Guionistas

Muere a los 101 años el guionista Walter Bernstein, que sufrió la ‘caza de brujas’

El escritor de cine y televisión fue candidato al Oscar con ‘La tapadera’, en la que contaba su experiencia como redactor de libretos que firmaban otros

Walter Bernstein, en 2014.
Walter Bernstein, en 2014.

El guionista de cine y televisión estadounidense Walter Bernstein, de 101 años, y superviviente de la caza de brujas azuzada por el senador Joseph McCarthy, falleció el sábado en su casa de Manhattan víctima de una neumonía, según anunció su cuarta esposa, Gloria Loomis. Bernstein sufrió el macartismo y sobrevivió colocando sus guiones a través de hombres de paja, tapaderas a las que en inglés se denomina front: así se titulaba su libreto más famoso, The Front (La tapadera) (1976), de Martin Ritt, el director con el que mejor se entendió, y que ilustraba su experiencia. Bernstein estuvo en activo hasta cumplidos los 90 años: fue profesor adjunto de escritura dramática en la Escuela de Artes Tisch de la Universidad de Nueva York hasta 2017, y aún seguía siendo maestro visitante. Bernstein estuvo detrás de los guiones, o de sus borradores, de películas como Los siete magníficos, El tren, Odio en las entrañas, Dos más uno... igual a dos o Un día volveré (Paris Blues).

Bernstein nació en Brooklyn, hijo de un maestro, en agosto de 1919. Desde adolescente le apasionó leer libros artículos sobre política. Por sus manos pasaron Steinbeck, Marx y Engels, en el cine vio las películas de Sergei Eisenstein. “Los libros me abrieron la mente; las películas me abrieron el corazón”. A eso ayudó que, al acabar el instituto, su padre le regaló seis meses de estancia en la Universidad de Grenoble (Francia), para un curso intensivo del idioma. Allí afianzó sus ideales izquierdistas. A la vuelta a EE UU Bernstein estudió en el Dartmouth College, donde participó en el periódico del campus y ahí empezó su pasión por el reporterismo, además de entrar en la Liga joven comunista. Tras licenciarse en 1940, se enroló en el ejército y durante la II Guerra Mundial trabajó como periodista militar, narrando el devenir del conflicto bélico desde los campos de batalla. Sobre su experiencia escribió varios artículos para The New Yorker, y publicó Keep Your Head Down, un libro recopilatorio de esos reportajes, en 1945.

A Hollywood llegó dos años más tarde, de la mano de un contrato de diez semanas con el director Robert Rossen. Fue dando tumbos en diversos estudios y con distintos contratos: solo llegó a firmar, junto con otros autores, el guion de Sangre en las manos (1948). Cansado, se volvió a Nueva York, donde trabajó de nuevo en The New Yorker y finalmente se dedicó a la televisión. Y ahí empezaba cuando le alcanzó la ola del anticomunismo instigado por el senador Joseph McCarthy, la famosa caza de brujas. Bernstein formó parte del Partido Comunista hasta 1956, cuando lo abandonó desencantado. Pero nunca testificó ante el Comité de Actividades Antiamericanas (HUAC), y vivió en primera línea las listas negras. Bernstein, que décadas después participó en numerosos libros sobre la época y que incluso escribió sus memorias, Inside Out: A Memoir of the Blacklist (1996), contaba el terror de la época, que le llevó incluso a la paranoia de sentirse perseguido por la calle. Y como creador, subrayó el valor simbólico del testimonio voluntario de Elia Kazan ante el Comité: “Testificó para perjudicar a otros directores, a guionistas, y finalmente a todo aquel que quedó incluido en la lista negra”. Esos listados —que nunca fueron oficiales— englobaban a los creadores que por sus ideales no debían de ser contratados por las productoras.

Bernstein no fue el guionista más famoso afectado por las listas negras; ese terrible honor recayó en Dalton Trumbo, pero fernstein formó un trío famosísimo junto a Abraham Polonsky (que había sido candidato al Oscar por Cuerpo y alma) y Arnold Manoff (libretista de La ciudad desnuda). Los tres encontraron su salida laboral en los front, las tapaderas, personas que se acreditaban como autores de esos guiones, como bien contó Bernstein en La tapadera (1976), de Martin Ritt, otro creador que como actor entró en la lista negra y se reinventó como realizador de televisión y posteriormente de cine. En esa película, la tapadera es el personaje encarnado por Woody Allen, y el trío de guionistas se refleja en los tres escritores que se reúnen en el deli. De esa manera, con seudónimos o con autores tapadera, Bernstein trabajó durante toda la década de los cincuenta (el HUAC siguió en activo hasta 1975, aunque con mucha menos influencia).

En 1959 su nombre volvió a la luz con Esa clase de mujer, de Sidney Lumet, con Sofia Loren. Trabajó en los borradores de Más allá de Río Grande, Los siete magníficos o El tren —en este guion estuvo mientras el proyecto iba a ser dirigido por Arthur Penn, director al que despidió Burt Lancaster, la estrella de la película, que confiaba más en John Frankenheimer—. Con Lumet repetiría en el thriller sobre la guerra fría Punto límite, y además participó en los guiones de El pistolero de Cheyenne, Escándalo en la corte y en Something’s Got to Give, la película inconclusa de Marilyn Monroe. Con Ritt colaboró por primera vez en Un día volveré (Paris Blues), con Paul Newman, Sidney Poitier, Joanne Woodward y Louis Armstrong. Y después llegaron Odio en las entrañas, la lucha de los mineros del carbón en 1876 en Pensilvania por unas condiciones decentes para su trabajo; y la ya mencionada La tapadera —como homenaje, Allen le pidió que apareciera en un cameo en Annie Hall—, que le reportó al guionista su única candidatura al Oscar.

Bernstein siguió como guionista durante los ochenta y noventa (era considerado un estupendo reescritor) y no varió sus ideales políticos: “Dejé el partido, pero no el socialismo”. Él mismo dirigió una película en 1980, El truhán y su prenda, con Walter Matthau y Julie Andrews. En 1994 recibió un homenaje por toda su carrera de parte del Sindicato de Guionistas. Y en 2011 fue uno de los creadores de la serie de la BBC Hidden.

Más información

Lo más visto en...

Top 50