El sector del libro pide a la clase política un pacto “para convertir España en un país lector”

Editores, libreros y distribuidores envían una carta al presidente del Gobierno y al Parlamento en la que reclaman 1000 millones en compras para bibliotecas

Estantería de la Biblioteca Nacional de España (BNE), en su reapertura hace unos días.
Estantería de la Biblioteca Nacional de España (BNE), en su reapertura hace unos días.Ricardo Rubio / (Europa Press)

La Federación de Cámaras del Libro de España (Fedecali) da por buena la reacción del Gobierno a la crisis sanitaria. “Aunque tarde, recibimos una ayuda específica que nos ha ayudado a afrontar los problemas de liquidez”, ha asegurado Miguel Barrero, presidente de Fedecali y de la Federación de Gremios de Editores de España (Fggee). Sin embargo, una vez decretado el final del estado de alarma, quieren “visión y voluntad política para convertir a España en un país lector”. Es decir, recuperan sus antiguas reclamaciones y piden al Gobierno y “a la clase política” la creación de una mesa para un pacto por el libro y la lectura. Lo han hecho en una carta -cuyo título es Un país lector: carta abierta a nuestros gobernantes y políticos- dirigida al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asegura Barrero, pero también al Parlamento “para que se comprometan con el libro”.

“Las políticas públicas no están al nivel de lo que representa el sector del libro y de su potencia española a nivel internacional. Necesitamos que se convoque un pacto por el libro, con una duración a largo plazo, de 10 años, no de una legislatura”, señala Barrero, que declara que la complicidad política en la activación del consumo ha sido una “experiencia decepcionante”. Quieren que en la próxima década las administraciones compren libros por valor de 1.000 millones de euros para las bibliotecas públicas y escolares, a través de las librerías. El Estado, aseguran, lleva sin comprar desde 2010, como consecuencia de la anterior crisis financiera.

Además, mantener la gratuidad del libro de texto para los más desfavorecidos, con un chequelibro que supondría una inversión de 250 millones por año. Por otro lado, piden la creación de un bonolibro para adolescentes, por valor 300 millones en el mismo periodo de tiempo. Estas son medidas a sufragar entre todas las administraciones. Al Estado le piden, además, 70 millones para la exportación del producto y la edición de obras de difícil comercialización. El libro es la primera industria cultural española y sus empresas facturan alrededor de 3.000 millones al año. Este año, por la pandemia la festividad del Día del Libro será el 23 de julio.

“No culpamos al Gobierno actual, pero vemos una debilidad política con respecto al libro. Creemos que el hábito lector es imprescindible en una sociedad que quiere progresar, y consideramos que leer es un beneficio para el país. Aunque mejoramos, queremos impulsar la lectura”, añade el presidente de Fedecali. Indica que la crisis económica provocada por la sanitaria desembocará en cierres en la cadena de librerías, “porque es un sector que venía tocado de antes”. “En el sector editorial, sin embargo, la situación financiera está mejor que en el de las librerías”, reconoce Barrero.

Amazon, salvador

De hecho, los representantes del sector calculan que en estos tres meses de confinamiento por la covid-19 van a sumar unas pérdidas de algo más de 800 millones, aunque, aseguran, la vuelta a la vida de las librerías está siendo mucho mejor de lo que esperaban. “Posiblemente, perdamos algo menos en 2020 de un tercio, gracias a la venta del libro físico a través de plataformas digitales”, dice Barrero. “Al inicio creímos que íbamos a perder un 33% del año, pero quizá se quede en un 25%”, indica. En la exportación de libros, la sangría llegará al 60% del total de pérdidas. Antonio María Ávila, secretario general de Fedecali, añade que este canal de venta ha incrementado un 60% sus beneficios mientras las librerías estaban cerradas, respetando la lucha contra el contagio del virus.

“No sé si 2020 es el año de la reconciliación entre los editores y Amazon, pero para los editores representa un canal importante de venta y que crece. Mientras respete las reglas del juego, nosotros no tenemos que oponernos a Amazon. Al tiempo estamos empeñados en mantener el tejido librero, porque es clave para los ciudadanos. El canal por excelencia seguiría siendo el librero”, declara Barrero.

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