Versos libres en tiempos de encierro

La poesía se convierte en la Red en un arma poderosa para rebelarse en público contra los traumas privados causados por el confinamiento

Poema visual de Brossa concebido en 1970 y realizado en 1978, incluido en la exposición La red en el bosque.
Poema visual de Brossa concebido en 1970 y realizado en 1978, incluido en la exposición La red en el bosque.

La poesía conquistó la Red. Blogs , tuits, Tmblr, Youtube, Instagram o Facebook resultaron ser un terreno fértil para versos nuevos y viejos, para desempolvar las vanguardias o ahondar en el lado más dulzón y empalagoso de las rimas, para ir sumando formatos, lectores, festivales, jams y poetas. Flexible, fragmentario y múltiple, el espacio cibernético, donde el nicho manda, fue el terreno que distorsionó la imagen de la poesía hasta convertirlo en improbable género juvenil de masas. De eso hace ya por lo menos cinco años, pero hoy se celebra el Día Mundial de la Poesía con el coronavirus en el aire y todos encerrados en casa. El propósito declarado es llenar Internet de versos y lecturas. Puede que, como ocurre con gigantes del comercio electrónico o plataformas televisivas, esta crisis de forzoso aislamiento doméstico acabe por afianzar los versos como género literario hegemónico en la Red. ¿Justicia poética?

La cancelación de una gira llevó a las poetas Elvira Sastre y Andrea Valbuena a organizar Poesía en el sofá, un recital vía Instagram. Al poco llegó la declaración del Estado de Emergencia y en apenas unas horas pasaron a ampliar su programación a tres días (desde ayer 20 de marzo hasta mañana 22) y a contar con Marwan, Inma Cuesta, Ismael Serrano o Benjamín Prado entre los participantes. “Más allá del aislamiento, esto es una forma bonita de celebrar la poesía y que llegue a otros públicos a través de actores y cantantes”, explica Sastre en conversación telefónica. En las redes ella encontró un excelente canal de comunicación. A los 14 años arrancó un blog, pero fue un vídeo recitando en Youtube en 2012, lo que tras medio millón de visualizaciones acabó por desembocar en la publicación de un poemario, al que seguirían multitudinarios recitales.

Irene Escolar es una de las participantes del recital que ha montado Sastre. En la media hora de la que dispondrá, la actriz tiene previsto, entre otras cosas, rescatar algunos poemas de Sonetos del amor oscuro, que recitó en el espectáculo Leyendo a Lorca. “La música es más fácil que llegue a la gente, hay instrumentos y melodía, pero la palabra sola, desnuda no lo es tanto. Ahí estás tú contigo”.

Así también están millones de cibernautas aislados por el virus. La micropoeta Ajo tuvo una pierna rota el año pasado y dice que este aislamiento la pilla entrenada. Estos días rescata algunos de sus micropoemas especialmente oportunos como “Esto supera la ficción, / debe de ser la realidad” o “A la que te descuidas, la actualidad te acaba robando el presente”. Ajo ve claro que ha habido una moda –“como las hombreras que se llevan y luego no”— en torno a la poesía, pero ahora ella mira hacia otro lado. “La nueva poesía está en ilustradoras con mensaje feminista”.

Hace 11 años que Luna Miguel (Madrid, 30 años) empezó a publicar. Poeta, ensayista, editora invitada en Caballo de Troya, crítica y prescriptora para los miles de seguidores, durante esta crisis ha desempolvado su canal de Youtube y está a punto de arrancar una tertulia literaria en Instagram, La Mascarilla, que hoy estará dedicada a poetas mujeres. “Aunque haya tiempo, hay que estar pendiente de familiares, hijos, salud, noticias, trabajo… La poesía se ajusta bien a tiempos locos en los que hay mil cosas que hacer. Es una literatura fácil de comprimir y difundir, pero a la vez es algo complejo y gustoso”, apunta. En la relación entre poesía y redes Luna observa una creciente sofisticación: “Más que compartir poemas, como hace cinco años, ahora se comparten reflexiones sobre el acto de creación con discurso político o versos, por ejemplo, sobre el amor en tiempos de coronavirus como los que ha escrito Rodrigo García Marina”. La veta política va en línea con el acercamiento entre poesía y activismo de megacelebrities poéticas como la india canadiense Rupi Kaur. “Confío en que este furor por entretenernos con algo que no sea Netflix desemboque en nuevas costumbres”, añade, antes de hablar sobre los memes como uno de los géneros poéticos que más le interesan.

Los memes entroncan directamente con la poesía visual sobre la que el poeta y comisario Eduard Escoffet ha montado, con motivo del centenario de Joan Brossa, la exposición La red en el bosque. “Los poemas funcionan casi como una pastilla diaria que puedes tomar para la ansiedad en este momento de cascada informativa”, dice Escoffet. “De alguna manera se ha cumplido la utopía de los poetas concretistas brasileños de los años 50 y los poetas visuales de los 60 que imaginaban una poesía inmediata, rápida e internacional”.

También hay quien sostiene que las redes han derribado muros editoriales. “Cuatro sellos copaban todo el mercado, pero Facebook, Twitter e Instagram permitieron la visibilización de otras voces y nuevas editoriales las recogieron”, cuenta Pepe Olona, fundador de Arrebato. ¿Qué cambios aguardan ahora? “Veremos qué poetas salen de este encierro con ordenador y teléfono. Instagram ha pasado de ser un canal televisivo atestado con sobreproducción cultural. Pero el sistema es muy frágil y lo que de verdad va a marcar un cambio es el retraso de Sant Jordi y la Feria del Libro”. Hoy, Arrebato, que ha tenido que cancelar todas las celebraciones programadas para su 20 aniversario, ha previsto que media docena de sus autores suban vídeos inéditos en su canal de Instagram. La dramaturga y poeta performática Violeta Gil Casado es una de ellos. “En internet todo es gratis y esto puede resultar en una relación superficial”, observa. “El mensaje y la palabra pueden acabar reproduciendo un nivel de ideas muy básico, en una especie de sofisticación de la autoayuda, pero en versión más joven y sexi”. Pero Gil-Casado ve también cosas interesantes en la Red como los versos de Mariano Black o el grupo de poetas estadounidenses Astropoets que se sirven del horóscopo para cargar de ironía su ración semanal de versos.

El poeta Luis Muñoz, director del programa de escritura en Universidad de Iowa manda sus reflexiones sobre poesía en tiempos de coronavirus. “Pienso en la frenada que un poema es. También en cómo gran parte de la poesía lo que expresa es la condición humana en el derrumbe”. La “herida” que hay en un poema es “pública y privada”, como las redes que son “solitarias y compartidas”.

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