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‘Maestros de la Costura’: de enseñar confección a enseñar reciclaje

El programa que La 1 dedica al mundo de la moda estrena este lunes su tercera edición

El diseñador español Alejandro Gómez Palomo en el plató de 'Maestros de la Costura'. En vídeo, avance de la tercera edición del programa.

Del boceto al reciclaje. Según los responsables de Maestros de la Costura, el talent show que La 1 dedica al mundo de la moda, el objetivo de los 12 aprendices que competirán en la tercera edición que comienza este lunes será recorrer el ciclo de vida de la creación textil al completo, incluida su reutilización. Como se diría en el mundillo, es un tema de pura tendencia. No solo por la conciencia ecológica que ha marcado los últimos meses de la agenda global, sino también por voces tan autorizadas como el modisto Jean Paul Gaultier, que el pasado miércoles se despidió de la Alta Costura con un desfile en el que reciclaba, remezclaba y recosía prendas de su propio armario en un suntuoso ejercicio de patchwork. A su manera, los participantes en la edición 2020 del programa producido por RTVE en colaboración con Shine Iberia tendrán que hacer algo parecido, pero con ropa donada a la ONG Humana. La actualidad manda, pero la sensatez y el realismo también.

La apuesta por la sostenibilidad es una de las pistas que los creadores de este formato han desgranado antes del estreno del primer episodio, que llegará a las pantallas a las 22:30. Otra será la conciencia de la diversidad. Ahora que las firmas de lujo han empezado a contemplar la moda unisex o sin género como una realidad muy tangible, Maestros de la Costura lleva la cuestión a su terreno con la legitimidad que otorga la presencia, en su jurado, de un adalid de la transgresión como Alejandro Gómez Palomo. “Hay concursantes que nos encantaría llevarnos a nuestro taller, porque tienen un concepto de moda mucho más cercano al nuestro, más fresco, más joven, de este momento”, explica el fundador de Palomo Spain pocos días después de haber presentado su última colección en la semana de la moda masculina de París. El cordobés repite como jurado del programa junto a María Escoté y Lorenzo Caprile, una mezcla que ha ido ganando seguridad y complicidad con el tiempo. “Llegamos con muchísimas ganas”, explica Palomo. “La principal novedad respecto a las anteriores temporadas es que estamos cada vez más cómodos. Nos olvidamos de que es un programa de tele, de que hay cámaras, y lo que sale somos nosotros, naturales como la vida misma”.

De la química entre los miembros del jurado depende en gran parte la del programa. También el aspecto divulgativo, acaso el impacto más profundo que este espacio ha tenido en la sociedad española. “Creo que el programa ha despertado a la gente a la costura, y hay un movimiento general que veo día a día”, apunta el diseñador. “Cualquiera hoy en día quiere comprarse una máquina de coser para hacerse su propia ropa”. La segunda temporada de Maestros de la Costura incidió en este aspecto incluyendo pequeños tutoriales de confección que mostraban al público los pasos necesarios para construir las prendas.

Todo indica, por tanto, que esta dimensión divulgativa seguirá cobrando protagonismo, tal y como ha sucedido en otros formatos de la productora como Master Chef (también en La 1) o Masters de la Reforma (Antena 3). Es una evolución natural. Cuando un formato deja de sorprender per se, la renovación del interés suele venir a través de las celebridades, y así ha sucedido con el talent show gastronómico. Maestros de la Costura apuesta por algo distinto: convertir a los espectadores en aprendices. Tal vez por eso el estreno de esta tercera temporada viene acompañado por el lanzamiento sincronizado de un libro en forma de manual de costura que aspira a implicar a la audiencia de un modo activo. “Siempre hay un hincapié tremendo en la técnica”, corrobora Palomo, “pero en todo este trayecto no podemos evitar ser nosotros y que se vea una parte más personal, más de reality, que es inevitable”.

En esa misma línea apuntan los datos disponibles acerca de los concursantes de esta edición, seleccionados a partir de audiciones en las que participaron 13.000 candidatos. “Vienen mucho más preparados y resabiados, nos estudian perfectamente, vienen muy sabihondos”, explica Palomo. Los datos ofrecidos por la productora hablan de un heavy especialista en vestidos de novia, un patinador patronista, una exdeportista de élite o una cocinera de 49 años en busca de su identidad. Estas personalidades marcadas, con rasgos paradójicos y peculiares que en un talent show importan tanto o más que el talento, son otra baza que Maestros de la Costura podrá esgrimir ante sus rivales en la liga en la que juega, que no es otra que el prime time. La segunda temporada cerró con un 11,7% de cuota de pantalla y 1.436.000 televidentes, 450.000 menos que la primera, pero lo hizo compitiendo con contendientes tan serios como GH Dúo y La Voz

En ese sentido, la renovación del programa presentado por Raquel Sánchez Silva tiene algo de continuismo sereno y sin sobresaltos, lo cual no deja de ser una apuesta coherente para una cadena pública. Tampoco hay que olvidar que su mayor atractivo para el sector de la moda no es descubrir el próximo genio del patronaje, sino difundir la complejidad de una industria clave en nuestro país y dar voz a sus creadores, una tarea especialmente importante después de que RTVE decidiera el pasado verano reducir el espacio dedicado a Flash Moda, uno de los pocos programas dedicados al sector en la televisión generalista. En Maestros de la Costura desfilarán Adolfo Domínguez, Carolina Adriana Herrera o Juan Duyos, se mostrará la obra de Elio Berhanyer o Manuel Piña y se hablará de organización empresarial, estrategia y negocio. Al final, la tensión entre las cifras y la creatividad es tan vieja como la moda misma. En eso se parece a la televisión.

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