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El milenario castillo de la Popa se hunde

Hispania Nostra incluye en su 'Lista roja' de Patrimonio a la fortaleza de Castellcir por sufrir "una degradación catastrófica"

Torre del castillo de la Popa.
Torre del castillo de la Popa.

Poco después de cumplir 1.000 años, el castillo de la Popa, en el municipio de Castellcir (Barcelona), está a punto de naufragar. La asociación de defensa del patrimonio Hispania Nostra lo ha incluido en su Lista roja, una relación de todos los monumentos y yacimientos nacionales que pueden desaparecer si no se toman medidas urgentes. La fortaleza que, hasta principios del siglo pasado, se hallaba en un aceptable estado de conservación ha sufrido un proceso de degradación que es calificado por los técnicos de “catastrófico”. Las murallas se derrumban, apenas dispone de cubiertas, y la bóveda de la capilla “se encuentra en muy mal estado”.

El castillo de la Popa recibe este nombre porque fue erigido sobre una formación rocosa de unos 100 metros de longitud que asemeja un barco, lo que lo eleva sobre el terreno y lo hace muy visible entre las zonas boscosas de la comarca. De él se tiene constancia desde 1014 cuando es nombrado como Castell de Castellcir en un documento guardado en el monasterio benedictino de Sant Benet de Bages, en el municipio de Sant Froitós de Bages.

Se trata de un conjunto fortificado con elementos románicos y posteriores. Está compuesto por una torre principal, edificaciones anexas de distintas épocas, un conjunto principal de planta y dos pisos, así como restos de murallas perimetrales. En el extremo del saliente se encuentra la capilla de Sant Martí de la Roca. Todas las edificaciones de este complejo medieval carecen de cimientos por su ubicación sobre piedra, pero sí están sostenidas por contrafuertes para asegurar la estabilidad en las zonas más salientes.

Su historia es ajetreada. A partir de los siglos XI y XII, la fortaleza fue cambiando de propiedad, pasando de la familia Castellcir a la de los Ódena y luego a los Centelles a causa de diversos enfrentamientos bélicos, hasta que los Vell-Lloc, en 1363, la adquirieron por 3.000 sueldos. Unos veinte años después se la vendieron a los Planella por la misma cantidad. Esta familia era, además dueña de otros castillos en la zona como el de Moià o el de Montbui, posesiones que mantuvieron hasta 1942 cuando vendieron la Popa a los Torelló, que son sus actuales dueños.

"Hasta el primer tercio del siglo XX se conservaba íntegramente con modificaciones pertinentes. Es en los años 40 cuando parece haber sido abandonado, y su estado de degradación se convirtió en catastrófico hasta perder todas las cubiertas y pisos interiores, exceptuando la bóveda de medio punto de la torre principal y la bóveda de la capilla. Asimismo, parte de las murallas se han derrumbado y se ven claros elementos de tosca consolidación para que los muros no se vengan abajo. La vegetación interior es abundante aunque el paso constante de excursionistas mantiene accesible la mayor parte de las zonas", explican desde Hispania Nostra.

El alcalde de Castellcir, Eduard Guiteras, se muestra preocupado con la situación de la fortaleza, que desde principios del XX sufrió expolios. En una reunión con los actuales dueños acordó la creación de una fundación para intentar detener la degradación del monumento bajo amenaza de expropiación municipal o de la Diputación de Barcelona. "La propiedad se ha mostrado dispuesta a colaborar, han creado una fundación y van a mantener y restaurar el castillo", indica el regidor de un municipio de gran bellaza natural y muy visitado por los excursionistas.

Hispania Nostra ha incluido en su Lista roja centenares de monumentos de toda España, de los que 15 se ubican en Cataluña, una de las regiones menos afectadas por la degradación monumental.

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