TINTÍN

La portada maldita de Tintín se vende por 3,1 millones

La ilustración original de ‘El loto azul’, desechada en 1936 por sofisticada, bate el récord en una subasta de cómics y supera la cifra obtenida por otra cubierta de Hergé

Portada original del tebeo de Tintín 'El loto azul', subastado en París.
Portada original del tebeo de Tintín 'El loto azul', subastado en París.NOEMIE OLIVE / Reuters

La tintinología ha vuelto a hacer caja. La ilustración original del tebeo más emblemático del no menos icónico Tintín de Hergé, El loto azul, quinto volumen de la serie de las aventuras del intrépido periodista y sus amigos, ha sido vendida este jueves en París por 3.175.400 euros, adquirida por un coleccionista privado. La cifra constituye “un nuevo récord mundial en todas las categorías de cómic”, subrayó la casa encargada de la subasta, Artcurial, tras cerrar la venta, que se realizó en apenas cuatro minutos.

El loto azul ha logrado el nuevo récord del mundo para una obra de Hergé subastada, pero también el nuevo récord mundial por una obra original de cómic vendida en subasta”, destacó Artcurial al término de la venta de más de cien lotes de obras y objetos de colección de Hergé, en la que la histórica cubierta, diseñada en 1936, era, de lejos, la pieza más valiosa.

De todos modos, el récord en cierto modo se queda en casa: hasta ahora, el precio más alto por una pieza del noveno arte era otro Tintín, unas guardas de sus libros de cómic de 1937, que fueron subastadas en 2014 —por la misma casa— por 2,65 millones de euros.

La subasta de El loto azul había generado mucha expectativa por la peculiar historia tras esta ilustración. Aunque se trata de uno de los tebeos de Tintín más conocidos del mundo, la portada que muestra a Tintín y Milú asomándose desde un enorme jarrón chino ante un fondo rojo decorado con un gran dragón, imagen que muchos guardan en sus librerías o hasta como póster en casa, no es el dibujo original del álbum, publicado en 1936. Cuando Hergé presentó su proyecto inicial, mucho más sofisticado y colorido, con un fondo más rico salpicado de signos, su editor, Louis Casterman, le pidió una portada más sencilla porque la impresión en cuatricromía que requería la propuesta del autor resultaba demasiado cara para reproducirla. Así que la obra original, una mezcla de acuarela, guache y tinta china, de 34 por 34 centímetros, quedó olvidada durante décadas, después de que Hergé se la regalara al hijo de Casterman, Jean-Paul, que la dobló y guardó en un cajón.

Esa versión de cómo la ya millonaria portada acabó en manos de los herederos de Casterman ha sido puesta en duda tanto por algunos tintinólogos como por parte de los herederos del dibujante, que en los pasados meses reclamaron que se frenara la venta y se entregara la pieza al Museo Hergé. Pero aunque la subasta se vio aplazada casi dos meses por la pandemia, no constan acciones legales que impidieran la puja, que tuvo lugar como estaba previsto. El experto en cómics de Artcurial, Eric Leroy, aseguró en un correo electrónico a este diario que “la posesión de la obra no puede ser cuestionada” y que “los vendedores son los propietarios reales de la obra, en tanto que herederos de Jean-Paul Casterman”.

El hecho de que nunca antes hubiera estado expuesta ni ofrecida en venta contribuyó también a aumentar el suspense de cara a la subasta, proyectada originalmente para finales del año pasado, pero que la pandemia retrasó hasta enero de 2021. La obra salió este jueves a la venta como el lote número 18, en el marco de la subasta de otras piezas de Hergé y el mundo de Tintín. Su precio de partida era de 2,2 millones. Una cifra rápidamente superada —en apenas cuatro minutos se cerró la venta por 2,6 millones de euros bajo martillo, a los que se añaden las comisiones y otras costas que han elevado su precio final hasta los 3,1 millones—, pero que no llegó a rebasar la estimación de la propia casa, que creía que podría llegar hasta los 2,8 millones de euros en la puja.

Más allá del valor artístico de la portada original, el álbum El loto azul está considerado un punto de inflexión en la obra de Hergé. Los expertos destacan la influencia decisiva del artista chino Tchang Tchong Yen, al que el dibujante belga conoció en los años treinta, cuando estudiaba bellas artes en Bruselas, y a quien convirtió en uno de los dos únicos personajes reales, junto a Al Capone, de las increíbles aventuras de Tintín.

Fe de errores

En una primera versión de este artículo, se escribió erróneamente que el hijo del editor Casterman se llamaba Louis-Robert, cuando es Jean-Paul


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