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El ‘thriller’ como cóctel de estilo y personajes

Koldo Serra defiende en '70 binladens' la necesidad de que en el cine de suspense haya tanta firmeza visual como guiones con caracteres fuertes

Koldo Serra, en el rodaje de '70 binladens', entre Nathalie Poza y Hugo SIlva.
Koldo Serra, en el rodaje de '70 binladens', entre Nathalie Poza y Hugo SIlva.

Koldo Serra (Bilbao, 43 años) parece no conocer el desaliento. En su carrera ha luchado en diversas ocasiones contra presupuestos exiguos (Gernika), proyectos que se caen, rodajes acelerados... Pero Serra continúa apasionado con su trabajo, luchando por aumentar una filmografía muy escasa (tres largos, dos telefilmes y diversos episodios de televisión) en comparación con su inmenso talento, que apuntó en cortos como El tren de la bruja (2003) o su primera película, Bosque de sombras (2006). Esta vez ha habido suerte. Para 70 binladens -estrenada el pasado viernes- ha contado con un guion que basa la acción en unos personajes contundentes, bien dibujados, a los que Serra ha sabido dotar de alma gracias a un elenco sobresaliente (Emma Suárez, Nathalie Poza, Hugo Silva, Daniel Pérez Prada o Bárbara Goenaga, entre otros). Un thriller que puede recordar a Tarde de perros y tantos clásicos estadounidenses de los setenta, a los que 70 binladens les ha dado una vuelta: ahora son ellas las protagonistas, y ellos van a remolque de los acontecimientos.

En el robo a una sucursal bancaria que describe 70 binladens -en referencia a los billetes de 500 euros y los 35.000 euros que necesita el turbio personaje al que da vida Suárez-, tan importante es lo que ocurre como quién lo realiza y por qué. "Esta película estaba antes que Gernika. En 2011 yo ya estaba moviendo el guion y eso me ha dado mucho tiempo para pensar y repensar la película", cuenta el director sobre el libreto de Javier Echániz, Juan Antonio Gil Bengoa y Asier Guerricaechevarría. "Tuve la suerte de poder aclarar mucho mi dirección y de trabajar con los actores, que además se incorporaron antes. Y en el rodaje estuvimos todos juntos, mientras rodábamos cronológicamente. Todo a favor de obra. Creo que eso se nota en la película, desde su labor psicológica hasta su caracterización", resume. "Incluso para convencer a Emma, que al principio no se veía en este filme". Serra conoció a la actriz en el festival de Nantes, donde ella presentaba La propera pell, y se convenció de que era la intérprete perfecta. "Pero se resistía, decía que no era buena espectadora de thrillers, y que no entendía los mecanismos. Es más, me dijo: '¿Qué has visto en mis películas para pensar que yo podía hacer este papel?".

Entonces, ¿qué importa en un thriller, los personajes, el estilo, el giro final? "El thriller necesita el equilibrio entre estilo -porque es el género cinematográfico que más lo pide- y los personajes. En 70 binladens no se esconde que he bebido de Mamet, Tarde para perros o del gran Melville", cuenta. "Pero si no hay una base de personajes, si los caracteres no tienen carisma, no te lo comes. Si te da igual lo que le pase a la Raquel de Emma Suárez, no te importa la peripecia. Como cineasta debes llevar al actor a trabajar desde la verdad. En este thriller la base de todos los giros de Raquel es una puñetera realidad -su hija- y ahí primero se agarró Emma y espero que detrás se agarren los espectadores".

En 70 binladens, los personajes femeninos son los poderosos, "algo que venía desde guion", recuerda Serra. "Me apetecía muchísimo ese reto. Creo que desde Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto no se veía a mujeres así en un thriller. Y me interesaba que fueran dos adultas, no adolescentes, con sus movidas y su pasado, con sus razones de peso para hacer lo que hacen. Por eso necesitaba dos actrizazas, dos mujerones, dos bestias de la interpretación como Emma y Nathalie", incide. "Solo se conocían de una secuencia de Julieta, y en el rodaje se han adorado". En cuanto a la pareja Poza-Silva, a Serra le da la risa recordando sobre cuántas veces se han visto esas relaciones en el cine, pero con el sexo cambiado. "Incluso ha habido gente que hasta que Nathalie no se quita la careta no se da cuenta de que es una mujer".

Puntilloso, el cineasta entregó a cada miembro del reparto referencias exactas para su trabajo. "A Emma Suárez le mostré Jackie Brown o Casa de juegos, de David Mamet. A Nathalie, desde vídeos de Iosu Eskorbuto a Tarde de perros... A cada uno les di referencias que pudieran interiorizar". Así llegaron juntos a una conclusión: "Todos los personajes se meten en una boca de lobo, en un callejón sin escapatoría ni física ni moral. En algo que casi es más grande que ellos". Excepto para una, aunque eso hay que descubrirlo al final del metraje.

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