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Una noche en el Museo del Prado

‘El País Semanal’ se suma a los festejos del bicentenario del museo con un número especial presentado en la pinacoteca

Desde la izquierda, Javier Salas, Rino Stefano Tagliafierro, Ter, José Manuel Ballester, Alberto Corazón, Lluís Pasqual, Miguel Falomir, Almudena Grandes, José Guirao, Manuela Carmena, Soledad Gallego-Díaz, Manuel Polanco, Ana Belén, Félix de Azúa, Lorenzo Caprile, Montserrat Domínguez, Rosa Montero y Marina Chinchilla, en el acto de el miércoles en el Prado.

El Prado, el principal museo de España y uno de los mejores y más importantes del mundo, se ha volcado este año en celebrar su bicentenario. A los actos que viene realizando para conmemorar estos dos siglos de vida y arte, se sumó la noche de este miércoles la fiesta organizada por El País Semanal, el suplemento dominical de este diario, que dedica íntegramente su número de este domingo a la pinacoteca, con un gran despliegue tanto en su versión digital como en papel. Al acto, que se desarrolló en el auditorio de la institución, acudieron, entre otras personalidades, políticos como Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid en funciones, en uno de sus primeros actos públicos tras las elecciones del domingo, y José Guirao, ministro de Cultura en funciones; artistas como Alberto Corazón y José Manuel Ballester; cantantes como Ana Belén y Víctor Manuel; el diseñador Lorenzo Caprile, la ilustradora Ana Juan o el pianista James Rhodes.

La directora de EL PAÍS, Soledad Gallego-Díaz, abrió el acto alabando “la belleza de este número” del suplemento, que guardará “toda la vida”, como espera que hagan los lectores. Gallego-Díaz recordó los cambios por los que ha pasado la publicación e incidió en que esta se ha adaptado a los nuevos tiempos sin perder su esencia: la búsqueda de la excelencia.

Le siguió en el escenario Carmena, recibida con una larga ovación. La alcaldesa explicó su participación en el especial, en el que se enfrenta en soledad a Los duques de Osuna y sus hijos, de Goya. “Me encanta la vida cotidiana de este cuadro”, dijo, para después lamentar que no haya podido culminar el centro que prometió dedicar en la ciudad a la figura de la duquesa de Osuna, Josefa Alonso de Pimentel (1750-1834), “una mujer abiertísima para su tiempo”.

Montserrat Domínguez, subdirectora de EL PAÍS y responsable de El País Semanal presentó el acto, en el que se estrenó el vídeo El Prado: belleza y locura, que el artista italiano Rino Stefano Tagliaferro ha realizado para este número especial y que podrá verse en los madrileños cines Golem. Es uno de los platos fuertes del contenido multimedia de la revista, cuya portada ha sido realizada por Miquel Barceló. El artista mallorquín retrata a Velázquez y, en las páginas interiores, desvela sus rincones predilectos del museo. Además de Carmena, creadores como el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, el arquitecto Norman Foster, la escultora Cristina Iglesias y el director teatral Lluís Pasqual disfrutaron de un tiempo junto a su cuadro favorito y ahora se lo cuentan a los lectores.

El común denominador de todos fue que aceptaron entusiasmados la propuesta de pasear entre las obras maestras de Goya, Velázquez, El Bosco, Brueghel, Tintoretto, Van der Weyden o Artemisia Gentileschi.

El especial incluye más contenidos relevantes: textos como el del académico Félix de Azúa sobre la deriva de los grandes museos en el siglo XXI; trabajos fotográficos como el realizado por José Manuel Ballester, quien desnuda obras del Prado: una menina en la versión de la ilustradora Ana Juan; reportajes, como el que recorre las tripas del edificio, o un paseo del escritor Juan José Millás mezclado entre los visitantes.

