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La delegación de Australia huye de la Villa Olímpica

Los deportistas se quejan de problemas con la electricidad, el agua y el gas y de que hay "mucha suciedad" en las instalaciones, que abrían sus puertas este domingo

El domingo fue un día agitado en la Villa Olímpica, donde se hospedarán más de 15.000 atletas. A pocas horas de la llegada de la delegación australiana, voluntarios e integrantes de la misión decidieron hacer una prueba y simularon una situación real en la que muchas personas usasen las instalaciones al mismo tiempo. Abrieron grifos, duchas y encendieron las luces y el resultado fue un caos: hubo un escape de gas, se abrió un agujero en el techo y salió hasta humo. “Nunca vi una Villa Olímpica en ese estado”, reconoció la jefa de misión Kitty Chiller, que decidió llevarse a los atletas a habitaciones de hotel.

“Está inhabitable”, se quejó Chiller que, hace tres meses había elogiado la Villa, la quinta en la que se hospedaba en toda su carrera. Antes del test, Chiller llevaba días limpiando y arreglando, junto a su equipo, los desperfectos con los que la constructora entregó los pisos. En imágenes divulgadas en la prensa local podían verse cables a la vista, suelos inmundos, goteras y váteres embozados.

La australiana no era la única que se puso manos a la obra para garantizar el bienestar de los deportistas. Las delegaciones de Estados Unidos, Italia y Holanda contrataron, con su propio dinero, equipos de obreros para mejorar los acabados de sus apartamentos. Cerca del 20% de los 3.600 pisos presentaban problemas de acabado, desde goteras a pedazos de yeso desprendiéndose de las paredes.

El Comité Olímpico de Río ha contratado a 500 funcionarios para solventar contrarreloj los problemas identificados

Pintores y fontaneros

Los problemas de última hora se hicieron públicos el mismo día en que más de 900 personas entraban a habitar la Villa Olímpica, a tres kilómetros del Parque Olímpico donde se celebrarán la mayoría de las competiciones. El Comité Río2016 reconoció que tendrá que arreglar las instalaciones y contrató 500 personas para adecentar las residencias, mientras acomodaba a los atletas en las que estaban en condiciones. La imagen de este lunes era una enorme fila de electricistas, pintores y fontaneros con sus herramientas en mano entrando en la Villa para la puesta a punto acelerada.

El alcalde de Río, Eduardo Paes, se tomó la indignación de los australianos a cachondeo y, a pesar de reconocer que tenían razón, afirmó que colocaría un canguro en la puerta para que se sintiesen como en casa. Un portavoz de la delegación le respondió: “No necesitamos canguros, necesitamos fontaneros”.

La chapuza no va a ayudar a las constructoras responsables de la obra a vender los 3.604 apartamentos después de los Juegos. A 10 días del comienzo de la competición, solo se han cerrado 250 contratos.

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