PREMIOS PRINCESA DE ASTURIAS 2020

Los Princesa de Asturias más insólitos y emocionados

“Nunca fuimos héroes, pero hicimos nuestro trabajo lo mejor que supimos y pudimos”, ha asegurado el doctor José Eugenio Guerrero, en representación del colectivo de sanitarios tras recoger el Premio de la Concordia. La ceremonia ha estado marcada por las ausencias de galardonados impuestas por la pandemia

Familiares y representantes de sanitarios que tuvieron que hacer frente a la covid-19 reciben el Premio Princesa de Asturias de la Concordia. En vídeo, la entrega del galardón.BALLESTEROS / EFE / epv

Valor, esperanza y cooperación. Son las tres palabras que más se han oído el viernes durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2020 más insólita de su historia. No solo por su atípico escenario en el hotel Reconquista de Oviedo, en lugar del tradicional entorno del teatro Campoamor, sino también por el contenido de los discursos que se han escuchado: todos sobrevolados por la pandemia, pero también por la reivindicación de la cultura, el arte y la ciencia como las mejores herramientas para hacerle frente. “Esta crisis que nos trajo y trae tanto sufrimiento, dolor, deshumanización y muerte también nos ha recordado que la concordia solo se obtiene con el esfuerzo de todos a través de la solidaridad”, recordó el doctor José Eugenio Guerrero Sanz, jefe de la UCI del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, que ha hablado en representación del colectivo de sanitarios tras recoger el Premio de la Concordia.

Su discurso ha sido sin duda el momento más emocionante de la ceremonia. Sobre todo cuando ha recordado a los compañeros que fallecieron en el ejercicio de su profesión, lo que ha desatado lágrimas entre los otros 14 sanitarios que lo han acompañado a recoger el premio: médicos, enfermeros y enfermeras, auxiliares, celadores, farmacéuticos, una limpiadora y también la madre de Sara Bravo López, la joven médica de 28 años que perdió la vida atendiendo a sus pacientes. “Hubo desaliento, cansancio infinito, lágrimas, miedo, pero siempre volvimos a levantarnos porque rendirse no era una opción. Nunca fuimos héroes, pero hicimos nuestro trabajo lo mejor que supimos y pudimos, conscientes de que compartíamos un destino común con toda la sociedad”, ha dicho Guerrero Sanz.

También el Rey y la princesa Leonor, que por segunda vez intervenía como presidenta de la Fundación Princesa de Asturias, tras su debut el año pasado, han centrado sus discursos en la pandemia. El Monarca ha apelado a la unidad para combatirla y se ha referido especialmente a los sanitarios, a los que sí reconoce como héroes, subrayando que muchas veces trabajan con medios insuficientes. Significativa ha sido la intervención de la princesa, que ha llamado la atención de los jóvenes: les pide responsabilidad, “que pasa por no olvidarnos nunca de las personas que nos rodean, que nos quieren y a quienes queremos”.

La ceremonia ha estado marcada además por la ausencia de varios premiados que no pudieron viajar por la crisis sanitaria, pero que no obstante grabaron en vídeos sus discursos de agradecimiento. Entre ellos, la escritora canadiense Anne Carson, galardonada con el Premio de las Letras, que subraya el efecto benéfico y transformador de la cultura personificada en las gracias, “esas diosas que confieren a los seres humanos el favor de inspirarles obras de poesía, música y canto. Personificaban la cualidad especial o el resplandor que brilla en una obra de arte y que tiene su efecto sobre nosotros, cambiando tal vez nuestro día o nuestra vida”.

Otra ausencia destacada ha sido la del músico Ennio Morricone, ganador del Premio de las Artes junto al también compositor John Williams. Morricone murió el pasado julio, solo un mes después de que le fuera otorgado el galardón. Ha recogido el premio su hijo Andrea, también músico, que además se ha puesto al frente de un conjunto de cuerda para interpretar en directo Deborah’s Theme, uno de los temas principales de la película Érase una vez en América, compuesto por su padre. Williams envió un saludo grabado en el que felicitó a la Fundación Princesa de Asturias por reconocer el papel fundamental de las artes.

Los sanitarios recogen emocionados el Premio Princesa de Asturias de la Concordia.

Quien sí ha estado para pronunciar su discurso ha sido el piloto de rallies Carlos Sainz, premio de los Deportes, quien ha animado a los jóvenes a perseguir sus sueños “con confianza”. “No será fácil, no os lo van a regalar, pero recordad que los sueños se pueden cumplir y, sobre todo, evitad el remordimiento de no haberlo intentado”.

Han recogido presencialmente sus premios también Cristina Fuentes La Roche y María Sheila Cremaschi como directoras del Hay Festival para Latinoamérica y España (Premio de Comunicación y Humanidades junto a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara) y el matemático Emmanuel Candès (Investigación Científica y Técnica junto a Yves Meyer, Ingrid Daubechies y Terence Tao). Y para suplir sus ausencias, enviaron saludos grabados Raúl Padilla López en representación de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el economista Dani Rodrick (Ciencias Sociales), Seth Berkley como responsable de la red de vacunación mundial Gavi (Cooperación Internacional) y la matemática Ingrid Daubechies.

Sobria, sin el boato que habitualmente la rodea, la ceremonia no obstante ha estado cargada de emoción. Emoción por la capacidad de los seres humanos para crear belleza a través del arte incluso en los momentos más difíciles. Para forjar alianzas como Gavi, “la única solución verdaderamente global a esta crisis, porque es la única manera de obtener un acceso rápido, justo y equitativo a las vacunas contra la covid para las personas, en todos los países, sean ricos o pobres”, como subrayó Berkley. Para “divertirse” y avanzar hacia el futuro a través de las matemáticas, según recordó Daubechies. Para seguir ideando modelos sociales más justos, “una globalización que ayude a las sociedades a gestionar sus desafíos tanto económicos como no económicos, dejando de lado el nativismo visceral y la xenofobia”, en palabras del economista Rodrik. Y para “luchar por la vida, por aliviar, por devolver la esperanza en momentos inciertos”, como concluyó el doctor Guerrero Sanz.

Las gaitas, que no han sonado estos días como solía ser habitual en ediciones anteriores cada vez que llegaba un premiado a Oviedo, han hecho acto de presencia por fin al concluir la ceremonia. Su música parecía sugerir que quizá el año que viene los premios puedan volver al teatro Campoamor.


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