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Batalla empresarial por la concesión del festival de Mérida

Dos sociedades impugnan el concurso público alegando que favorece al actual gestor

Ensayo de 'Sansón y Dalila', que inaugura este jueves el Festival de Mérida.
Ensayo de 'Sansón y Dalila', que inaugura este jueves el Festival de Mérida.

La externalización de la gestión de teatros y festivales escénicos de titularidad pública, una práctica creciente en España desde el estallido de la crisis económica en 2008, ha dado origen a una batalla feroz entre las grandes productoras por lograr las concesiones más golosas e incluso ha propiciado la entrada en competición de compañías ajenas al sector como las empresas de servicios Eulen y Clece. El último objeto de combate es el Festival de Teatro Clásico de Mérida, que precisamente se inaugura esta noche con el estreno de la ópera Sansón y Dalila. El patronato que rige el certamen se ha visto obligado a suspender temporalmente el concurso de adjudicación de la organización de las dos próximas ediciones (2020 y 2021) porque dos de las tres sociedades que han concurrido, la unión temporal Smedia-SEDA y Klemark (participada por el Grupo Marquina y Clece), han interpuesto recursos por considerar que la redacción del pliego favorece a la tercera en liza, Pentación, que es la actual adjudicataria.

Según ha podido contrastar este periódico, ambos recursos se refieren a la cláusula del pliego que otorga 10 puntos por la “introducción en el proyecto de representaciones teatrales de temática grecolatina que permitan la recuperación de producciones [...] representadas en ediciones anteriores”. El escrito de SEDA alega que “la utilización, como criterio objetivo de adjudicación, de la experiencia en ejecución satisfactoria de servicios de naturaleza análoga es contraria al ordenamiento jurídico”. El de Klemark subraya que “para el cumplimiento efectivo de este tipo de representaciones, el futuro adjudicatario deberá poseer los derechos de autor [...] lo cual implica que el anterior contratista [...] tiene una notable ventaja competitiva”.

El festival de Mérida, financiado por un patronato formado por la Junta de Extremadura, la Diputación de Badajoz, la Diputación de Cáceres, el Ayuntamiento de Mérida y el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, tiene cedida su gestión desde 2012, cuando se encargó directamente esta tarea a la empresa Pentación, dirigida por Jesús Cimarro. En 2016 se convocó un concurso público para su organización hasta 2019, que se resolvió también a favor de Pentación. Y ahora está en marcha otro para las ediciones de 2020 y 2021, con posibilidad de prorrogar hasta 2023, con un montante total para el cuatrienio de 14,69 millones de euros.

El director-gerente del patronato, Pedro Blanco-Vivas, ha ordenado la paralización del proceso hasta que la Comisión Jurídica de la Junta de Extremadura resuelva los recursos, lo que se calcula que puede tardar un mes, según ha informado un portavoz de la Junta a este diario, recalcando que “la interposición de este tipo de recursos es habitual en la práctica administrativa” y es “una garantía de la legalidad del procedimiento”.

La industria teatral española es un sector atomizado y son pocas las empresas que pueden competir en concursos del calibre del que oferta el certamen de Mérida, por lo que suelen concurrir siempre las mismas y la rivalidad entre ellas es muy fuerte. Algunos ejemplos: Smedia, propiedad de Enrique Salaberria, gestiona y programa en asociación con Eulen el teatro Ramos Carrión de la Diputación de Zamora; Iniciativas Teatrales, de Enrique Cornejo, tiene la concesión del Zorrilla de Valladolid (también de la Diputación). Clece, perteneciente al grupo empresarial de Florentino Pérez, administra desde 2009 los Teatros del Canal y el Auditorio del Escorial de la Comunidad de Madrid y es responsable de parte de su programación (la temporada entera en el Escorial y media del Canal). El Gobierno madrileño ha anunciado en los últimos años repetidamente su voluntad de recuperar la dirección artística de estos escenarios, pero de momento no lo ha conseguido.

Una ópera inclusiva inaugura la nueva edición

El Festival de Teatro Clásico de Mérida inaugura este jueves su edición número 65 con una versión de la ópera de Sansón y Dalila, Camille Saint-Saëns, que reúne sobre el escenario a unas 450 personas, entre ellas miembros de diversos colectivos de discapacitados extremeños. Dirigida por Paco Azorín, el reparto está encabezado por la mezzosoprano María José Montiel y el tenor Noah Stewart.

La semana próxima se estrenará otro de los platos fuertes de esta edición, Mi viejo amigo Cicerón, un texto de Ernesto Caballero dirigido por Mario Gas e interpretado por José María Pou. Más adelante se verán Pericles, príncipe de Tiro, de Shakespeare, dirigida por Hernán Gené. Otro estreno absoluto será Prometeo, una versión del poeta Luis García Montero del clásico de Esquilo, dirigida por José Carlos Plaza. Y Concha Velasco protagonizará Metamorfosis, de Mary Zimmerman, dirigida por David Serrano.

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