. Cuando le preguntaron por una posible renovación, pese a que la última data de hace menos de doce meses con un contrato que vencería cuando él tenga 36 años, optó por pasar la pelota al presidente.

El estado de ánimo del portugués ha cambiado en menos de cuatro meses. A mediados de junio, en plena Copa Confederaciones y poco después de conseguir la Duodécima en Cardiff y ser el protagonista del final de temporada del Real Madrid (12 goles en Champions, diez de ellos a partir de cuartos), el diario portugués A Bola publicaba en portada que Cristiano Ronaldo quería marcharse de España. Recogía una confesión que le había hecho a sus compañeros de selección y que en su entorno confirmaron a este periódico.

Cristiano se sentía molesto por las acusaciones de fraude fiscal —la fiscalía cree que defraudó a Hacienda 14,7 millones— y estaba harto de que le trataran como un criminal. El Madrid, que estaba al corriente de ese malestar, restó importancia a esa portada. “De querer irse, nos habría informado y habría venido con una oferta”, comentaron en su día en el club. Aun así, Zidane le llamó en plenas vacaciones para decirle que contaba con él y que era la pieza clave de su proyecto.

En su declaración en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Pozuelo de Alarcón por los cuatro presuntos delitos fiscales que le imputan, el portugués, preguntado por sus letrados si la estructura societaria que había creado para la gestión de sus derechos de imagen le había generado algún problema en Inglaterra, no pudo morderse la lengua. “Nunca he tenido un problema en Inglaterra, por eso... No lo voy a decir... Bueno, por eso me gustaría volver [allí] Fue menos de una semana antes de que volviera a entrenarse.

¿Subida de sueldo?

No volvió a abrir la boca hasta el sorteo de la Champions en Mónaco, a finales de agosto. Allí dijo, al recoger el premio a mejor jugador de la pasada edición de la Champions, que esos galardones se debían al hecho de que jugaba “en el club más grande del mundo”. Desde entonces no había vuelto a hablar. En Atresmedia le dijeron el martes que esa felicidad chocaba un poco con lo que se había dicho este verano de su malestar en España y en el Madrid.

“¡No escuchaste eso de mi boca! La gente habla de Cristiano todos los días en todo el mundo, si tuviera que contestar a todos viviría de la prensa y no puede ser así. Yo vivo para el fútbol y para mi familia”, dijo a la entrevistadora. “Pero eso lo dijeron en Portugal”, insistió ella. “A veces empieza en Portugal, a veces en Alemania y a veces en España. Cristiano siempre es noticia mundial, es normal, cuando eres grande hablan de ti”, respondió.

Sus declaraciones abren la espera de una retribución acorde a esa grandeza. Y más después de que Messi haya cerrado un acuerdo de renovación en torno a los 25 millones netos —con cláusula de 300— y que Neymar haya sido traspasado por 222 con un sueldo de más de 25 limpios. De momento, Cristiano no se la ha pedido a nadie.