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La conquista del espacio (propio)

Dakota Fanning se convierte en el motor y corazón de esta 'road movie' que, desafortunadamente, acaba tomando los atajos de la ficción balsámica

Larga vida y prosperidad
Dakota Fanning, en 'Larga vida y prosperidad'.

El secreto de la longevidad del universo fundado por Gene Roddenberry con la serie Star Trek reside, sin duda, en el potencial utópico de un futuro regido por un ideal de inclusión. Es cierto que, allá por el 66, año de lanzamiento de la serie original, los códigos de representación aún tenían sus límites, pero los fundamentos de esa mitología integradora permiten entender por qué el universo de la Federación ha funcionado como un yacimiento inagotable para el fenómeno de la fan fiction, en cuyo seno muchos seguidores no sólo han dado rienda suelta a su imaginación, sino que también han podido lidiar con los conflictos de su propia identidad. Series como Star Trek: Deep Space Nine y Star Trek: Voyager llegaron a ofrecer la posibilidad de que los aficionados presentasen guiones originales, circunstancia que quizá inspiró al dramaturgo Michael Golamco el punto de partida de su obra breve Please Stand By (2008), que ahora adapta y amplifica la película Larga vida y prosperidad de Ben Lewin.

LARGA VIDA Y PROSPERIDAD

Dirección: Ben Lewin.

Intérpretes: Dakota Fanning, Toni Collette, Alice Eve, Patton Oswalt.

Género: drama. Estados Unidos, 2017.

Duración: 93 minutos.

En la piel de Wendy, una joven autista que escribe un guion de Star Trek de más de cuatrocientas páginas para un hipotético concurso organizado por Paramount, Dakota Fanning se convierte en el motor y corazón de esta road movie que, desafortunadamente, acaba tomando los atajos de la ficción balsámica de corte inspiracional. Alguna que otra inverosimilitud –realmente, ¿es tan fácil escapar de la residencia donde la protagonista recibe sus cuidados?- condiciona el desarrollo de una película que alcanza sus mejores momentos cuando la fragilidad, no exenta de determinación y capacidad de supervivencia, de Wendy tiene que lidiar con la hostilidad –aunque también la ocasional bondad- de los extraños. El diálogo con un policía en idioma klingon proporciona uno de los momentos más gratamente anómalos en esta película saboteada por una cierta cursilería indie.

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