El periodista de este diario Borja Hermoso, coordinador del número, explica que la intención a la hora de ofrecer a los lectores todos estos contenidos es clara: proyectar una mirada nueva sobre el Prado, que “se ha abierto en canal” para este proyecto. “Cuando decimos una mirada nueva, queremos decir alejada en la medida de lo posible de los contenidos tradicionales o incluso convencionales, igualmente valiosos, que el Prado genera a lo largo de todo el año”, matiza.

Guirao ensalzó en su intervención la labor de la pinacoteca, un lugar en el que “se produce el milagro” del conocimiento mutuo entre un visitante y una obra de arte. El director del museo, Miguel Falomir, quien ejerció como anfitrión de los asistentes, enfatizó “la diversidad de voces” que El País Semanal ha reunido en este especial. Falomir resumió que los diálogos que se producen en sus salas a diario son justamente de lo que se ha hecho eco este número del suplemento, una “dimensión que va más allá del conjunto pictórico” y que convierte al Prado en la casa de todos.

Galería animada de cuadros

Rino Stefano Tagliafierro, en su estudio de Milán.
Rino Stefano Tagliafierro, en su estudio de Milán. Contaco

TOMMASO KOCH

El joven mira fijamente. Tan melancólico, tan humano. Casi vivo, si no fuera porque el muchacho permanece inmóvil desde que Víctor Manzano lo pintase en 1859. Y, sin embargo, de golpe, parpadea. Es un instante, pero el espectador lo ha percibido. La esencia del trabajo de Rino Stefano Tagliaferro ya se ha quedado en su retina. “Debe durar como un respiro”, comenta el artista italiano.

En 2014, Tagliaferro descubrió cómo aunar su creatividad y su pasión por el arte: animar cuadros. Se estrenó con Beauty, un corto donde ponía en movimiento obras tan célebres como David con la cabeza de Goliat, de Caravaggio. La repercusión superó sus expectativas. Un lustro después, técnica y fluidez se han refinado y Tagliaferro sube el listón: ha revivido obras maestras del Prado. 

Para celebrar el bicentenario de la institución, realizó un relato en vídeo para el especial de El País Semanal, animando una treintena de cuadros de la pinacoteca, de Un chiquillo sentado, de Manzano, a Saturnina Cataleta, de Francisco de Madrazo, pasando por El jardín de las Delicias, del Bosco; Las meninas, de Velázquez; o Las tres Gracias, de Rubens. Su recorrido se titula Belleza y locura. Seleccionó, primero, unas 150 obras. De ahí, poco a poco, eliminó las que no encajaban. Luego, durante un mes, pintó en los ordenadores de su estudio hasta conseguir el vídeo final.

El joven mira fijamente. Tan melancólico, tan humano. Casi vivo, si no fuera porque el muchacho permanece inmóvil desde que Víctor Manzano lo pintase en 1859. Y, sin embargo, de golpe, parpadea. Es un instante, pero el espectador lo ha percibido. La esencia del trabajo de Rino Stefano Tagliaferro ya se ha quedado en su retina. “Debe durar como un respiro”, comenta el artista italiano.

En 2014, Tagliaferro descubrió cómo aunar su creatividad y su pasión por el arte: animar cuadros. Se estrenó con Beauty, un corto donde ponía en movimiento obras tan célebres como David con la cabeza de Goliat, de Caravaggio. La repercusión superó sus expectativas. Un lustro después, técnica y fluidez se han refinado y Tagliaferro sube el listón: ha revivido obras maestras del Prado.

Para celebrar el bicentenario de la institución, realizó un relato en vídeo para el especial de El País Semanal, animando una treintena de cuadros de la pinacoteca, de Un chiquillo sentado, de Manzano, a Saturnina Cataleta, de Francisco de Madrazo, pasando por El jardín de las Delicias, del Bosco; Las meninas, de Velázquez; o Las tres Gracias, de Rubens. Su recorrido se titula Belleza y locura. Seleccionó, primero, unas 150 obras. De ahí, poco a poco, eliminó las que no encajaban. Luego, durante un mes, pintó en los ordenadores de su estudio hasta conseguir el vídeo final.

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