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Kings of Leon, ‘When You See Yourself’: soporífero rock de estadio

El grupo estadounidense entrega un álbum inane después de cuatro años y medio de silencio

Kings of Leon en una imagen promocional de 2021.
Kings of Leon en una imagen promocional de 2021.

Kings of Leon surgieron discográficamente en 2003 con Youth and Young Manhood, un álbum que les posicionaba como una versión sureña de The Strokes. Supieron explotar sus raíces (son de Nashville) para colarle a los indies algunos arpegios a lo Lynyrd Skynyrd. El invento coló. Tanto, que debieron cambiar de registro y concentrarse en componer canciones para su nueva audiencia, que llenaba pabellones y festivales. Así surgieron temas proclives al coro de estadio, como Sex on Fire o Use Somebody, las dos de su disco más celebrado, Only by the Night (2008).

Este When You See Yourself es su primer trabajo en cuatro años y medio (desde Walls, 2016), y resulta sorprendente que se lo hayan pensado tanto para entregar un trabajo tan inane. Empecemos por lo mejor, que es poco. Hasta la canción nueve (hay 11) no tiene uno la sensación de estar ante algo que pueda recomendar. Se llama Claire & Eddie y es un tema country de atmósfera espacial bastante bueno. Conviene tener en cuenta que nuestra percepción puede estar condicionada por las canciones anteriores, que van pasando como el que oye llover. Pocas cosas pasan, nada sorprende, el álbum funciona como una música de fondo que ni siquiera hace la competencia al silencio.

El problema de When You See Yourself es que no provoca ni furia, porque es aburrido, sin más. El disco oscila entre la canción supuestamente introspectiva y de temática profunda, y piezas que persiguen convertirse en himnos. Estos últimos parecen descartes de cuando U2 empezaban en un garaje de Dublín. Se salva Stormy Weather, una especie de transmutación soul, interesante, y algunas guitarras fronterizas que suenan en Time in Disguise. A veces incluyen unas bases de teclados que no se entienden, incluso incomodan, efecto que al menos recuerda que hay música sonando por ahí.

Las letras tampoco son lo fuerte del cuarteto familiar (los Followill, tres hermanos y su primo). En Golden Restless Age, cantan: “Tu sonrisa, tus seductores labios. / Estás impecable, cortando la habitación con un cuchillo. / Cuero afilado fuertemente abrochado./ Oh, tan insaciable”.

¿Quieren un disco que les prepare para desgañitarse para cuando se pueda ir a un festival multitudinario? Prueben con el último de The Killers, Imploding the Mirage.

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