Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La ciudad del ‘pescaíto’ y los ‘goyas’

Los dos mejores intérpretes se han formado en la veterana Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga

Belén Cuesta posa con el Goya a mejor actriz protagonista por 'La trinchera infinita' tras la gala de los premios.
Belén Cuesta posa con el Goya a mejor actriz protagonista por 'La trinchera infinita' tras la gala de los premios. Europa Press

El sábado, los intérpretes malagueños fueron profetas en su tierra. Antonio Banderas y Belén Cuesta ganaron, respectivamente, el Goya al mejor actor y actriz. El Goya de Honor, para Pepa Flores, también se quedó en Málaga, y pudo haber más: Mona Martínez y Antonio de la Torre estaban nominados. “Málaga está disparada”, reconocía el protagonista de Dolor y gloria, que considera que la interpretación made in Málaga vive un gran momento.

Desde 2013 han conseguido un Goya Antonio de la Torre (que también ganó en 2007), Adelfa Calvo, Miguel Herrán, Dani Rovira y Joaquín Núñez. Antes lo hicieron Kiti Mánver, Rafaela Aparicio y María Barranco. La lista de malagueños en las 34 ediciones de los premios de la Academia del Cine es larga y notable.

El Festival de Cine de Málaga ha ayudado a colocar a la capital de la Costa del Sol en el mapa cinematográfico, pero hay un trasfondo mayor que ha permitido que la ciudad esté en racha en el cine y acumulando premios. Uno de los principales pilares del éxito es la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD), que cumple 72 años. Actualmente estudian ahí 300 personas, y sus aulas han visto desarrollarse profesionalmente a nombres como los de Banderas, Barranco, Núñez o Cuesta, pero también Ramón Salazar, Maggie Civantos, Pasión Vega, Fran Perea o Pablo Puyol. “Yo me dediqué al teatro porque sabía que había una escuela”, subrayaba hace unos meses Fran Perea a EL PAÍS, y destacaba “la inmensa cantera” que existe en ese centro público. Pero él, como la mayoría de quienes han tenido una carrera exitosa, debieron alejarse de Málaga para triunfar. Quedarse en casa implicaba protagonizar cortometrajes y hacer trabajos menores.

A la ESAD se sumó, en 2005, la Escuela Superior de Artes Escénicas de Málaga (Esaem), un espacio privado de alto rendimiento que acoge más de medio millar de matriculados, donde se imparte el doble grado de Arte Dramático y Artes Escénicas. Tiene unas modernas instalaciones y un pequeño teatro que lleva el nombre de Antonio Banderas. La escuela ha vivido un excelente momento desde que el actor colocó allí su base de operaciones para preparar A Chorus Line. En sus aulas realizó las audiciones y los intensos ensayos para el musical que estrenó en su teatro de Málaga.

La televisión también está dando oportunidades en la ciudad andaluza y están por ver aún los resultados del efecto Malaka. Además de los protagonistas de esta serie —los malagueños Salva Reina y Maggie Civantos y el sevillano Vicente Romero—, buena parte del reparto procede de la escena teatral de Málaga. Esta ha tenido también un papel importante en las carreras de actores como Juanma Lara, Pepón Nieto o Noemí Ruiz.

El futuro en Málaga es prometedor para los profesionales del teatro y el cine también gracias a iniciativas públicas como Factoría Echegaray, que potencia el talento local apoyando pequeños proyectos teatrales, y otros proyectos en espacios como La Cochera Cabaret, dirigida por Salva Reina, y en cuyas tablas se están forjando nuevos talentos.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >