Muere el ‘screamadelico’ Andrew Weatherall

Responsable del canónico tercer álbum de Primal Scream, el 'dj' y productor inglés fue clave en la apertura de miras del indie británico de los 90

Andrew Weatherall, en una imagen promocional.
Andrew Weatherall, en una imagen promocional.

Empezó siendo un chaval que hacía fanzines en los que hablaba de las cosas que le gustaban. De la forma en que vestían sus amigos, del fútbol que veían y de los discos que escuchaban. El famoso Boy's Own, del que hablaba hacía no demasiado con un periodista, diciéndose que, de haber nacido en la Era de los Ordenadores, no habría llegado muy lejos. Porque lejos llegó. Andrew Weatherall, dj, productor, y como tal, figura clave en la historia de la música británica de los últimos 40 años, fallecía esta madrugada en el Whipps Cross Hospital de Londres a los 56 años. ¿La causa? Una embolia pulmonar. Comunicaba la noticia su equipo de management al poco de producirse el deceso, lamentándolo “profundamente”.

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Weatherall había nacido en Windsor, una pequeña ciudad del condado de Berkshire, cercana a Londres, en 1963. No tenía aún 20 años cuando empezó a militar en el ambiente post-punk de principios de los 80, época en la que ya colaboraba con alguna que otra publicación. Aspiraba entonces a periodista musical. En realidad, aspiraba a poder dedicarse a la música, fuese cual fuese su papel en ella. De entonces data el mencionado fanzine Boy's Own, uno de los “artefactos” – así le gustaba a él considerarlo – que agitaron el underground londinense de la década. Ya firmase con su nombre o como Audrey Witherspoon, el futuro productor no solo escribía, pues en aquella época empezó también a pinchar en el Shoom, el club del gurú del house Danny Rampling.

Atento a todo lo que se cocía en la calle, y sobre todo, en los clubs, formó su propia banda, los Bocca Juniors, con Pete Heller, Hugo Nicolson y Anna Haigh, con los que al poco editó un par de sencillos. Aunque su primer trabajo de estudio fue el remix de Hallelujah para Happy Mondays. Ya en pleno auge del acid house – movimiento del que fue piedra angular – empezó a firmar remixes para gigantes de la talla de New Order, My Bloody Valentine, y más tarde, Saint Etienne, y Primal Scream, banda a la que llevó del rock a la electrónica en el fundacional Screamadelica (1991), tercer álbum de la banda liderada por Bobby Gillespie, y primero en ganar el Mercury Prize del Reino Unido. Un disco puente sin el que buena parte del indie de hoy no se entendería.

Su trabajo definió parte del sonido de la primera mitad de los 90. Weatherall estaba detrás del diálogo entre folk y trip hop que fue la música de Beth Orton – estuvo a los mandos en Trailer Park (1996) – y de algunos cortes de Björk, Siouxsie, Mogwai, Manic Street Preachers, y el disco completo de Fuck Buttons Tarot Sport (2009). Hizo de la electrónica un recurso, y la colocó en el centro de hasta el más purista de los géneros con los que trabajó el productor, que también montó sus propias bandas, The Sabres Paradise (1993) – que tenía un sello del mismo nombre – y Two Lone Swordsmen (1996), y que había publicado un disco en solitario, A Pox On The Pioneers, en 2009.

Weatherall seguía en activo, y organizaba fiestas, como A Love from Outer Space, y festivales, como el Convenanza, en Carcassone, y había hablado hacía poco de la posibilidad de volver a reunir a los Bocca Juniors. El indie británico siempre estará en deuda con él, por la apertura que este vivió durante la década de los 90, impulsada, en buena parte, por cada uno de sus hallazgos.

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