Editoriales

Las muchas vidas de Alfaguara

La editorial ha recibido el premio Nacional a la Mejor Labor editorial 2021. El jurado ha querido reconocer “su papel en la historia de la edición española”

Portadas de libros publicados por Alfaguara.
Portadas de libros publicados por Alfaguara.

El nombre se lo puso el escritor Camilo José Cela, cuando en 1964, mientras residía en Palma de Mallorca, montó junto a sus dos hermanos, Juan Carlos y Jorge, y con apoyo financiero del constructor Jesús Huarte, un nuevo sello editorial. “Alfaguara es la fuente que mana y corre”, aclaraba el premio Nobel muchos años después a quien le preguntara.

El sello ha probado ser literalmente manantial copioso o fuente inagotable de lecturas en su más de medio siglo de vida y sucesivas reencarnaciones. Hoy es un referente indiscutible de la literatura publicada en español y así lo quiso reconocer el viernes el jurado al otorgarle el premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2021 que concede el Ministerio de Cultura. Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara, hablaba al teléfono del trabajo de los muchos equipos del sello: “Esto es un esfuerzo colectivo en el que seguimos persistiendo. Este premio nos enorgullece mucho y lo queremos dedicar también a los autores, porque parte de que Alfaguara siga así de viva es gracias a la relación larga y fiel con muchos de ellos”.

Tras los primeros años con Cela la editorial volvió a resurgir con brío en los setenta cuando el editor Jaime Salinas tomó las riendas del proyecto. Hijo del poeta Pedro Salinas y educado en Estados Unidos, tras su paso por Seix Barral y Alianza, Salinas se volcó en Alfaguara y lo transformó. Las oficinas estaban ubicadas en el rascacielos Torres Blancas, con mobiliario hecho a medida, y allí se celebraban las legendarias reuniones de los comités editoriales (una para literatura en español y otro para literatura extranjera) en los que estaban convidados a paella encargada en un restaurante de la zona, desde Juan Benet y Juan García Hortelano hasta un joven Javier Marías —un autor que lleva ya tres décadas publicando en el sello—, pasando por Carmen Martín Gaite y Amaya Lacasa, los críticos Rafael Conte y Manuel Rodríguez Rivero —director editorial adjunto con Luis Suñén tras la marcha de Salinas en los ochenta—.

Con las elegantes cubiertas diseñadas por Enric Satué, que empleaba un sutil juego con los tonos de morado y gris y las cenefas para distinguir los títulos, y una colección de infantil y juvenil a cargo de Michi Strausfeld, Salinas armó un sello exquisito y moderno. “La Alfaguara de Salinas fue el alma del proyecto. Él trajo un latido cosmopolita que incluía a América Latina con Cortázar, Benedetti o Lispector, y a la gran literatura alemana e inglesa”, recuerda Juan Cruz quien tomó las riendas del sello de 1992 a 1998, año en el que le sucedió Amaya Elezcano.

A pesar de lograr colocar entre los libros más vendidos de 1978 El tambor de hojalata de Günter Grass (Salinas lo rescató del catálogo de un sello mexicano) y de hacer lo mismo en 1979 con Sexus de Henry Miller, el proyecto de Jaime Salinas en Alfagura no lograba ser rentable. Aunque sí muy notable con nombres como el de Marguerite Yourcenar y Patrick Modiano en su catálogo. En el verano de 1980 ayudado por José María Guelbenzu y Javier Pradera y tras unas largas conversaciones Alfaguara fue comprada por Santillana.

La siguiente década el sello fue ampliando su actividad al campo de las ediciones generales. En 1993, bajo la dirección de Juan Cruz, se lanzó el proyecto Alfaguara Global, con la edición simultánea en España y América Latina. “Se consolidó la visión latinoamericana que estaba ahí desde el principio. Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa jugaron un papel decisivo en esto, también Arturo Pérez Reverte”, explica Cruz.

La actual directora de Alfaguara Pilar Reyes inició su carrera en el sello hace 30 años en las oficinas de Bogotá y pilotó ya en Madrid la integración de Alfaguara en uno de los cinco grandes grupos internacionales de edición, Penguin Random House. ¿Qué define Alfaguara? “Creo que es una editorial que sabe interpretar su tiempo, que no tiene una línea única, sino que sabe proponer lecturas y tiene una amplia respuesta entre el público”, señala.

Hoy aquel sello de los sesenta publica 50 nuevos libros al año en España y es uno de los más importantes en facturación, según Reyes. Además, cuenta con planes editoriales directos en otros seis países de habla hispana, y sus colecciones de cuentos completos o Alfaguara negra han abierto nuevos espacios. Un largo fluir página a página, que mantiene esa fuente bien surtida de libros.



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