Análisis
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La mina de oro secreta

Los músicos novatos solían ceder sus derechos editoriales como una concesión adicional para lograr lo que realmente deseaban: grabar y publicar discos. Dylan ha sido especialmente consciente de los derechos de autor

Bob Dylan actúa en el Estadio Olímpico de Múnich en junio de 1984.
Bob Dylan actúa en el Estadio Olímpico de Múnich en junio de 1984.ISTVAN BAJZAT / EFE

No lo intenten. Inútil pretender explicar a un profano en el negocio de la música la diferencia entre un contrato de grabación y un contrato editorial. De hecho, los músicos novatos solían ceder sus derechos editoriales como una concesión adicional para lograr lo que realmente deseaban: grabar y publicar discos. Se firmaba como si fuera un simple anexo lo que podía constituir el negocio más seguro y lucrativo....

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