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Los ocho contratos de Leo Messi con el FC Barcelona

El argentino, que firmó como profesional por primera vez en 2005, es el jugador al que más veces se le ha mejorado o renovado el acuerdo con el club

Messi estrecha la mano del presidente del F.C. Barcelona, Joan Laporta, en 2005, tras firmar la renovación hasta el 2014. Ampliar foto
Messi estrecha la mano del presidente del F.C. Barcelona, Joan Laporta, en 2005, tras firmar la renovación hasta el 2014. efe

Acabada la competición, con el título de Copa y un acuerdo laboral prácticamente definido, Leo Messi se marchó para casa tranquilo. Tenía compromisos más importantes que atender durante el mes de junio que su (también importante) renovación con el FC Barcelona. Su boda con Antonella Roccuzzo en Rosario centraba toda su atención. Cierto es que quedaban algunos detalles por solucionar. Pero lo dejó todo en manos de su padre, Jorge Messi, que negociaría directamente con el presidente, Josep Maria Bartomeu. Hace días que llegaron a un acuerdo, y con la familia volcada en el compromiso matrimonial, el entorno del jugador dio libertad al club para que hiciera el anuncio oficial cuando mejor le conviniera. De todas formas, el 10 no estaría en Barcelona para firmar el contrato y hacerse la foto oficial hasta mediados de julio, terminadas sus vacaciones y agotada su luna de miel.

Mientras la afición espera si llega o no Verratti, por quién se decidirá Ceballos y si Iniesta asume renovar con las condiciones que le pone el club, la entidad azulgrana anunció este miércoles que habrá Messi por muchos años más. Hasta 2021. Será, por supuesto, el jugador mejor pagado de la plantilla (su ficha está en torno a los 55 millones de euros brutos) y tendrá (aunque tampoco lo indica el comunicado oficial) una cláusula de rescisión de 300 millones. Este es el octavo contrato profesional que firma La Pulga con el Barcelona. Es, no cabe preguntarse por qué, el futbolista al que más veces se le ha mejorado o renovado el contrato.

El primer contrato lo firmó en junio de 2005. Ya había debutado antes con el primer equipo. Lo hizo primero en un amistoso contra el Oporto, en noviembre de 2003, y a las órdenes de Frank Rijkaard. Aunque su debut oficial no sería hasta mayo de 2004, contra el Albacete en un partido de Liga en el que, incluso, marcó un gol. De vaselina. Aquella temporada 2004-2005 participó de siete encuentros con el primer equipo. Y a final de curso, recién cumplidos los 18 años, Txiki Begiristain fue a buscarlo hasta Holanda, donde disputaba el Mundial sub-20 con Argentina, para cerrar el acuerdo. Firmó hasta 2010 y su cláusula de rescisión se fijó en 150 millones.

Su rendimiento, su progresión, sus goles y ascendente sobre el equipo marcaron los movimientos del club en los años siguientes. A los pocos meses de aquella primera firma, ganado el Mundial juvenil con su selección en aquella cita en los Países Bajos, el entonces presidente Joan Laporta quiso mejorarle la ficha. Y así lo hizo. Sería su segundo contrato, dos en el mismo año. El tercero lo firmó en enero de 2007. Quedaría vinculado al club hasta 2014. Aunque un año más tarde, en 2008, con Pep Guardiola ya en el banquillo, se le volvió a mejorar el contrato. Sería su cuarto contrato.

Y llegaría el quinto, poco después. Aquella temporada histórica el equipo dirigido por Guardiola y liderado por La Pulga en el campo ganó el triplete y en 2009, Messi vio cómo el Barcelona le renovaba, otra vez, su contrato antes de tiempo. Firmó hasta 2016. Y la cláusula de rescisión subió hasta los 250 millones.

Aquel 2008, Guardiola no solo revolucionó el concepto de juego, sino que dispuso a sus jugadores siempre en función de Messi. Su principal preocupación era que La Pulga se sintiera a gusto en el campo, la mejor manera de que se hinchara a meter goles y de que el Barça se aprovechara de ello. En 2012 ese equipo, con Messi convertido ya en una estrella mundial, había ganado dos Champions, así que en el mes de diciembre se le volvió a revisar el contrato.

En mayo de 2014, antes del Mundial de Brasil, firmó el que era, hasta ahora su último contrato con el Barça. El séptimo. Se le renovó hasta 2018. Y se supo que de los 13 millones netos que ingresaba hasta entonces, pasaría a cobrar 20 millones de euros, con la aspiración de que fuera el futbolista mejor pagado del mundo. Con su última renovación, la octava, que se ha dilatado en el tiempo en parte porque las cifras que se barajan para mantenerle en el club son estratosféricas (ingresará unos 26 millones netos), se persigue esa misma aspiración. Lícita teniendo en cuenta que no encontrarán en el mercado mejor futbolista que él. Quienes dudaron de los esfuerzos que debía hacer la entidad, por cierto, se quedaron en el camino. Fue el caso de Pere Gratacós, que, aunque sigue ligado al club y al proyecto Masia 360, fue destituido de su cargo como responsable de las relaciones institucionales del club con la Federación Española. Con Messi no se juega.

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