Crítica | Dating AmberCrítica
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El escudo heterosexual

Esta comedia siempre es amena, pero nunca cala; de hecho, parece una película de hace 25 años

Fionn O’Shea y Lola Petticrew, en 'Dating Amber'. En el vídeo, tráiler de la película.

La inercia de los parecidos conduce a un cierto hermanamiento de Dating Amber con una de las más refrescantes irrupciones televisivas de los últimos años: la estupenda serie de Lisa McGee Derry Girls. Sin embargo, pese a los paralelismos, que no son pocos —ambientación en los años noventa, protagonistas en la edad del instituto, influencia del pop, aparición del conflicto irlandés, relato de aprendizaje y de descubrimiento, principalmente de la amistad y del sexo, y tono de comedia a veces descacharrante con un punto de amargura—, también hay esenciales diferencias.

La película de David Freyne se ambienta en la República de Irlanda y no en Irlanda del Norte, por lo que la aparición del histórico conflicto territorial, religioso y político se limita a apenas un (muy gracioso) gag en los primeros minutos, y a la profesión militar del padre de uno de los protagonistas, de lo que nunca se saca partido dramático o cómico. Además, el carácter católico de la institución educativa de Derry Girls era fundamental y, sobre todo, el desconsuelo que a veces subyacía en las jocosas situaciones de la serie son apenas rescoldos con más sentimentalismo que negrura en el trabajo de Freyne.

En el fondo, lo que ocurre en Dating Amber, la compleja salida del armario de un homosexual y una lesbiana adolescentes, que inicialmente utilizan como escudo su condición de pareja heterosexual de pega, podría haber ocurrido en cualquier pueblo español de mediados de los noventa. Lo de Derry Girls, en cambio, es pura Irlanda del Norte.

La entonces difícil aceptación —e incluso ahora en demasiados casos y círculos—, la presión social y personal, y la asunción de una etiqueta que no describe lo que en realidad se está sintiendo por dentro ocupan la parte dramática del relato. Pero de principio a fin lo primordial es la comedia, agradable en general, aunque a veces la extravagancia le siente solo regular. Entre discusiones sobre el britpop, matonismo colegial del idiota de turno, y la forja de una amistad bonita y verdadera, Dating Amber siempre es amena, pero nunca cala. De hecho, parece una película de hace 25 años.

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