El Globe Theatre amenaza con el cierre

Levantada en 1997 en la orilla sur del Támesis como réplica casi exacta del teatro de Shakespeare, la institución reclama ayuda para sobrevivir a la crisis del coronavirus

Interior del teatro The Globe en Londres.
Interior del teatro The Globe en Londres.John Tramper

Hay símbolos de cartón piedra cuya desaparición puede ser más dolorosa que la de aquello que rememoran. El Globe Theatre de Shakespeare, construido en 1997 en la orilla sur del Támesis, como réplica casi exacta del teatro donde el bardo inglés estrenó casi todas sus obras hasta que ardió en 1613, ha amenazado con echar el cierre definitivamente, después de que la crisis del coronavirus le obligara a suspender sus funciones. “Somos parte de la identidad nacional del Reino Unido y de su paisaje cultural. Nuestra supervivencia depende de la ayuda que el Gobierno pueda ofrecernos durante este periodo de confinamiento. El Sistema de Retención de Empleos [similar a los ERTEs españoles] nos ha ayudado a seguir adelante, pero al no recibir subvenciones públicas de modo regular, del mismo modo que otras instituciones como The Old Vic, Royal Academy, Royal Albert Hall, nuestra situación financiera es muy precaria”, ha dicho el presidente de la compañía, Neil Constable.

El Shakespeare’s Globe fue el sueño del actor y director estadounidense Sam Wanamaker, quien se empeñó, en contra de muchos escépticos, en recrear el viejo teatro londinense prácticamente en la misma localización original, en Southwark. Veinte años hicieron falta para extraer, de la escasa documentación preservada de la época, la idea arquitectónica aproximada de lo que fue en su día aquel edificio. Se utilizó para su construcción roble inglés, se unieron las vigas con mortaja y espiga en una réplica del modo en que se trabajaba la madera en el siglo XVI y se replicó incluso el techo de paja y vegetación seca de la época, adaptado a las medidas actuales de seguridad contra incendios.

La institución ha sobrevivido con éxito durante más de 20 años gracias a los ingresos de taquilla, visitas guiadas, talleres educativos y a las donaciones de empresas y particulares y se ha convertido en un reclamo turístico de la ciudad y motivo de orgullo de los londinenses. Es lugar obligado de peregrinación aún a sabiendas de que se trata de la réplica de un símbolo del que ya no queda rastro. Estrenaba cada verano producciones de las obras del literato inglés más universal, y era capaz de sacar rentabilidad de la venta en dvd de todas ellas. Por sus tablas han pasado actores y actrices como Ian McKellen, Christopher Plummer, Judi Denche, Jude Law o Ralph Fiennes.

Al no formar parte de la cadena de instituciones culturales bajo el paraguas del Consejo de las Artes de Inglaterra (ACE, en sus siglas en inglés), el Globe no ha podido beneficiarse del fondo extra de ayudas de emergencia de más de 100 millones de euros puesto en marcha por el Gobierno británico. Desde que cerró sus puertas el 20 de marzo, apenas ha podido sostener los salarios de sus empleados gracias a los ERTEs, que Downing Street pretende prorrogar hasta octubre. El teatro reclama poco más de 6 millones de euros para poder reabrir sus puertas y echar a andar cuando se levanten las medidas del confinamiento para ese sector, previsiblemente a partir de julio.

“El Globe de Shakespeare es una institución cultural de renombre mundial que no solo forma parte de nuestra identidad nacional sino que constituye un ejemplo puntero de la contribución que las artes hacen a la economía británica”, ha escrito al ministro de Cultura, Oliver Dowden, el presidente de la comisión parlamentaria de Cultura, Medios y Deportes, el conservador Julian Knight.






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